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Nueva economía

Las bacterias también detectan enfermedades

La startup bioithas, con sede en el parque científico de la uA, lleva ya cuatro patentes y trabaja en un kit que predice de manera personalizada si el tratamiento contra la esclerosis múltiple será eficaz

El equipo de Bioithas posa con su CEO Vicente Navarro. rafa arjones

De médico a empresario innovador. Vicente Navarro es especialista en enfermedades infecciosas y jefe del servicio de esta disciplina en el Hospital del Vinalopó de Elche, además de profesor universitario en la Universidad Católica de Murcia. Tras años de investigación sobre la microbiota, es decir, los microorganismos que todos tenemos en el cuerpo, y ser testigo del salto cualitativo que se abrió en este campo gracias a los avances tecnológicos que han permitido identificar más de 1.500 bacterias diferentes, decidió dar el salto y montar una startup. Bioithas está instalada en el Parque Científico de la Universidad de Alicante y lleva un recorrido corto pero intenso. En dos años ha patentado dos probióticos contra la dermatitis atópica y la psoriais y dos kits de predicción diagnóstica, uno para la esclerosis múltiple y otro para el cáncer de cuello y boca. Si todo sale como espera, esta Empresa de Base Tecnológica (EBT) dará este año un salto exponencial.

El mes que viene la empresa sabrá si le conceden la segunda fase de un proyecto Horizonte 2020, programa europeo que dispone de 80.000 millones de euros para financiar proyectos de investigación e innovación de distintas áreas. Si el dictamen es positivo, Bioithas obtendrá 1,3 millones más otro millón y medio que tiene comprometidos de inversores privados para desarrollar el kit de esclerosis múltiple. Navarro explica que con una muestra de heces se puede saber si el paciente va a responder bien al tratamiento médico, lo que evita años de demora y de malos ratos a los afectados. La idea es comercializarlo a través de distribuidores que a su vez lo vendan a los hospitales. Bioithas proporcionaría el material para recoger las muestras que se introducen en un aparato del que disponen en la mayoría de hospitales y que mostraría los valores de varias bacterias. Los médicos pasarían esos datos a la empresa que el mismo día remitiría un informe diagnóstico de si el tratamiento va a ser eficaz o no. La rapidez en la respuesta se consigue gracias a un algoritmo informático, precisa el fundador de la firma.

La esclerosis múltiple ha multiplicado su incidencia en los últimos años y su prevalencia actual es de 120 casos por cada 100.000 habitantes, por lo que habría más de 55.000 personas afectadas en España, según la federación de enfermos.

La idea de Navarro si consigue el proyecto de Horizonte 2020 es que en dos años otra empresa les fabrique los kits y mientras montar ellos mismos una planta de producción para fabricarlos en el Parque Científico. Las previsiones que maneja son lograr vender en cinco años 300.000 kits. Y con ello, además de obtener beneficios, ahorrar al sistema de salud pública una importante cantidad de dinero al evitar pruebas caras como las resonancias magnéticas.

Además de conseguir la financiación europea, la plantilla de Bioithas pasaría de siete a veinticinco empleados.

El trabajo de esta EBT consiste en utilizar el know-how de años de investigación clínica del doctor Navarro. «Bioithas se dedica al estudio de la microbiota humana. Gracias al DNA bacteriano donde antes aislábamos en un cultivo 20 bacterias distintas, ahora vemos más de 1.500. La generación de información es increíble y el futuro de la medicina pasa por aquí, por el desarrollo de nuevos productos para tratamientos y diagnóstico», explica el CEO de la compañía.

El modelo de negocio consiste en el desarrollo de productos probióticos, es decir, a base de bacterias «buenas» que sean capaces de eliminar bacterias nocivas y mejorar así los tratamientos de ciertas enfermedades. Y por otra parte, utilizando los datos de microorganismos presentes en determinadas enfermedades, desarrollar tests diagnósticos. «Si identificamos que por ejemplo los pacientes con cáncer de próstata cuando aparece la enfermedad tienen una microbiota distinta, tienen gérmenes diferentes en la orina o en las heces, se podría saber si una persona tiene cáncer o lo va a tener», afirma Navarro. Y continúa diciendo que se trata de tests predictores que sirven en las enfermedades en las que la microbiota está alterada. Puede ser que esté alterada como causa o como consecuencia de la enfermedad y eso se convierte en un marcador diagnóstico. «Si esas bacterias aparecen antes, es decir, son causa, y mediante un análisis de saliva, piel o heces se puede saber que una persona padece la enfermedad, se ahorran pruebas como las biopsias», señala el doctor. Y se podría actuar como medida preventiva usando probióticos que eliminen esas bacterias. Mientras que si es consecuencia serviría para su diagnóstico.

