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Entrevista con Juan Carlos Librado - Actor

Nene: "Te pueden hundir la carrera por un chiste"

El colaborador de Zapeando, muestra su cara más dramática a las órdenes de Enrique Urbizu

Juan Carlos Librado 'Nene' dejó el fútbol por la interpretación.

Juan Carlos Librado 'Nene' dejó el fútbol por la interpretación. Movistar+

Amante de las grasas saturadas, confiesa no saber qué equipos forman parte de la Primera División. Desde que colgó las botas de fútbol para dar rienda suelta a su verdadera vocación, la interpretación, Juan Carlos Librado, Nene para los amigos, (Alcalá de Henares, 1976) se ha convertido en un auténtico camaleón. Pasó de ser un niño apasionado por el teatro a introducirse en el mundo del fútbol, donde jugó como extremo durante doce años en equipos como el Alicante, el Lanzarote, el Huesca o el Alcalá, antes de dar el salto al fútbol profesional con el Club Deportivo Badajoz con 21 años. A pesar de no ser el sueño de su vida, confiesa, este trabajo le permitió tener un sueldo inalcanzable para un chico de su edad y le dejaba tiempo libre para seguir formándose a nivel interpretativo, pero también en fotografía, diseño gráfico, marketing y gestión comercial, recuerda.

Su fichaje por Paramount Comedy hace once años le empujó a los escenarios, de los que ya no se quiere bajar. Compagina su don para hacer reír en Zapeando con las secuelas de 'La Trilogía del Baztán', pendientes de estreno. La primera parte, 'El guardián invisible', le hizo entrar en el cine por la puerta grande y ahora volveremos a verle en televisión mostrando de nuevo su vis más dramática en la serie 'Gigantes', que estrena su segunda temporada el próximo 22 de marzo en Movistar+.

-Estás inmenso en la serie, a pesar de que tu personaje sea el más sosegado dentro de esa espiral de violencia en la que se ve inmersa la familia Guerrero. ¿Qué compartes con Clemente?

- Las ganas de hacer las cosas bien, de ser buena persona. En eso es en lo que más me identifico, porque en el resto tengo poco que ver con Clemente. Debido a la educación que ha recibido por parte de un padre tiránico como es Abraham, que les ha criado en la más absoluta brutalidad, sorprende que siendo el más joven de los tres hermanos sea el único que quiere separarse y no tener nada que ver con los negocios turbios de la familia, relacionados con el mundo del narcotráfico y el crimen. Pero le cuesta separarse de su entorno, de lo que uno es, porque al final todos tiramos hacia nuestra sangre y cómo hemos sido educados en la familia es un reflejo de cómo nos comportamos luego fuera de casa.

"Para 'Gigantes' entrené mucho con los especialistas para las escenas de acción y las peleas practicando algunas técnicas de MMA"

-¿Ha sido difícil ponerte en la piel de este personaje y sumergirte en su atmósfera?

-Desde que me retiré del fútbol hace años no suelo hacer mucho deporte y para este papel tuve que entrenar otra vez porque exigía un cambio físico considerable. Estuve con dieta, con entrenador personal, durante varios meses dándome caña en el gimnasio, sin dejarme llevar por mi gusto por la comida, los dulces y todo lo que sean las grasas saturadas (risas). Al final conseguí ganar unos ocho kilos de músculo. Ya había estado practicando boxeo a nivel amateur, como interés personal, al poco tiempo de dejar el fútbol. Es un deporte muy exigente pero muy divertido. Para 'Gigantes' lo que hice fue entrenar mucho con los especialistas para las escenas de acción y las peleas practicando algunas técnicas de MMA (Artes Marciales Mixtas).

-¿Cómo ha sido trabajar a las órdenes de Enrique Urbizu?

-Tanto a mí como al resto trabajar con Enrique Urbizu nos ha jodido la vida (risas). Es tan fácil trabajar con él, es tal la admiración que le procesas una vez que le has visto trabajar... que se nos va a hacer muy difícil encontrar a alguien como él. Tiene toda la serie ya montada en la cabeza, con lo cual trabajas muy relajado, sabiendo que el jefe sabe perfectamente lo que quiere y solamente te tienes que ceñir a lo que él te pide, con lo cual el rodaje fluye de una manera muy fácil.

-Tienes a José Coronado como padre en la ficción y a Daniel Grao e Isak Férriz como hermanos. ¿Habéis formado familia fuera del rodaje también?

-Para alguien que tiene relativamente poca experiencia, como yo, ha sido una clase magistral cada vez que actuaba delante de Coronado. Y con mis hermanos de 'Gigantes', lo mismo. Isak Férriz es un actor que se ha promocionado con la serie pero que lleva años en la profesión y que por desgracia hasta ahora nadie le había dado un papel a la altura de su talento. Y de Daniel Grao ya sabemos el pedazo de actor que es. Los tres formamos una relación muy especial que se ha convertido en una amistad duradera.

