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Entrevista

Joël Dicker: "El mundo de hoy día cultiva los celos y la envidia"

El escritor suizo publica ‘El caso de Alaska Sanders’, continuación de ‘La verdad sobre el caso Harry Quebert’, novela negra que se convirtió en un fenómeno editorial hace una década y que le catapultó a la fama

Joël Dicker, este miércoles en Barcelona. JOAN CORTADELLAS

El escritor suizo Joël Dicker (Ginebra, 1985) saltó a la fama en 2012 con ‘La verdad sobre el caso Harry Quebert’: vendió 15 millones de libros en 42 idiomas y ganó premios como el Goncourt des Lycéens y el de Novela de la Academia Francesa. Un fenómeno editorial, primera novela negra de una trilogía protagonizada por un escritor, Marcus Goldman, y ambientada en New Hampshire, que ahora cierra con ‘El caso de Alaska Sanders’ (Alfaguara / La Campana). En ella afronta el asesinato de una joven modelo con una nota en el bolsillo que reza: ‘Sé lo que has hecho’. Transcurre cronológicamente después del primer título y antes del tercero, el drama de juventud ‘El libro de los Baltimore’, que publicó en 2016 y al que siguieron novelas como  ‘La desaparición de Stephanie Mailer' ‘El enigma de la habitación 622’.

Vuelve con elementos ‘marca Dicker’ como es entrelazar líneas temporales y personajes que quieren liberarse de su pasado. ¿Somos prisioneros de él?

No, no podemos renunciar a nuestro pasado. Debemos aceptarlo. Ese es el reto: ser capaces de vivir con él y seguir construyéndonos a pesar de los momentos difíciles vividos o de lo que no hayamos hecho.

Tiene Joël Dicker un pasado al que le gustaría volver o del que le gustaría huir?

Del que quiera huir, no, pero sí hay un pasado nostálgico al que quieres volver cuando te acuerdas de buenos momentos. Pero lo hecho, hecho está, y la nostalgia es siempre una visión algo falsa del pasado porque es un pasado revivido pero siempre mejorado. Nada es mejor que seguir adelante.

Su personaje de Marcus habla de la soledad del escritor. ¿Se ha sentido como él?

No, porque la escritura me llena. Es su fuerza y su belleza. Como leer un libro: es un acto solitario, pero te sientes muy vivo porque estás rodeado de personajes.

¿La pandemia nos ha confirmado que no sabemos estar solos?

No sabemos estar solos. Estamos en un mundo en que necesitamos estar rodeados, comunicándonos y compartiendo continuamente cosas en las redes, necesitando que los demás nos validen con los ‘likes’… Cuando vamos al restaurante con otras personas lo primero que hacemos es poner el móvil sobre la mesa. ¿Qué tememos perdernos en ese rato? Hemos perdido la capacidad de concentración.

Es elitista y esnob pensar que un libro que gusta a muchos es malo

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Hace como un año que su cuenta de Twitter está silenciosa.

Creo que voy a cerrarla. No soy muy amigo de Twitter, soy más de Instagram, donde la gente suele ser agradable. Twitter es lugar para el odio y el conflicto y yo no necesito conflicto. Ya hay suficiente en la vida real.

Esta semana, el Nobel Mario Vargas Llosa menospreciaba en un artículo el género negro.

No lo he leído y prefiero no opinar. Pero recelo de quienes no respetan los gustos de los demás. La novela negra es el género que más gusta y más libertad ofrece, permite explorar bien todos los temas humanos e incluir a los demás géneros. Es un formato creativo extraordinario donde la investigación es el detonante que nos lleva seguir leyendo. A quienes desprecian la novela negra les diría que prueben a escribir una, a ver si es tan fácil.

En mis novelas los crímenes se pueden comprender

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¿Qué les diría a quienes asocian superventas con menor calidad?

Eso es algo muy europeo. En Estados Unidos si un libro vende, significa que gusta a mucha gente y por tanto quiere decir que es bueno. Es extraño, elitista y esnob pensar que lo que gusta a mucha gente es malo. Piensan así algunos críticos, que alimentan el mito de que leer es aburrido e inaccesible y así empujan a la gente hacia las series de televisión.

Usted no incide tanto en la investigación en sí como en las motivaciones de los crímenes.

En mis libros se sabe que los asesinatos los ha cometido alguien del entorno, que no es un psicópata desconocido. Son crímenes que ocurren por razones que podemos comprender, que no significa que los justifiquemos. Me interesa entender y saber qué lleva a alguien a matar.

