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Jose Miguel Iribas, sociólogo y urbanista

«El turismo no ha innovado y hay que pensar en nuevas formas de ocio»

Jose Miguel Iribas se muestra crítico con la evolución de los destinos turísticos españoles por leyes que se hacen «para quedar bien» pero no benefician ni al sector ni al territorio

José Miguel Iribas participa hoy en una jornada en Benidorm.

José Miguel Iribas participa hoy en una jornada en Benidorm. pilar cortés

Experto en diagnóstico territorial, planeamiento urbano y turismo, ha colaborado en más de 50 planes urbanísticos y hoy será uno de los ponentes de la jornada «El Turismo: un motor en continua evolución» que se celebrará en Benidorm.

Habitual en jornadas, cursos y conferencias y activo participante en la redacción de diagnósticos para PGOU de diversos municipios, Jose Miguel Iribas sigue mostrando el lado crítico de la evolución de los destinos turísticos españoles por leyes que afirman se hacen para quedar bien pero no benefician ni al sector ni al territorio.

De nuevo visita Benidorm para participar en una ponencia sobre la evolución del turismo, ¿no hay mucha verborrea en torno a este tema, frente a una inacción de ejecutar las conclusiones que se exponen a la hora de diseñar ciudades en la Comunidad Valenciana?

El problema del urbanismo no llega del turismo sino de los instrumentos de su planificación y la Ley del Suelo, que no permiten diseñar buenas ciudades. Las que se han generado o los fragmentos de las mismas generadas en la época democrática son peores, desde el punto de vista de la convivencialidad, que los fragmentos urbanos franquistas. Lo terrible es que como es una legislación hecha con buena voluntad y honestidad, pero mala, es bastante inatacable, porque hay una presunción de que lo que está hecho con buena voluntad es bueno, aunque en este caso no lo sea. El problema del turismo es que es la última actividad económica que está en manos de los políticos y, por ello, más que una planificación rigurosa en criterios objetivos, y que tienda a satisfacer las expectativas de los clientes, de lo que se trata es de ir cumpliendo las presunciones que tienen los políticos sobre lo que debe ser bueno o malo.

Con los políticos al frente, ¿queda margen de mejora desde el punto de vista urbanístico y de desarrollo del sector?

El problema importante está en la innovación del ocio. El turismo es una industria del tiempo, no del espacio. Hay que pensar en qué hace el turista las distintas horas del día. En este sentido no hay una evolución seria de las ofertas de ocio. Si uno ve una foto de la playa de ahora y la compara con una foto del 85 lo único que ve que ha cambiado son los atuendos, las modas, no han cambiado ni los servicios ni las ofertas. Eso es lo preocupante, cualquier otra industria que hubiera innovado tampoco como el turismo hubiera muerto, lo que pasa es que si nadie tiene innovación, no hay grandes problemas. El problema es cuando alguien empiece a innovar de verdad en el turismo de sol y playa. Hay que pensar en nuevas formas de diversión y de ocio.

En Benidorm y la Marina Baixa se ha hablado del «monocultivo» que supone el turismo para el empleo, sin dar salida a otros sectores productivos. ¿Cree que esa reformulación de la oferta de ocio podría generar más empleo?

No creo. En los últimos 30 años se ha visto que las actividades económicas que más han crecido son el turismo y la informática. Incluso en crisis, la gente renuncia a otras cosas antes que a salir de vacaciones. Lo que me preocupa no es tanto el monocultivo sino que se haga con tecnologías no avanzadas. Si no mejora tecnológicamente la situación tenderá a empeorar tanto en Benidorm como sobre todo en el resto de destinos de la Comunidad Valenciana.

Para finalizar, y ya que cita a Benidorm, ¿qué valoración hace de su evolución?

Benidorm no consigue madurar. El hecho urbano está ahí, pero el proceso de maduración no lo está llevando a cabo adecuadamente y su planificación territorial brilla por su ausencia. Esto lo vemos en su escena urbana y la planificación, por ejemplo, de sus playas. Salvo alguna nudista, el resto no están especializadas. No ofrecen nada diferente y en general, con tastas como tenemos en esta zona, podíamos aspirar a una oferta de playas especializadas que nos permitieran distinguir unos espacios de otros.

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