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Semana y media

Iglesias «el cooperante»

No me entusiasma el tenis, pero tampoco adoro el bádminton y soy incapaz de inhibirme si Carolina Marín se enfrenta a una asiática que termina izando bandera blanca...

Iglesias «el cooperante»

Iglesias «el cooperante»

10 lunesInvictus

No me entusiasma el tenis, pero tampoco adoro el bádminton y soy incapaz de inhibirme si Carolina Marín se enfrenta a una asiática que termina izando bandera blanca. Cuando la selección española de fútbol encadenó dos Eurocopas y un Mundial (ninguna selección lo había conseguido y dudo que alguna lo haga antes de que los futbolistas sean sustituidos por robots), pensé que mi padre no había vivido algo así desde el gol de Marcelino cincuenta años atrás y que mi hijo adolescente probablemente jamás presenciaría otra época similar. Conquistar doce veces en catorce oportunidades uno de los títulos más prestigiosos del tenis es una hazaña inverosímil acrecentada por sutilezas: hablamos de un deporte individual (la composición de un equipo no siempre es la misma) y de un periodo de catorce años. Imaginen un horizonte frecuente de lesiones, decadencia física, aparición de nuevos jugadores o sencillamente otras inquietudes como la familia. Nadal ha superado estas objeciones y para ello no basta jugar al tenis excepcionalmente ni poseer una constitución física privilegiada. El ingrediente esencial del éxito sostenido es la fortaleza mental, esa perseverancia fría que diferencia por ejemplo a Puyol y Xavi de la pandilla actual.

11 martesEl club de la comedia

El inevitable grupo de artistas, académicos, periodistas e intelectuales sin más ha publicado un manifiesto reclamando la formación de gobiernos «de progreso» en ayuntamientos y comunidades autónomas. El término «progreso» ha sufrido cierta depreciación por culpa de los progresistas, pero sigue siendo indiscutiblemente más atractivo que sus opuestos «conservador» y derivados. El manifiesto va dirigido inequívocamente a Ciudadanos, cuyo apoyo es indispensable para que el PSOE eluda acuerdos excesivamente escorados hacia la izquierda, y esta es una circunstancia maravillosa ya que sus firmantes son los mismos que hace unos meses llamaban «falangista» a Rivera. Desde luego, una explicación plausible es que Rivera jamás ha sido falangista pero el eslogan resultaba tan útil entonces como desaconsejable ahora; otra explicación es que los firmantes consideren que a su derecha sólo hay falangistas, aunque de diversa intensidad como el alioli: moderadamente comestible en el caso de Ciudadanos, desagradablemente picante en el del PP y repugnantemente abrasador en el de Vox. Por último, es posible que haya mucho frescales adicto a los manifiestos.

12 miércolesTruco o trato

Estaba escuchando los balbuceos de Pablo Iglesias tras su entrevista con Sánchez cuando he recordado que cierta tarde de 1943 Mussolini entró como «Duce» en el palacio real y lo abandonó esposado. Con menor dramatismo, Iglesias llegó a Moncloa como vicepresidente del futuro Gobierno y salió como «cooperante». Ustedes se preguntarán qué es un político «cooperante» y sin duda es una pregunta atinada ya que Pablo Iglesias también se la hace. Sin incurrir en los excesos de algunas novelas dudosamente históricas, podemos reconstruir el diálogo entre ambos estadistas:

-Pedro, quiero ministerios o no votaremos tu investidura.

-Entonces habrá elecciones y ya no necesitarás permiso de paternidad porque solo sacaréis un diputado: tu mujer, claro.

Ambos van de farol, aunque Iglesias arriesga más. O no. El problema de una repetición electoral para Sánchez no es que rebañaría unos votos insuficientes a Podemos, sino que el PP podría concentrar los de la derecha y con ello habría contribuido a resolver la crisis de liderazgo en la oposición. Supongo que todo depende de lo que diga Tezanos.

13 juevesEl hombre que nunca estuvo allí

Siguiendo con las comparaciones truculentas, es posible que la sentencia del TS sobre el golpe de Estado en Cataluña absuelva a un acusado y condene severamente al resto como ocurrió en Núremberg. En el bien entendido de que la «severidad» del tribunal de Núremberg con los jerarcas nazis fue terminal en una decena de casos y aquí los cabecillas serán recluidos en prisiones hogareñas con un benévolo régimen de cumplimiento de condena. En cuanto a la absolución, el agraciado en Núremberg fue un monosabio casi desconocido que tenía poco que ver con los terroríficos cargos y en Madrid es Santi Vila, un anómalo independentista que asume los principios socráticos: respetar las leyes aunque nos parezcan injustas. No tiene mucho sentido uncir el mismo dogal a Junqueras que a un tipo que se desentendió públicamente del «procés» en cuanto traspasó la frontera de la protesta política para adentrarse en la anarquía organizada. Los alegatos de los procesados antes de que el juicio quedase visto para sentencia han sido reveladores: frente al delirio colectivo de la banda y su candonga de mártires fraudulentos, sólo Vila ha mencionado la Constitución al declararse inocente.

14 viernesGente importante

No hay mañana que no me desayune con la penúltima peripecia de Isabel Pantoja en la isla donde ha sido abandonada por Tele5, una cadena fértil que no escatima estiércol para producir «delicatessen» audiovisuales. Con «Supervivientes» ha aportado otra respuesta a la pregunta de qué tres cosas se llevaría uno a una isla desierta: un bote, una vela y un remo para escapar cuanto antes. No hay que despreciar el valor asimétrico de la fama: Einstein es famoso gracias a la teoría de la relatividad; los náufragos de Tele5 lo son gracias a nosotros. Ahora bien, de la notoriedad puede surgir la vanidad y de esta la ostentación. Piensen en Sergio Ramos, que ha exigido un aumento de sueldo para sufragar su boda. Se celebrará con discreción en la Catedral de Sevilla, por lo que el novio ha tenido que ser bautizado apresuradamente. Aunque ellos no lo sepan, los canapés del aperitivo corren por cuenta de los abonados a la plataforma que retransmite la Champions. Vuelvo a la fotografía de una demacrada Isabel Pantoja que recoge leña cubierta por un taparrabos de marca. Su mirada parece pedir socorro. Por un precio, naturalmente.

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