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Cultura urge a El Campello a frenar el imparable deterioro de la Torre d'Aigües

La Conselleria pide al Ayuntamiento que inste al dueño a actuar de forma urgente para garantizar la conservación del bastión

El deterioro de la Torre del Barranc d'Aigües es evidente.

El deterioro de la Torre del Barranc d'Aigües es evidente. j. a. rico

La Conselleria de Cultura exige al Ayuntamiento que se ponga freno al enorme deterioro que sufre la Torre de Reixes, en el Barranc d'Aigües. La Generalitat urge a El Campello a que requiera a la propietaria, la Fundación Frax, para que adopte las medidas necesarias para la conservación y mantenimiento de este Bien de Interés Cultura (BIC), tal y como establece la Ley. Respecto a su situación, precisamente el Ayuntamiento ya tenía prevista una reunión esta semana con la entidad que tiene la titularidad de este emblemático enclave, aunque la extensión del coronavirus ha obligado a aplazarla.

El escrito de la Conselleria de Cultura tiene fecha 3 de marzo y advierte que la Generalitat ha recibido la denuncia de un vecino alertando de la situación del bastión, para el que en el pasado mandato se encargó un estudio para evaluar las actuaciones necesarias y su coste para reclamársela a la propiedad. La denuncia alerta de la «falta de mantenimiento, deterioro y progresivo desmoronamiento de los muros, con riesgo de destrucción de la Torre».

Tras este escrito vecinal recibido el 13 de febrero y que previamente también había remitido al Ayuntamiento sin obtener respuesta este residente, Cultura considera que «se debe proceder a requerir a la propiedad de la Torre de Reixes o Torre del Barranc d'Aigües el cumplimiento de la obligación de conservación y mantenimiento del citado bien, garantizando la seguridad de las personas».

Así mismo «se propone comunicar al Ayuntamiento la obligación de esa administración, en primera instancia, de dictar las ordenes de ejecución necesarias para la conservación y mantenimiento de inmuebles y garantizar la seguridad de bienes y personas». Y por último la Conselleria requiere al Ayuntamiento que le facilite los datos de la propiedad.

Y es que esta torre vigía levantada en el siglo XVI con el fin de alertar de los ataques de los piratas berberiscos actualmente presenta un avanzado deterioro que amenaza su conservación. Su estado es ruinoso, con grandes grietas, desprendimientos y pintadas, ya que arrastra décadas de abandono pese a ser un símbolo de este tipo de construcciones que jalonaban el litoral de la provincia. La privilegiada ubicación de este bastión, su valor histórico y cultural y la existencia de un sendero de baja dificultad que lleva hasta la atalaya, hacen que tenga un gran potencial como atractivo turístico que sigue sin explotarse.

Juanjo Galvañ, responsable del área de patrimonio cultural de EU, ha mostrado su satisfacción al conocer la petición de la Conselleria. «Este requerimiento viene a reforzar nuestras exigencias de actuar antes de que sea demasiado tarde. Precisamente el pasado diciembre desde EU organizamos una marcha reivindicativa por la Lloma de Reixes hasta la Torre, para exigir al Ayuntamiento la adopción de medidas urgentes ante el enorme riesgo de derrumbe». Y recordó la obligación legal del Consistorio de adoptar medidas cautelares para evitar «el deterioro, pérdida o destrucción de los bienes del patrimonio cultural».

Además, EU volverá a exigir actuaciones por parte del Ayuntamiento, esta vez a través de una moción en el próximo pleno para requerir a la propiedad la adopción de medidas, en la línea marcada por Cultura. «2019 lo recordaremos por la pérdida de gran parte del Convent dels Mercedaris debido a la falta de mantenimiento municipal; así que esperemos no tener que recordar el 2020 por la pérdida de la Torre del Barranc d'Aigües», agregó Galvañ.

Precisamente en 2018 el anterior equipo de gobierno de izquierdas encargó un estudio arquitectónico para evaluar las obras que son necesarias y su coste, para con esa base reclamar a la propiedad que actuara de urgencia y frenara su deterior. Este estudio estimaba que una primer intervención requeriría una inversión de 115.000 euros y una reforma completa alcanzaría los 300.000 euros.

El documento dejaba claro el lamentable estado de conservación en el que se encuentra esta fortificación defensiva, ubicada junto a la desembocadura del Barranc d'Aigües. El arquitecto alertaba de que la torre carece desde hace años de cubierta, lo que hace que su deterioro se acelere por las lluvias. Existe una gran grieta vertical en la cara norte que nace de la coronación y baja hacia la base de forma ramificada, y que es visible tanto desde fuera como desde dentro. Y en la parte sureste, que recae al acantilado, ha habido un desmoronamiento en el acceso elevado a la torre. El estudio también alerta de que están produciendo graves descalces en prácticamente todo el perímetro de la base de la torre, debido al tipo de rocas y la erosión. Además, también destacaba los actos vandálicos que ha sufrido la atalaya durante décadas.

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