Tamara Gorro y Ezequiel Garay están en el foco mediático después de que la influencer anunciara por sus redes sociales la separación del futbolista. Los programas del corazón están pendientes de esta ruptura y ayer en 'Viva la Vida' mostraron varios testimonios sobre este tema y, en concreto, uno de ellos apuntaba a que el motivo habían sido las supuestas "adicciones" del deportista a los videojuegos.

"Todo lo que muestran en Instagram es mentira. Ella le llama para hacer un vídeo, graban un minuto, y él se vuelve a ir", expresaba la llamada. "Tiene costumbres que a ella no le gusta. Él no trabaja y hace cosas que no, como jugar a la PlayStation, estar en con la tele... Por la mañana, por la noche".

"Yo he escuchado a Tamara llorando en la oficina y decir 'no puedo más', ella ha visto como que él tiene un vicio, eso decía ella, que es adicto". "Ella siempre está trabajando, a veces dormía en la oficina para estar sola. Ella se ha cansado y quiere tiempo", añadía. Además, el testimonio aseguraba que en la casa de ambos vive la familia de Gorro, que no habría facilitado la convivencia.

Ante estas afirmaciones, Tamara Gorro entraba por teléfono en el programa a pocos minutos de que terminara. "Respeto vuestro trabajo, nunca os voy a culpar de nada", comenzaba diciendo la influencer, muy afectada ante lo que se acababa de decir sobre su marido.

"Estoy enferma, no le he hecho nada a esa persona que ha entrado, lo que ha contado es mentira. Mi marido es excepcional. Miles de matrimonios se toman un espacio, no siempre se tiene que terminar mal", explicaba desconsolada ante el plató mudo. "No os lo digo a vosotros, pero estoy enferma y me quiero curar, se lo digo a la gentuza que se quiere subir al carro", expresaba, intentando exculpar al programa.