Llegó el día. La cuarta sesión del juicio contra María Jesús M. C. y Salvador R. L. por el asesinato a cuchilladas del marido de ella, Antonio Navarro, en un garaje de Patraix el 16 de agosto de 2017, se centró ayer en el testimonio de los otros cuatro amantes de la enfermera, pero también de su mejor amiga desde la infancia, Rocío; de la compañera a la que convirtió en amiga tras el crimen y a la que convenció para ser testigo en la declaración de herederos, Abigail; de la hermana de la acusada; de la exmujer de Salva y de dos testigos más.

El interés de escuchar a los que fueron pareja de la inculpada no estriba en su vida erótica o sentimental -el magistrado, José María Gómez, cuidó escrupulosamente de que no se mencionara ni un solo detalle sexual-, sino en la relación de todos ellos en la sucesión de hechos que desembocaron en el asesinato y en dirimir la presunta implicación de María Jesús M. C. en esa acción.

Por ello, el principal testimonio fue el de Tomás, un hombre con el que mantuvo «una relación de pareja» desde mayo de 2016 -cuatro meses antes de la boda con la víctima, que estuvo a punto de no celebrarse porque Antonio descubrió esa relación- hasta octubre de 2017, dos meses después del crimen.

La conversación subida de tono entre Maje y José pese a saber que su marido ya estaba muerto

La declaración de Tomás adquirió importancia, como había explicado en la sesión anterior el segundo jefe de Homicidios, cuando él aportó a la Policía espontáneamente cientos de folios con todas sus conversaciones de Whatsapp y de Telegram. La fundamental se produjo el 4 de junio de 2017, dos meses antes del crimen. Y el jurado la escuchó entera a propuesta del fiscal, Vicente Devesa. En ella, Tomás llega a afirmar que matará a Antonio después de numerosos mensajes en los que ella le va «calentando», en palabras del testigo, con frases como «quiero que se muera», «me está volviendo loca» o «me maltrata, cariño».

La fecha también es relevante, ya que Maje y Antonio habían tenido una fuerte discusión ese día porque él «había descubierto en el móvil un mensaje que yo le había enviado», tras la que él «le puso las maletas en la puerta. Me pidió que fuera a buscarla al piso de Calamocha y lo hice. Era domingo. Estuvo en mi casa hasta el miércoles».

Pero no fue la única vez que le insinuaba la idea de que Antonio debía morir, según el testigo: «Antes ya me había dicho en persona que ojalá se muriera». La defensa pidió que se escuchara en la sala otra conversación posterior en la que él habla de «matarlos a todos». «Yo no soy en absoluto una persona violenta. Si me está calentando, respondo. Tenía un vínculo afectivo con esta persona», argumentó el testigo ante la insistencia de la defensa. 

El fin de semana anterior a la boda

La relación con Tomás estaba afianzada hasta el punto de que «pasó conmigo y con mis padres, en el apartamento el fin de semana anterior a su boda». El testigo relató al tribunal que «tenía esperanza de estar juntos» cuando Antonio muriera porque ella le había mentido diciendo que «tenía cáncer y que estaba con él para cuidarle, que su familia y la de él la obligaban».

A finales de junio -coincide con la fecha en la que Salva asegura que acordaron Maje y ella el asesinato-, «dijo que lo iban a ingresar. Me dijo que se iba a morir. Unos días antes me dijo: ‘Antonio se va a morir’».

El día del asesinato, habló con ella por la tarde sin saber de la muerte del marido. «Sobre las diez de la noche me dijo que Antonio había muerto. Yo lo achaqué al cáncer. No pensé más». No fue hasta «el 21 de junio cuando me dijo que no había muerto del cáncer y luego, que mirara en los periódicos». Él, como el resto, no sabía de otras relaciones. 

José, el publicista que era "novio" de Maje, explica que pasó la noche antes del crimen con ella

El jurado también escuchó ayer las palabras de José, con quien tenía una auténtica relación de «noviazgo», que duró «desde que la conocí, en mayo de 2017, hasta el día que la detuvieron», el 10 de enero de 2018. Su presencia en la sala fue la que más alteró a la acusada: miradas furtivas al testigo e inspiraciones profundas. Con él protagonizó la conversación jocosa con palabras terminadas en ‘ete’ que comenzó al poco de que Salva le contase cómo había matado a Antonio. 

«Le di una segunda oportunidad»

Él no sabía entonces ni que estaba casada, ni que su marido acababa de ser asesinado. «Me lo dijo unos días después. Yo estaba en Dénia. Me llamó para decirme que me tenía que contar una cosa muy fuerte, que lo sentía mucho por ocultarme que estaba casada, que habían asesinado a su marido y que investigaban dos líneas: a los yihadistas del atentado de Barcelona y al descuartizador del crimen de la maleta». Aún así, la perdonó y «le di una segunda oportunidad». José, que fue investigado como sospechoso durante meses, no supo de la existencia del resto de amantes hasta después de la detención.

Sergio, el guardia urbano de Barcelona, relata su relación esporádica con Maje días después del asesinato de su marido

Aunque ellos dos, junto con Salva, fueron las relaciones más largas antes, durante y después de su matrimonio, no fueron las únicas. Ante el tribunal comparecieron Manuel, un enfermero al que conoció en el hospital donde trabajaban los dos acusados y a quien hizo llamar el día del crimen para «que la acompañara en casa hasta que llegó su familia» desde Novelda, y Sergio, un guardia urbano con quien tuvo un único encuentro sexual 23 días después del asesinato, tras salir de fiesta con una amiga suya por Alicante, y que ha sido citado por el fiscal para demostrar que no estaba afligida.