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No sabes nada, Conan

Sobre el parón de la competición en las fechas navideñas

En la película "Conan el bárbaro", un líder pregunta a sus guerreros qué es lo mejor de la vida, y uno de ellos responde que lo mejor es la extensa estepa, un caballo rápido, halcones sobre tu puño y el viento en tu cabello. Al jefe no le gusta esa respuesta, así que hace la misma pregunta a Conan. ¿Qué es lo mejor de la vida? Y Conan, con la cara que pone Arnold Schwarzenegger en las grandes ocasiones (y en las menos grandes: Arnold solo tiene una cara), responde: "Aplastar enemigos, verlos destrozados y oír el lamento de sus mujeres". Al parecer, esa es la respuesta correcta. Qué bárbaro es Conan el bárbaro. No es eso, no es eso. ¿Qué es lo mejor de la vida? Muchas cosas, y ninguna tiene nada que ver con aplastar enemigos, ni con verlos destrozados, ni con oír el lamento de sus mujeres. Entre las mejores cosas de la vida está el regreso del fútbol después del ridículo parón navideño.

¿Los futbolistas deben y hasta merecen descansar? Sin duda. Pero no en Navidad, como bien sabe y nos enseña la Premier League. Los futboleros ya tenemos que soportar algunos fines de semana sin fútbol por culpa de los partidos de la selección, la mayoría contra equipos que se conforman con no recibir una paliza. ¿Por qué se suspende la Liga en Navidad? Los supermercados no cierran en Navidad (excepto si los trabajadores hacen una justificadísima huelga para mejorar sus condiciones laborales). ¿Por qué cierra el fútbol? ¿Qué pasa? ¿No dicen los antifutboleros que el fútbol no es más que la actualización de los juegos de la antigua Roma? ¿No miran a los futboleros por encima del hombro mientras recuerdan el "pan y circo" de Juvenal? Pues adelante. Supermercados y fútbol en Navidad. Y mientras los futboleros vemos un partido en la tele o en el estadio, los no-futboleros pueden pasar la tarde viendo series en Netflix.

¿Qué es lo mejor de la vida? Muchas cosas, sí. Pero una de las mejores es ver un partido de fútbol en la grada, en el sofá o en el bar. Si en un capítulo especialmente bueno de la serie "Colombo" el detective desaliñado, fumador y preguntón dice a Johnny Cash (¡Johnny Cash!) que un hombre que canta no puede perder la esperanza, habría que decir también que un hombre (mujer, niño o extraterrestre del planeta Mongo) que canta gol no puede perder la esperanza en una vida y un mundo mejor. Porque la vida y el mundo mejoran mucho con un gol en el aire. Del mismo modo que Clarence, un ángel que aspira a ganar sus alas, muestra en "¡Qué bello es vivir!" a George Bailey cómo habría sido la vida y el mundo de Bedford Falls si él no hubiera existido, sería estupendo que un ángel nos mostrara cómo sería la vida y el mundo con partidos de fútbol en Navidad. Bedford Falls pierde mucho sin un tipo como George Bailey, y la vida no gana nada sin fútbol navideño. ¿Qué es lo mejor de la vida? Ver con tus propios ojos, como le sucede a George Bailey en el maravilloso e inolvidable final de "¡Qué bello es vivir!", que tus amigos y vecinos harían cualquier cosa por ti y que la vida sería mucho peor, o al menos no sería mejor, si no hubieras nacido. Y, al fondo, mientras George abraza a sus hijos y besa a su mujer y una campana suena en el árbol de Navidad anunciando que un ángel acaba de ganar sus alas, hay un televisor en el que George y Mary ven de reojo que su equipo ha marcado un gol.

No sabes nada, Conan.

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