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«Los sordos nos hemos sentido en Alicante totalmente desamparados en esta crisis»

La asociación alicantina APESOA denuncia la desatención que han sufrido las personas con discapacidad por parte del Ayuntamiento y los problemas para acceder a la información sobre el covid-19. «Nadie nos ha tenido en cuenta», lamentan

Integrantes de la asociación APESOA. INFORMACIÓN

Se sienten desamparados, olvidados, sin acceso a la información y desprotegidos ante un drama que ha salpicado a toda la sociedad. Las personas sordas han visto reducida su calidad de vida en un porcentaje altísimo durante los duros momentos que se han vivido con el covid-19. Así lo denuncia APESOA (Asociación Personas Sordas de L'Alacantí): «Las personas sordas han estado totalmente desatendidas, la información no es accesible y en este momento es muy importante». «Desde la asociación hemos adaptado a lengua de signos cada novedad informativa sin respaldo de la administración. Sin recursos y sin compromiso de financiación del Ayuntamiento de Alicante. Las personas sordas han estado confinadas sin recursos de información y comunicación», señala la asociación, muy molesta por la falta de tacto del Consistorio.

Daniel de la Casa, técnico Superior en Mediación Comunicativa, confirma las dificultades que están pasando las personas sordas. « Lo que más nos ha afectado es la inaccesibilidad de la información y de la comunicación. En las comunicaciones no se nos ha tenido en cuenta cuando todo esto empezó, los comunicados oficiales no estaban interpretados a la lengua de signos, lengua oficial en nuestro país», señala Daniel. «Y ahora dicen que habrá recortes en el tercer sector, me parece increíble, ¿qué sería de muchas personas sin la labor de las entidades sin ánimo de lucro? En Alicante, hemos sido las personas sordas, de manera voluntaria, las que hemos adaptado a lengua de signos todas las comunicaciones importantes relacionadas con el covid-19», añade uno de los afectados.

Pilar Vidal, vendedora de la ONCE, también comparte la opinión de su compañero de asociación. «No se ha tenido para nada en cuenta la existencia de las personas sordas signantes (que se comunican en lengua de signos). Para empezar, todas las atenciones pasan a ser telefónicas, medio inaccesible para nosotros, dejamos de contar con la figura del intérprete de lengua de signos presencial, ya que también están confinados, por lo que asistimos a los centros de salud solos y solas, con las barreras de comunicación que nos encontramos, que se han visto amplificadas en el estado de alarma», señala Pilar. «Me he dado cuenta de que falta mucho que hacer en cuestión de accesibilidad, que las personas sordas no podemos todavía tener una vida totalmente autónoma, ya que la sociedad, nos sigue ofreciendo muchas dificultades, y somos dependientes de los servicios que nos ofrece el movimiento asociativo de personas sordas, nuestros propios recursos, si estos fallan, nos vemos con muchas complicaciones en muchas gestiones cotidianas, es una pena, las personas sordas podríamos ser autónomas si se pensara en nostras cuando se diseñan los servicios», afirma Pilar con amargura.

También Tamara Quereda tiene razones para quejarse: «Sabemos que la gestión de esta situación de emergencia no ha sido fácil, nos ha pillado a todos por sorpresa, pero nos hemos visto desamparados, con falta de información y de atención accesible».

«Durante el estado de Alarma el Servicio de Mediación social de APESOA ha realizado más de 300 atenciones a través de videollamada para gestión de recursos, solicitud de paro, ayudas para alquiler, moratorias de hipoteca, atenciones psicológicas, seguimiento de personas sordas mayores? y todo lo que las personas sordas alicantinas han necesitado», afirma Tamara.

Sobre si las mascarillas les impide la comunicación, las personas sordas hacen matices. «Realmente es casi lo mismo, no es fácil entender a las personas oyentes leyendo los labios, es un mito sobre las personas sordas. ¿Pueden las personas oyentes leer los labios? Nosotros tampoco y menos aún durante mucho tiempo, es agotador. Aunque las mascarillas fuesen transparentes, como se propone desde algunos colectivos, las barreras de comunicación siguen siendo una realidad», afirma Dani. Para Pilar, «la mascarilla se puede bajar en un momento dado o escribir? pero no todas las personas sordas nos comunicamos de manera oralista, la mascarilla no es el problema». Tamara opina lo mismo: «Ojalá sea la única barrera de comunicación.

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