La nostalgia es una visión falsa del pasado porque es un pasado revivido pero siempre mejorado

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¿Ha conocido a algún asesino o algún policía…?

No. Prefiero ayudarme de la imaginación. Me gusta inventar. Si me informase demasiado creo que la novela perdería encanto. Porque la realidad es enemiga de la ficción. Es una novela, no un ensayo.

Siempre se dice que la realidad supera la ficción.

Sí, pero la ficción es más difícil de creer. Si leemos los sucesos en un periódico suelen ser historias sórdidas que no querríamos leer en una novela o bien son tan increíbles que si las leyéramos en una novela diríamos que son imposibles. Por eso no me inspiro en casos reales.

Sigue jugando con la metaliteratura, como en ‘El enigma de la habitación 622’. Personajes que son escritores y que el lector identifica con usted pero usted asegura que no son su ‘alter ego’.

Estos escritores me permiten plantear preguntas que yo mismo me planteo: ¿qué es un escritor? ¿quién es escritor? No lo sabemos. No es algo para lo que se necesite un título o un diploma que te legitime ante los demás. Durante un tiempo me preocupaba eso, porque la gente solo me consideró un escritor desde que tuve éxito, pero antes ya había escrito mucho.

¿Existe el secreto del éxito?

No. Si hubiera una receta, todos los escritores, editores y libreros la aplicarían.  

La fama, el éxito, el dinero…y la envidia están a la orden del día. 

Estamos en un mundo que cultiva los celos y la envidia. La gente quiere provocarlos en las redes e Instagram, colgando fotos donde son guapos, todo les va bien, su pareja e hijos son maravillosos, no tiene problemas económicos… pero no es la realidad. Lo sabemos, pero me molesta que sea así. En toda la promoción de la novela he firmado muchos libros y el 90% de la gente me pide fotos con ellos para poner celosos a sus amigos. ¡Qué comportamiento tan raro! Antes te hacías una foto como recuerdo de los momentos importantes de la vida. Ahora son un instrumento para generar envidia.

A quienes desprecian la novela negra les diría que prueben a escribir una, a ver si es tan fácil

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¿Qué cree que les aporta?

Viven en la burbuja de realidad de los demás porque creen que es más bonita que la suya. Sabemos que todo el mundo tiene problemas, que la vida tiene luces y sombras, pero queremos creer que si los demás son felices en sus burbujas, también podremos tenerlas nosotros, y eso nos dejará libres de preocupaciones, angustias, enfermedades…

El éxito le llegó con 25 años. Marcus piensa en volver a su yo anterior a la fama. La gente cree que eso ayuda a ser feliz.

La fama no te hace más feliz si entendemos la felicidad como lo que te hace estar a gusto contigo mismo, respetarte y aceptar quien eres y la vida que llevas; amar y ser amado. Eso excluye totalmente el éxito, el dinero, el reconocimiento, Instagram… La pregunta que se hace Marcus es ¿qué ocurre cuando te miras cada mañana desnudo al espejo, que queda sin el traje de famoso? 

El agente de Marcus solo espera ganar más dinero vendiendo los derechos de su novela al cine. ¿Reflejo de su realidad?

No necesariamente de mis novelas. Pero me pregunto qué pasa con el dinero en ciertas películas o series que tienen muy poca calidad. Por ejemplo, ‘Fast & Furious’. Llevan ya 1,2,3,4, 8… he perdido la cuenta. Tienen presupuestos de 100 o 200 millones de dólares y otros 100 para márketing. ¿No se podrían hacer películas mejores o invertir el dinero en otra cosa? Como lectores, espectadores, ciudadanos… tenemos la responsabilidad de ser exigentes con la calidad.

Tras la muerte en 2018, de su editor y mentor, Bernard Fallois, quien le lanzó a la fama, al que homenajeaba en ‘El enigma de la habitación 622’, ha creado su propia editorial, Rosie & Wolfe.

Bernard dijo en su testamento que tras su muerte la editorial debía cerrar. Él la encarnaba, era pequeña e independiente, y creía que sin él cada vez iría a peor o la acabaría comprando un gran grupo. No quería eso. Y yo pensé que buscar otro editor sería como traicionarle, así que fundé una editorial para seguir implicándome en todo el proceso de mis libros.

'El caso Alaska Sanders' / 'El cas Alaska Sanders'

Joël Dicker  

Editoriales: Alfaguara / La Campana

Traducciones:  María Teresa Gallego y Amaya García / Josep Alemany

 592 pág. 23,90 euros


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