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Antonio Sempere

¡Que estamos comiendo!

Viruela del mono AGENCIA DE SEGURIDAD SANITARIA DEL REINO UNIDO

Las noticias, como se sabe, duran lo que duran. La de la dichosa viruela del mono se está alargando en demasía. Lo que rogamos encarecidamente a los editores de los informativos que, casualidad, muchos espectadores sintonizamos a la hora de la comida y de la cena, es que por favor dejen de emplear como imágenes de recurso esos planos repugnantes en los que se aprecian unas enormes verrugas en la piel de los afectados. Durante las primeras jornadas del anuncio de esta epidemia sobrecargaron nuestras pantallas con dos de ellos: uno de piel oscura con muchos granos, y otro donde resaltaba la pelambrera entre las protuberancias. ¿Ningún responsable de insertar esas imágenes se da cuenta que son de muy mal gusto, máxime cuando te las cuelan en la sopa, literalmente?

Durante el periodo de la triple vacunación contra la covid, los informativos de nuestras televisiones carecieron de cualquier tipo de control, y durante prácticamente un año no hubo informativo en el que nos librásemos de ver unos cuantos pinchazos en primer plano. Eran imágenes completamente evitables, por repetitivas. En muchos casos obscenas. Quién nos hubiese dicho hace unos años que durante más de trescientos días, asistiríamos a tal cantidad de pinchazos en nuestro televisor, completamente vulnerables ante tal castigo.

Esperemos que con la nueva variante de la viruela no se repita. Que las aguas vuelvan pronto a su cauce, la escaleta informativa encuentre nuevos temas de interés y se olviden de una vez para siempre de colarnos en pantalla estas imágenes repulsivas; y de paso, descansemos pronto de las comparecencias de Diego López Acuña y Fernando Simón. En el mundo ocurren demasiadas cosas como para estar tan pendientes de sus disquisiciones.

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