Imágenes del rodaje de Gigantes, la serie de Movistar+.

Imágenes del rodaje de Gigantes, la serie de Movistar+.

Imágenes del rodaje de Gigantes, la serie de Movistar+.

Imágenes del rodaje de Gigantes, la serie de Movistar+.

Imágenes del rodaje de Gigantes, la serie de Movistar+.

Imágenes del rodaje de Gigantes, la serie de Movistar+.

Imágenes del rodaje de Gigantes, la serie de Movistar+.

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-Viniendo de la comedia, ¿disfrutas también con estos personajes más oscuros?

-Sí, a mí me divierte mucho hacer ese tipo de papeles y salirme del registro de comedias, pero en cuanto a condiciones meteorológicas y sentimentales, 'La Trilogía del Baztán' ha sido muy dura. La cuestión emocional es muy potente, porque los casos que se tratan son bastante desagradables, y mi personaje, Jonan Etxaide, tiene que ver cosas que no se las deseas a nadie. En 'Gigantes' el papel es duro también porque Clemente, mi personaje, lo pasa muy mal siendo tan bueno rodeado de esa familia de hijos de puta, como bien dijo el director.

-¿Quién te gustaría que llamase a tu puerta para trabajar con él?

-Bufff, es que hay tantos buenos ahora mismo que estás de suerte si alguno de ellos te llaman. Estoy encadenando proyectos con directores muy buenos a los que admiraba. Para un actor español trabajar con Almodóvar es tocar techo en tu carrera, pero también hay otros muchos que me gustan: Daniel Sánchez Arévalo, Rodrigo Sorogoyen... Fernando González Molina es uno de los mejores y la taquilla le da la razón.

-¿Piensas en Hollywood?

-(Risas) ¡No hombre, no! Eso está muy lejos, lo veo casi imposible. Ya veía como algo imposible entrar en el cine español, así que lo de Hollywood ya lo dejamos... Estaría encantadísimo. De hecho me he presentado a varias pruebas en inglés para alguna serie. Preparado sí que estoy, pero otra cosa es que tengas la suerte de que la llamada se haga efectiva...

Sin límites al humor

-Mientras, sigues formando parte del elenco de presentadores de Zapeando, con Frank Blanco. ¿Qué supone para ti este programa?

-Un placer y una diversión hacerlo. Es un programa que, bueno, no voy a decir yo lo bueno que tiene después de más de cinco años que lleva en antena.

Juan Carlos Librado da vida a Guerrero en la serie 'Gigantes'.Movistar+

-Al ver el revuelo que se montó con el 'gag' de Dani Mateo sonándose los mocos con la bandera de España, ¿crees que hay que ponerle límites al humor?

-Como cómico yo digo que no. Tengo una visión de la vida de verlo todo desde el punto de vista humorístico. Es importantísimo saber el contexto, el sitio y el momento en el que haces humor, el tono en el que se hace, pero creo que no hay nada, por lo menos para mí, con lo que no se pueda hacer humor. También hay que contar con la inteligencia del que recibe. Si hay alguien que tiene la inteligencia suficiente para discernir que un chiste es un pequeño trozo de ficción pues creo que se pueden hacer chistes de cualquier cosa. Otra cosa es que a día de hoy parece que esa capacidad de discernir entre ficción y realidad mucha gente en España no la tiene clara.

-¿Nunca te has autocensurado?

-Sí. Últimamente sí que me autocensuro cuando estoy actuando en un teatro o contando un chiste en el programa, porque sé cómo están las cosas. Si un día hago un chiste que siente mal a alguien puede convertirlo en 'trending topic' o en viral. Sé que te pueden hundir la carrera, no por ser corrupto, pero sí por un chiste que a alguien no le guste.

-¿Siguen siendo el fútbol, la política y la religión los tres temas más delicados?

-Pues hoy en día cualquier tema puede ofender a alguien. Intento ir con pies de plomo, pero aquí en España es con todo, no tiene sentido. Se puede ofender cualquiera por meterte con un pueblo, una ciudad, una comunidad autónoma, por meterte con un deporte, un partido político, una ideología, una religión... siempre habrá gente ofendida, así que intento hacer siempre los chistes adecuados en el momento adecuado.

-¿Crees entonces que no somos una sociedad madura para el humor?

-No, qué va, para nada. Estamos dando pasos para atrás. Con todo lo que nos jactamos de nuestro buen carácter y nuestro buen humor, es mentira total. El español cada vez se está volviendo más reaccionario, no soporta que le toquen lo suyo.

Pasado ligado al fútbol

-¿Cómo un niño apasionado por el teatro se metió de lleno en el mundo del fútbol profesional?

