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El concejal de Alcoy Marcos Martínez deja Cs pero mantiene el acta y acusa a Rosa García de «ningunearlo»

El edil explica que la portavoz de Ciudadanos «firmó en mi nombre una solicitud de pleno» y que la dirección provincial y autonómica no le escuchó

Martínez anunciando que deja Cs.

Martínez anunciando que deja Cs.

Marcos Martínez abandona Ciudadanos para pasar a ser concejal no adscrito en la corporación municipal de Alcoy por las discrepancias con la portavoz del grupo, Rosa García. El edil acusó a su compañera de «ningunearlo» y explicó que «la gota que colmó el vaso» fue cuando ésta, supuestamente, «firmó en mi nombre la solicitud de un pleno extraordinario». Según insistió, pese a que lo puso en conocimiento tanto de la dirección provincial, como de la autonómica, no se le escuchó.

Martínez dio a conocer el viernes su decisión irrevocable de abandonar la formación naranja. Las discrepancias internas de Ciudadanos vienen de lejos en la ciudad, pues, tal y como recordó, la ejecutiva nacional eligió a la entonces diputada en las Cortes Rosa García como candidata a la alcaldía, cuando los militantes y junta directiva local habían propuesto al exconcejal José Miguel Antolí. Esta decisión ya provocó en abril de 2019 la salida de Antolí del grupo municipal, al cual siguieron otros militantes que tampoco apoyaban la decisión que se había tomado desde Madrid.

Las discrepancias después de las elecciones municipales no cesaron, y el pasado mes de noviembre la junta directiva de Ciudadanos en Alcoy ratificó su dimisión, tal y como publicó este diario. El hasta entonces coordinador, Romualdo Coderch, calificó de «insostenible» la situación por la que estaba pasando el partido y acusó a los órganos directivos de haber estado ninguneándolos, sin tomar ningún tipo de medidas para solucionar los problemas que les afectan.

Y es precisamente con estos argumentos con los que Marcos Martínez explicó ayer su salida de la formación naranja. «El trato hacia mi persona es lo más preocupante. Se me ha ninguneado y no se ha contado con mi opinión para nada»; y a modo de ejemplo dio a conocer que «los últimos presupuestos los aprobó Rosa García», incidiendo en que él no formó parte en la toma de decisión para apoyar las cuentas propuestas por el gobierno municipal del PSOE.

En el ecuador de la legislatura, el concejal aseguró que no se le ha dejado demostrar su capacidad de trabajo, y que espera hacerlo a partir de ahora. «Quiero que la gente me juzgue por mi esfuerzo y no por la dejadez de funciones de otros», sentenció.

Si bien durante este tiempo ha sido consciente de los problemas internos que vive el partido, Martínez explicó que «la gota que colmó el vaso» fue cuando conoció que la portavoz del grupo municipal «firmó en mi nombre un documento oficial». En concreto, se trata de una solicitud de un pleno extraordinario que se celebró en julio de 2020. Tras enterarse «lo puse en conocimiento tanto de la directiva provincial como de la autonómica», pero «me dijeron que lo dejara pasar y que no se iba a tomar ninguna acción».

Posteriormente se produjo la dimisión en bloque de la junta directiva local, y los órganos directivos «continuaron sin intervenir», algo que el edil considera «incomprensible». «Ya en les Corts hubieron quejas, y después de todo lo que está pasando tampoco se hace nada. Parece ser que a Rosa no la quiere tocar nadie, y no entendemos por qué».

En cuanto a la supuesta «falsificación de la firma», Marcos Martínez insistió en que «está en manos de mis abogados», quienes decidirán si es viable «emprender medidas legales».

Pese a las críticas del todavía edil de Ciudadanos, éste quiso dejar claro que «mi intención en ningún momento es dañar al partido, incluso considera que «tiene un buen proyecto» y que «el centro-derecha es necesario en los tiempos que corren». En la comparecencia estuvo arropado por exmilitantes, como José Miguel Antolí, Rafael Sanus y Enrique Peidro, así como el portavoz de Vox, David Abad.

Desde Ciudadanos aseguraron que exigirán el acta de concejal de Martínez «en cumplimiento del acuerdo firmado por todas las formaciones políticas para atajar el transfuguismo y amparados en que es una conducta contraria a la carta ética firmada por el concejal aludido en el momento de ser incluido en la lista de Cs de las pasadas elecciones municipales».

Rosa García, por su parte, manifestó que «todo obedece a una estrategia para dañar al partido que le ha conducido a un reprobable acto de transfuguismo político a partir de su anuncio de pasar a la condición de concejal no adscrito».

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