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Doble Max para Juanjo Llorens y Asun Noales por«La mort i la donzella»

El alicantino recoge su cuarta «manzana» y la coreógrafa y bailarina ilicitana se estrena en estos galardones por la producción del Institut Valencià de Cultura - La obra también se alza con el reconocimiento como mejor espectáculo de danza

El iluminador alicantino Juanjo Llorens, ayer tras recoger su Max por La mort i la donzella. |

El iluminador alicantino Juanjo Llorens, ayer tras recoger su Max por La mort i la donzella. | EFE / LUIS TEJIDO

El pálpito de Juanjo Llorens se cumplió y ayer consiguió su cuarto Premio Max a la mejor iluminación por La mort i la donzella, producción que también hizo subir al escenario del Teatro Arriaga de Bilbao a Asun Noales que recogía su primer Max a la mejor coreografía. Una noche redonda para esta producción del Institut Valencià de Cultura que se alzó también con el galardón al mejor espectáculo de danza.

Llorens fue el primero en recoger su premio. Porque es una producción de su tierra, porque se realizó íntegramente en Elche y porque se trata de su primer montaje de danza premiado, este Max tuvo un carácter especial para el alicantino. Recogió la «manzana» de manos de una colega, Arantxa Heredia, iluminadora del Arriaga de Bilbao que es donde se celebró la gala, y tuvo palabras de agradecimiento para el IVC, para todo el equipo y, sobre todo, para Asun Noales.

El iluminador alicantino recordó a los técnicos de los teatros nacionales. «La cultura supone el crecimiento de un país y su evolución ha hecho que la parte técnica haya adquirido mucha importancia; hay muchas personas que se han formado ejerciendo el oficio a lo largo de treinta años, por lo que no tienen el reconocimiento académico para poder acceder a esas plazas (de la Oferta Pública de Empleo) y ni tan siquiera se les ofrece una moratoria que pudiera permitirles encarar los requisitos solicitados».

Tras reivindicar la labor del «tramoyista», palabra que, dijo, engloba todos los equipos técnicos que trabajan en un espectáculo, tuvo también un recuerdo para el sector técnico y el artístico del ámbito privado que «se han visto muy perjudicados por esta pandemia y lo han pasado y lo están pasado muy mal porque no reciben ningún sueldo ni ayuda si no trabajan. Por favor, busquemos una solución para unificar el sector. Hasta la victoria siempre», finalizó Llorens que suma el nuevo premio a los conseguidos por La función por hacer, en 2011; De ratones y hombres, en 2013, y El curioso incidente del perro a medianoche, en 2019.

Asun Noales, tras recoger su premio Max a la mejor coreografía. | EFE / LUIS TEJIDO

Asun Noales, que el pasado año ganó tres premios de las Artes Escénicas de la Generalitat Valenciana con su compañia OtraDanza, por Vigor mortis, conseguía su primer Max por esta producción que también dirige y que se estrenó el pasado 1 de octubre en el Gran Teatro de Elche. Emocionada, la bailarina y coreógrafa ilicitana aseguró que «no entraba en mis planes». Tuvo agradecimientos para el equipo, para el IVC «por dejarme soñar», para su familia, para su marido, Germán Antón, para el elenco y para Juanjo Llorens «por poner siempre magia en mis obras desde hace 13 años».

Tanto Noales como Llorens pisaron dos veces el escenario. Fue al recibir el Max al mejor espectáculo de danza, encabezados por Roberto García, director adjunto de Artes Escénicas del IVC. «Al ser un premio al espectáculo y a toda la producción hay mucha gente que ha participado, todo el equipo artístico capitaneado por la directora, Asun Noales, y todos los trabajadores del IVC porque hablamos de una producción realizada en Alicante, concretamente en el Escorxador de Elche», que es donde se realizaron todos los ensayos y la producción.

También agradeció el apoyo de la Generalitat «a nuestro proyecto de producción propia, gracias al cual las compañías pueden realizar montajes de calidad en Alicante, Castellón y Valencia». Y dedicó el Max «a la gente de las artes escénicas que trabaja desde la periferia haciendo cosas de calidad».

En el momento más emotivo de la gala, el bilbaíno Teatro Arriaga honró con un prolongado aplauso la trayectoria en teatro, cine, radio y televisión de la actriz catalana Gemma Cuervo, que desde el escenario agradeció el homenaje muy emocionada.

La actriz, que llegó al teatro y posó ante los fotógrafos del brazo de sus hijas Cayetana y Natalia, recogió el Premio de Honor entre lágrimas y con una emoción compartida por su hija Cayetana Guillén Cuervo, junto ella en el escenario, aunque sin perder su dominio escénico. Tras besar la estatuilla, la actriz catalana ha dicho que lloraba «de amor y de agradecimiento».

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