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El futuro de los baños de la reina

El MARQ realiza un proyecto para consolidar y preservar la piscifactoría de l'Illeta de El Campello, amenazada por la acción del agua que ya ha dejado en voladizo muchas de sus estructuras

El futuro de los baños de la reina

Los golpes de agua y el salitre han ido «mordiendo» sin piedad lo que entre los siglos I y II después de Cristo fue una de las piscifactorías romanas más destacadas del Mediterráneouna de las piscifactorías romanas más destacadas del Mediterráneo. La lucha por la supervivencia de estos restos ubicados en l'Illeta dels Banyets de El Campello se ha convertido en una de las campañas más destacadas del Museo Arqueológico de Alicante para preservar de la destrucción estas construcciones de las que, en nuestro país, solo hay otros ejemplos en Calp y Xàbia.

Por este motivo, el MARQ celebró la semana pasada unas jornadas sobre este yacimientojornadas , en las que ingenieros, arqueólogos, geólogos, geógrafos, biólogos y arquitectos debatieron sobre su estado y su futuro. El museo alicantino expusó el proyecto que ha realizado para conservar y consolidar este yacimiento, en lo que respecta a los conocidos como «baños de la reina», construcciones que tenían como función criar peces pero que su distribución recuerda a unas pequeñas piscinas. La propuesta se centra en los restos que se encuentran en el extremo sureste de l'Illeta, ya que lo del otro lado «ya están prácticamente destruidos».

Lo dice el director técnico del museo alicantino, Manuel Olcina, que firma este proyecto junto al jefe del área de arquitectura de la Diputación de Alicante, Rafael Pérez, y los ingenieros Alberto Alcañiz Amat y Jaime Alonso Heras. El resultado de este estudio, que aporta las soluciones más «sencillas» y menos intervencionistas, se envió al Ministerio de Fomento, institución de la que depende el yacimiento, antes del verano, con el objetivo de que se dé el visto bueno a esta propuesta, que tiene un presupuesto de 300.000 euros y un plazo de ejecución de 11 meses. «Se trata de hacer unas consolidaciones puntuales para evitar que se siga degradando y que haya más rotura de partes esenciales en las construcciones», apunta el arqueólogo. «Las construcciones están muy gastadas pero todavía se puede apreciar la forma y la estructura, se conservan mejor que los del otro lado».

«Es un plan muy concreto y asumible -dice el director del MARQ-, hay propuestas más invasivas como hacer malecones u otras estructuras complicadas, pero nosotros optamos por forrar los elementos que están en voladizo y poner apoyos integrados».

El arquitecto Rafael Pérez afirma que la situación es «dramática» porque la conservación depende del propio soporte geológico. El proyecto, con los criterios de mínima intervención y reversibilidad, «actúa sobre los propios viveros de manera que se proteja el lateral de la estructura de las balsas excavadas en la roca con una mínima escollera y con un soporte en las rocas que están ya en voladizo y pueden desprenderse».

Este sistema, que garantizaría la conservación de los restos unos 40 años, se aplica a base de hormigón de manera que «se crean unos apoyos y se reconstruye la forma de los muros divisorios de las piscifactorías interiores». Antes habría que crear unos diques laterales provisionales para extraer el agua y trabajar con más comodidad.

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