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Juan Carlos Hererro

El acoso del recibo de la luz

Kilovatios y consumo de gorra

Un hombre lee bajo la luz de una bombilla

Un hombre lee bajo la luz de una bombilla

Hubo un tiempo en el que cantábamos el “Viva la gente”, en donde el cobrador de la luz era como de la familia, entonces extensa, que incluía al portero, al cartero que te felicitaba las fiestas a cambio de aguinaldo, el policía que regulaba el tráfico con un pavo navideño maniatado y algún que otro sereno cortés. Las tarifas del carbonero o butanero, con aprovisionar de energía fósil, no estaban gravadas por ahumar nuestros aires, nadie ponía precio al dióxido de carbono entonces en el sifón o la gaseosa.

Ahora, con los recibos de la luz tienes que hacer un máster oficial para no asustarte al desglosar los inputs vinculando los derechos con los que contaminan terceros y el subidón tarifario excusado con la tormenta “Filomena” que congela hasta la bombilla de las ideas. El caso es echar el muerto a alguien, a mayor demanda más mordida. Antaño era al revés, el susto se lo daba el consumidor a la hidroeléctrica de turno si le descubrían el puente con el que rebajaban los pasos del contador, no como ahora que te dejan a oscuras porque algún agricultor de yerbas puentea la corriente para obtener lúmenes y florezca su plantación de marihuana, caso de la Cañada Real, en Madrid, paradigma del morro que las eléctricas le echan culpando a los cabileños –que así los califican– sin que ninguna institución medie para frenar el despótico apagón. Pagan justos por pecadores y se quedan tan anchos.

Los unos y otros utilizan la luz como espada de Damocles. Atreviéndose a endulzar los recibos, incentivan el consumo regalándote más puntos cuanto más tires de kilovatios, te los canjean por una gorra y camiseta para exhibir el logo del negocio eléctrico. Ergo somos hombres anuncio o tontos útiles, según se mire. Para más escarnio, en el mercado libre ponen lemas insultantes como “la vaca por lo que vale” o “quédate en casa” y consume, consume que ya te subimos la tarifa, que es lo que hacen los meses de enero aprovechando que el Pisuerga se congela.

El año 2021 empieza lleno de curvas ascendentes de paro, de índice de precios de consumo incluidas las antiguas gaseosas. También sube el cabreo generalizado. Del covid-21 ni hablamos, no somos capaces de deletrear el recibo de la luz cuanto más descifrar la correlación entre la vacuna “Moderna” y el mercado español que lidera los avances del viejo continente, y lo tenemos que creer. El acuse de recibo eléctrico se convierte así en acoso y derribo, por más que nos despiste ir de gorra con el logo de la compañía, haciendo el primo.

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