Veolia pone en valor cuatro décadas de transformación en la gestión del agua de Benidorm
La exposición «El agua que impulsa Benidorm» se clausura tras mostrar la evolución de las infraestructuras que han hecho de la ciudad un referente en eficiencia
La inauguración de «El agua que impulsa Benidorm» se celebró el 22 de marzo y contó con la presencia de Jordi Azorín, Toni Cabot y Toni Pérez. / HECTOR FUENTES
La exposición «El agua que impulsa Benidorm» llega hoy a su fin tras haber permanecido desde el pasado 22 de marzo en la Avenida del Mediterráneo, uno de los puntos más transitados del centro de la ciudad. Con su cierre concluye una iniciativa impulsada por Veolia, empresa gestora del ciclo integral del agua en la localidad, y el Ayuntamiento de Benidorm para poner en valor la evolución de la gestión del agua en el municipio, un recorrido por las infraestructuras, inversiones y mejoras que han permitido transformar la red hídrica de la ciudad durante las últimas décadas.
La muestra ha acercado a residentes y visitantes una parte menos visible, pero esencial, del desarrollo de Benidorm. A través de 30 imágenes y noticias históricas publicadas por INFORMACIÓN a lo largo de los últimos 40 años, la exposición ha reconstruido algunos de los momentos clave de esta evolución, desde la grave sequía de 1978, que evidenció las limitaciones del sistema de abastecimiento en una ciudad en pleno crecimiento turístico, hasta los avances actuales que han convertido al municipio en un referente en eficiencia, sostenibilidad y resiliencia hídrica.
Instalada en un enclave estratégico de la ciudad, por el que cada día pasan miles de turistas y residentes, la exposición ha servido no solo para recuperar memoria colectiva, sino también para explicar el esfuerzo técnico, institucional y humano que hay detrás de un servicio básico. En una ciudad que ha construido buena parte de su éxito mirando al mar, pero también planificando lo que ocurre bajo tierra, el agua ha sido una infraestructura invisible y decisiva para sostener su modelo urbano, turístico y económico.
La iniciativa ha permitido mostrar cómo la ciudad más turística de la Costa Blanca ha cambiado su fisonomía y se ha transformado para ofrecer mejores servicios en la gestión del agua, tanto a sus residentes como a los millones de turistas que la visitan cada año. Benidorm multiplica su población durante buena parte del ejercicio y, al mismo tiempo, debe afrontar un contexto cada vez más exigente, marcado por la sequía, el cambio climático y los episodios de lluvias intensas. En ese escenario, la gestión hídrica se ha convertido en una cuestión estratégica.
Durante los últimos 20 años, el Ayuntamiento de Benidorm y Veolia han mantenido una política continuada de inversión que supera los 45 millones de euros. Esta planificación sostenida ha permitido renovar redes, modernizar infraestructuras, incorporar tecnología avanzada y anticiparse a problemas que en otros municipios siguen representando una amenaza. Gracias a este trabajo, Benidorm ha alcanzado una eficiencia hídrica de hasta el 95%, un porcentaje muy superior a la media nacional y especialmente relevante en un destino con una demanda tan variable como elevada.
Una de las principales claves de este modelo ha sido la inversión en la red de agua potable, que ha superado los 21 millones de euros en las dos últimas décadas. Esta apuesta se ha traducido en la renovación de tuberías, la implantación de sensores acústicos para la detección temprana de fugas, la sectorización telemandada, la gestión dinámica de presiones y el uso de recursos alternativos, como el agua de mar en los lavapiés de las playas o el agua regenerada para el riego de parques y jardines.
Hoy concluye la muestra, instalada en la Avenida del Mediterráneo de Benidorm. / HECTOR FUENTES
A ello se suma la renovación y mantenimiento de la red de alcantarillado, con más de 13 millones de euros invertidos en un sistema formado por más de 120 kilómetros de colectores, alrededor de 4.000 pozos de registro y distintos bombeos. Aunque se trata de una infraestructura poco visible para la ciudadanía, resulta fundamental para la salud pública, la protección ambiental y la imagen turística de Benidorm, ya que garantiza el adecuado tratamiento de las aguas residuales y contribuye a evitar filtraciones, averías o vertidos que puedan afectar al litoral.
El tercer gran eje ha sido la evacuación de aguas pluviales, con más de 8 millones de euros destinados a reforzar la resiliencia urbana ante lluvias cada vez más intensas. La red pluvial de Benidorm, compuesta por más de 100 kilómetros de colectores, 13 bombeos, miles de imbornales, cauces, cunetas y depósitos anticontaminación, ha permitido resolver problemas históricos en puntos sensibles de la ciudad y avanzar hacia un modelo más preparado frente a episodios meteorológicos extremos.
La evolución de la gestión del agua en Benidorm ha permitido también destacar el papel de la innovación. Benidorm fue la primera ciudad de España en acoger un centro Hubgrade by Veolia aplicado a la gestión del agua, una herramienta clave en la digitalización, monitorización constante y toma de decisiones en tiempo real. Desde 2017, la ciudad ha integrado tecnologías avanzadas que mejoran la eficiencia operativa, la sostenibilidad y la capacidad de anticipación ante retos ambientales y sanitarios.
El cierre de «El agua que impulsa Benidorm» supone una mirada hacia los próximos desafíos. La reutilización de agua regenerada, la desalación, las infraestructuras resilientes, las soluciones basadas en la naturaleza y el uso de inteligencia artificial marcarán la hoja de ruta de los próximos años. En un contexto de estrés hídrico estructural, Benidorm afronta el futuro con una base sólida: décadas de inversión, planificación y colaboración público-privada que han convertido el agua en uno de los pilares de su sostenibilidad y competitividad turística.