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Antonio Marcilla Gomis

Catedrático de Ingeniería Química la Universidad de Alicante

Poco nos pasa con el virus

Los españoles, los segundos más a favor de ceder dosis sobrantes de vacunas

A finales de enero, el diario INFORMACIÓN me hizo una entrevista en la que expuse la posibilidad de extraer siete dosis de los viales de la vacuna de Pfizer. Posteriormente, el 31 de enero, la cadena de TV Valenciana Apunt me hizo otra entrevista en donde explicaba el sencillo procedimiento para conseguirlo. La periodista me dijo que me preparara para un aluvión de los medios, ya que el tema le parecía de gran interés. Yo me estaba preparado para recibir críticas de todas partes, pero nada ocurrió. Mi sorpresa llegó esta semana cuando en una cadena de televisión a nivel nacional se presentó el “método de dos enfermeras valencianas para extraer siete dosis de los viales de Pfizer”. Pero la cuestión no es discutir sobre la autoría del procedimiento, que realmente podría ser propia de Pero Grullo (aunque a mí, personalmente, me inspiró el famoso sketch de Tip y Coll de “cómo llenar un vaso de agua”), lo verdaderamente importante es que se aplique lo más rápidamente posible y se aproveche al máximo todo el contenido de los viales, que las enfermeras han calificado acertadamente como “oro líquido”. En ese programa ya empezó a cuestionarse esa práctica de aprovechar la séptima dosis, se argumentaba que no parecía adecuado ya que el prospecto de la vacuna indica que solo se pueden administrar (ahora) 6 dosis por vial y que, en todo caso, las autoridades sanitarias deberían autorizarlo. El conductor del programa se hacía cruces ante esta postura y parecía que no entendía esas reticencias ante una situación tan grave como es la que estamos padeciendo. Pues bien, el tema no ha quedado ahí, y hoy todavía (ayer en la TVE1) se están deshojando las margaritas de si se puede o no administrar la séptima dosis, si se requieren jeringuillas especiales o no (no son necesarias, si se toman las precauciones adecuadas, de nuevo cuestión de Pero Grullo), si se autoriza o no, si se debe hacer caso de lo que dice el prospecto o no, … y mientras, cada día que pasa sometidos a las imposiciones de las farmacéuticas y a las autoridades sanitarias, seguimos expuestos a la pandemia, y sumando más defunciones. Bien parece que todo esto es menos importante que modificar un prospecto (si es que esto fuera realmente necesario) o autorizar algo que no debería requerir mas allá de unos pocos minutos.

Por qué, además: ¿acaso las farmacéuticas disponen de un registro, de trazabilidad, de cuantos se han vacunado con los viales que suministran? En algunas ocasiones ni la propia administración dispone de ese registro. ¿La dosis debe ser la misma para todos independientemente de la masa corporal? Muchas medicinas se administran en función del peso del paciente. ¿Podría ser que en esta ocasión no se haya estudiado esta posibilidad? ¿Qué dice el famoso prospecto respecto a si se administran 0.25 o 0.35 mL, por error en la medida, en lugar de los 0.3 mL que prescribe? Las jeringuillas con las que se administra en muchos casos tienen un error considerable. ¿Qué dice el prospecto si se presentan efectos secundarios adversos? ¿De quién es la responsabilidad? ¿Qué dicen las autoridades sanitarias al respecto? ¿Por qué se envasa la vacuna en viales para 5 (o 6, o 7) dosis, en un principio, de 0.3 mL? Si se envasara en viales para un mayor número de dosis se reducirían las posibles pérdidas. ¿Por qué se diluye con 1,8 mL de solución salina? Si se diluyera en un mayor volumen, el volumen correspondiente a la dosis sería mayor, administrando la misma cantidad de principio activo que estaría más diluida, y se reducirían los posibles errores de medida. Hay muchas más preguntas sin contestar … pero, que, a estas alturas de la pandemia, con los retrasos en el suministro de las vacunas, cuestionándose algunos la necesidad de expropiar las patentes y nacionalizar su producción, se mantenga esa dependencia total de las farmacéuticas y se siga sin autorizar la séptima dosis, parece una broma, eso sí, de muy mal gusto. Cada día que pasa se siguen produciendo muchas muertes en todo el mundo, algunas de ellas, tomando medidas tan simples como la propuesta, podrían evitarse.

Y que todo esto no acabe en que las farmacéuticas cobran la séptima dosis o reducen el suministro proporcionalmente para incrementar sus beneficios.

¡Poco nos pasa!

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