Las enfermedades en las que se centran los estudios de microbiota son algunos tipos de cáncer, enfermedades neurológicas -migrañas y esclerosis múltiple-, cutáneas e inmunitarias. «En estos casos la microbiota siempre está implicada, pero somos muy pocas personas en el mundo investigando estas líneas», advierte Navarro. Ellos se han convertido en referente en enfermedades cutáneas como dermatitis atópica y psoriasis, para las que han desarrollado estudios y patentes de productos.

Pero el responsable de la firma indica que hay grupos de investigadores en otros países centrados en el parkinson y las demencias porque «son enfermedades que cursan a brotes y esos brotes pueden estar provocados por restos de bacterias».

El doctor expone que la microbiota de cada persona viene dada por un lado por un componente genético de muchas generaciones previas; por otro, las presentes en el intestino se adquieren directamente de la madre en el parto. «Es como un campo donde hay un abono perfecto para que crezcan determinados gérmenes que transmite la madre», simplifica. A medida que el hijo crece, la microbiota va modulándose y se va pareciendo a la del resto de la familia al compartir una dieta que es la vía de entrada de los microorganismos al cuerpo. «Todo lo que tenemos en el intestino son microorganismos que hemos adquirido comiendo, pero en unas personas se quedan unos y en otras personas se quedan otros. Depende de la madre y del componente genético el que haya un campo abonado para que se queden», ilustra.

De manera que «somos lo que comemos», resume Navarro, para quien esta realidad no se estudia lo suficiente en las universidades. «La dieta que estamos adoptando en occidente provoca que la biodiversidad, es decir, el número de bacterias diferentes que tenemos en el intestino, disminuya. Y con ello aumentan las enfermedades. En los ancianos bajan y cuanto más cerca de la muerte estamos menos bacterias tenemos, así que estoy convencido de que se acabará convirtiendo en un marcador de muerte», alerta este experto.

En los tres primeros años de vida la microbiota cambia y a partir de esa edad ya se estabiliza y es la que va a convivir el resto de la vida con cada persona con la finalidad de protegerla. A partir del tercer año lo que se ingiera el organismo lo considera como extraño, se activa el sistema inmunológico y la inflamación provocada por este proceso es lo que provoca enfermedad, apunta.

Gracias a esta línea de investigación llegaron las patentes para productos contra la dermatitis atópica y la psoriasis, licenciados a farmacéuticas y que ya se venden en veinte países, destaca Navarro, quien matiza que en ambos casos se trata de complementos alimenticios, no de medicamentos.

El ensayo clínico para la dermatitis atópica lo realizaron con 50 niños. A todos ellos les trataron con su tratamiento médico habitual. A la mitad se les suministró aparte un placebo y a la otra mitad el probiótico. El resultado fue una mejora en el 81% de la actividad inflamatoria en los niños que tomaron el complemento de Bioithas.

La compañía cuenta con un tercer producto en el mercado para el acné que se vende en farmacias, pero que no está patentado sino que está registrado como secreto industrial. Además, acaban de solicitar la patente de otros dos probióticos con capacidad funcional para determinadas enfermedades que aún no pueden desvelar.

Dentro de dos o tres meses Bioithas sacará una línea de probióticos para vender en farmacias y parafarmacias para patologías de la piel a nivel general, que mejora su textura, para inmunidad, para mucositis y para trastornos digestivos, adelanta el CEO de la startup. Con estos productos se ofrecerá realizar un análisis de microbiota para comprobar antes si el producto resultará de utilidad en función de la alteración individual de la microbiota.

La facturación actual de Bioithas asciende a 500.000 euros, pero esperan multiplicarla en los próximos años. De hecho, ya en 2020 Navarro espera vender más de 500.000 unidades de probióticos.

Desde que se constituyó en 2017, Bioithas ha obtenido multitud de premios y reconocimientos, el último de ellos a mejor startup de la red de Parques Científicos de la Comunidad Valenciana.

Una plantilla formada íntegramente por mujeres jóvenes

La plantilla de Bioithas está formada actualmente por siete mujeres y el CEO y fundador, Vicente Navarro. Todas ellas son muy jóvenes y seis son doctoradas o doctorandas. La otra empleada es la secretaria. «No es que lo haya buscado a priori, pero las mujeres son mucho más competitivas en ciencia y trabajan muy bien, aunque no tengo vetados a los hombres», asegura el responsable de la empresa. De hecho, espera que se incorporen también chicos si consiguen el proyecto Horizonte 2020 para el desarrollo del kit diagnóstico para la esclerosis múltiple. Si lo logran la plantilla pasaría de siete a 25 personas. Y en breve puede que incorpore a un comercial.

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