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Una pianista al rescate de Óscar Esplá

La intérprete de Xàbia homenajea al compositor alicantino el 14 de febrero en un concierto con ADDA Simfònica donde recupera la Sonata del Sur

La intérprete Marta Espinós delante del piano. lo otro

Marta Espinós (Xàbia, 1979) se enfrenta el próximo 14 de febrero a un concierto en el ADDA que le entusiasma desde el principio: tocar al piano la Sonata del Sur del músico alicantino Óscar Esplá (Alicante, 1886-Madrid, 1976). Lo hará acompañada de ADDA Simfònica, que en esta ocasión dirigirá el director de orquesta valenciano Álvaro Albiach, dentro de un programa con obras de Jacques Ibert y Mozart.

«Lamentablemente, todo el catálogo de Óscar Esplá está bastante olvidado y no se escucha en las salas de conciertos, a pesar de su calidad indiscutible y de ser un compositor de primera línea del siglo pasado», considera la pianista, que añade que su obra «se ha tocado muy poco y es desconocida hasta en el propio gremio».

Marta Espinós apunta que apenas hay grabaciones de la pieza que tocará en el ADDA, salvo las del propio Esplá al piano, Alicia de Larrocha, Marcelle Meyer y Rosa Torres-Pardo, y lanza un ejemplo clarificador sobre el conocimiento de su obra en su tierra: «Yo estudié en el conservatorio que lleva su nombre y nunca toqué su música -lamenta- cuando merece estar tocándose en grandes auditorios del mundo».

A su juicio, la Sonata del Sur es «absolutamente magna, muy compleja y muy virtuosa para piano, un señor concierto que tiene todas las características de Esplá como compositor», quien en sus obras, añade, «supo sintetizar la música popular con armonías levantinas, pero sin caer en lo fácil y vinculándolo a las corrientes del momento, como el impresionismo francés o con momentos expresionistas».

El alicantino, recuerda, fue una figura de amplia cultura que estudió en Alemania y en París, se exilió en Bélgica durante quince años y esa tradición europea se refleja también en su música, «que se inspira en lo popular y en el folclore y aspira a ser universal».

La intérprete de Xàbia, que el pasado mes de junio tocó, entre otras, una sonata playera del autor para ilustrar el universo visual de Sorolla expuesto en la National Gallery de Londres, reconoce que tampoco había tocado en exceso la obra del alicantino y asegura que la pieza elegida es «todo un reto».

«Llevo mucho tiempo trabajándola porque es una partitura enrevesada y complicada, que lleva a un virtuosismo exacerbado, y al principio me preguntaba quién me manda a mí meterme en esto», bromea, para añadir a renglón seguido que merece el esfuerzo «la composición y el compositor».

El hecho de que la programación del auditorio alicantino recupere su obra en este concierto para ubicarla en el lugar que merece es, a su juicio, «muy loable por parte del director artístico del ADDA, Josep Vicent», ya que entiende que la decisión de que una música se toque ante el público «no corresponde a una sola persona, somos todos responsables, desde quienes diseñan la política cultural hasta los educadores, programadores e intérpretes, que hacemos que nuestro patrimonio musical sea conocido».

Espinós atribuye el olvido generalizado de las partituras de Esplá al hecho de que este no entró en las vanguardias y a que, además, «fue contemporáneo de Manuel de Falla, que significa algo parecido a ser Ferrer al lado de Nadal en tenis».

Por ello, la intérprete considera fundamental reivindicar al autor de Sonata del Sur en auditorios y recuperar el estudio de su obra en conservatorios, «pero no solo por ser nuestro, sino porque Esplá debería estar jugando en otra liga por su obra compleja, variada y extraordinaria, que si la hubiese escrito Ravel o cualquier otro compositor sería repertorio de primera línea».

Ella aportará su «granito de arena» al piano el día 14: «Me interesa más tocar la obra de Óscar Esplá que un concierto de Mozart porque este último no está en peligro de extinción. Y esta obra hay que luchar por que se programe porque es maravillosa de tocar y muy agradable de escuchar, con sabor mediterráneo y francés, de momentos divertidos y otros líricos de gran expresividad». Confía en que esta no sea la última vez que la toque y no descarta grabarla.

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