-No fue nada premeditado ni era el sueño de mi vida cuando era niño ser futbolista, pero se me daba bien y me ofrecieron contratos que no estaban al alcance de gente de mi edad. Además de ser un trabajo muy bien pagado, como es un deporte que deja mucho tiempo libre, no interfería en mi formación y así pude seguir estudiando y a la vez empezar a ganarme la vida con 19 años con un sueldo que los chavales de esa edad no suelen tener.

-¿Y por qué cuando jugabas en Segunda con el Club Deportivo Badajoz, decides retirarte del deporte y comenzar desde cero a forjarte una carrera en la interpretación?

-Fui encadenando contratos en equipos como el Alicante, el Lanzarote y el Alcalá hasta que firmé mi primer contrato profesional para jugar como extremo en el Club Deportivo Badajoz. Mi retirada fue por una cuestión más pragmática más que otra cosa. En 2007 empecé a hacer monólogos, entré en el canal de Paramount Comedy, y fui compaginándolo con mis primeras actuaciones. Tenía 31 años, una edad en la que se acercaba el final, y cada vez se pagaba menos en los clubs, empezó la crisis de lleno y me dije: "Es el momento".

Isak Férriz, Daniel Grao y Juan Carlos Librado son los hermanos Guerrero en 'Gigantes'.Movistar+

-¿Crees que has tenido que demostrar más que los demás por venir del campo de fútbol?

-La verdad es que no he notado una exigencia mayor por venir del mundo del fútbol. Lo bueno de esta profesión es que tienes 'feedback' inmediato. Si haces monólogos y no se ríe nadie, ahí tienes la respuesta a si vales o no vales. No he tenido que demostrar nada más que subir al escenario y hacerlo bien.

-Precisamente los futbolistas no tienen fama de ser buenos actores...

-(Risas). Bueno, algunos cuando se retiren del fútbol van a tener un hueco en televisión seguro. Pepe Reina o Joaquín, del Atlético, tienen un talento para el humor y la televisión innato. Y Sergio Ramos y Neymar cantando, no suenan tan mal. No sé si como para ganarse la vida como cantantes, pero ya quisiera yo cantar como ellos (risas). No se puede pedir a los futbolistas que encima de ser estrellas del fútbol sepan actuar. No se pueden pedir peras al olmo...

-¿Conservas amistades de esa época futbolística?

-Sí, muchas. Es lo mejor que te deja el fútbol. Conoces muchísima gente durante toda tu carrera. No tengo contacto con todos porque es imposible, pero siempre hay un grupo de amigos de verdad que se quedan para siempre en tu vida. Algunos siguen jugando, otros se han hecho entrenadores, secretarios técnicos o preparadores físicos.

"Sólo sigo el fútbol como excusa para juntarme con los amigos, pero al final ni veo el partido porque me paso todo el tiempo charlando"

-Al día de hoy aseguras que sólo sigues el fútbol cuando te juntas con tus amigos. ¿Qué camiseta escoges para esos casos?

-Uffff sí y poco. Soy del Atlético de Madrid pero si me preguntas ahora mismo qué equipos están en Primera División y no te sé decir todos los que están en esa categoría, ni mucho menos. Sólo sigo el fútbol como reunión social más que otra cosa, como excusa para juntarme con los amigos, pero luego al final ni veo el partido porque me paso todo el tiempo charlando (risas).

-¿No has asistido a ningún estadio a ver un partido desde entonces?

-Sí, aunque no de manera regular. Durante una temporada vivía al lado del Metropolitano y fui socio del Atlético de Madrid.

-¿Qué te parece que vivamos en un país donde a pesar de haber reducido el IVA de las entradas de cine al 10%, el fútbol sigue ganando espectadores por goleada?

-Hombre, estamos hablando de uno de los deportes más famosos a nivel mundial. Bien es cierto que el cine también es una industria del entretenimiento muy importante, pero en este país en concreto, desde algunos altos estamentos no se ha promovido el cine español ni tampoco las ayudas que ofrece el Estado son como las que se llevan otro tipo de sectores. Entonces eso creo que repercute mucho, tanto en la percepción del cine español como en la venta de entradas. Si no se hace ver que es un buen producto, si no se apoya, si no le dan la visibilidad necesaria, es difícil que la gente cambie de manera de pensar y acuda a los cines a consumir cine español.

-¿Echas el balón a las instituciones?

-Sí, el cine español genera miles de millones de beneficios y por mucho que la gente que defenestre nuestra profesión diga que es una industria que está subvencionada, pues les invito a que se metan a buscar información y vean cuánta ayuda recibe el sector automovilístico o inmobiliario en este país. Todas esas ayudas superan con creces a las que recibe el cine español, cuando es una industria de la que no sólo vivimos los actores, sino de la que también viven cientos de personas.

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