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Por la subida del coste de la mano de obra en China

El calzado refuerza la producción en el Sudeste Asiático

La importación de pares de zapatos fabricados en países como Camboya, Vietnam, Bangladesh e Indonesia se dispara durante el último año

Trabajadoras de una empresa de calzado de la provincia repasando botines de invierno.

Trabajadoras de una empresa de calzado de la provincia repasando botines de invierno. matías segarra

Las importaciones de calzado a España siguen creciendo, aunque la procedencia del producto que se fabrica en el exterior está variando como consecuencia del encarecimiento de los costes de producción en China, de donde procede tradicionalmente la mayor parte del producto que llega al país para su posterior comercialización. Las patronales zapateras advierten de que la producción de calzado en el extranjero se está trasladando al Sudeste Asiático, y prueba de ello es el notable incremento de las importaciones de países como Camboya, con aumentos durante el año anterior del 135,4% en volumen, y del 118,64% en valor. De Camboya llegaron a España en 2017 casi cinco millones de pares valorados en 54 millones de euros.

Desde la celebración de las Olimpiadas de Pekín, hace una década, indicaron varios empresarios del sector, las demandas de la clase trabajadora de China para mejorar sus condiciones laborales han ido en aumento, y eso ha provocado una deslocalización de la producción de calzado en Asia.

Un tema, apuntaron desde las patronales, que afecta a todos los sectores manufactureros, y no sólo a la producción zapatera, que encuentran en países del Sudeste Asiático mano de obra a un precio mucho más económico, para producir, en este caso, calzado que se vende al consumidor a un precio muy bajo.

El presidente de la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE), José Monzonís, explicó que «se trata de un traslado de la producción que se viene reflejando de forma progresiva por el encarecimiento de los costes de producción en China».

Una reflexión que también realizan en la Asociación Valenciana de Empresarios del Calzado (Avecal), donde indican que se trata de un producto muy barato, contra el que las firmas españolas deben competir apostando por la calidad que aporta el diseño y la elaboración con materias primas que le dan valor añadido con el que se busca otro tipo de público.

Así y todo, China continúa encabezando la lista de proveedores de calzado en el mercado español. En 2017 España importó 184,4 millones de pares por valor de 1.006 millones de euros desde China, lo que representa un aumento del 0,1% en volumen y 0,8% en valor en comparación con 2016. En volumen, el 60,2% del calzado importado en España proviene de China, aunque en valor sólo asciende al 33,4% del total importado por España.

Durante el año pasado entraron en España 306 millones de pares por valor de 3.012,8 millones de euros. Estos datos reflejan unos aumentos del 1,7% en pares y del 4,5% en valor.

Desde la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE), subrayaron que la estructura de las importaciones de calzado a nuestro país es muy piramidal, con un gran sustrato de calzado procedente de Asia y la punta donde se concentra producto de países europeos.

Después de China, en segunda posición, se sitúa Vietnam con un 8,4% de la cuota total en pares. Las importaciones del calzado vietnamita han aumentado un 2,4% tanto en pares y un 2,6% en valor.

En el top ten de proveedores españoles se encuentran otros tres países asiáticos. Bangladesh, en la tercera posición; Indonesia, que ocupa el octavo puesto; e India, en décimo lugar. Desde estos tres países han aumentado las importaciones.

Desde la patronal nacional indicaron, no obstante, que, «mientras que las importaciones de Bangladesh han aumentado un 25% y las de Indonesia en un 35%, las importaciones de calzado indio se han visto reducidas un 5% en pares».

Por otro lado, dentro de los proveedores principales de calzado a España, cinco mercados se sitúan en el entorno europeo y son Países Bajos, Italia, Bélgica, Portugal y Francia.

Países Bajos es el primer proveedor en Europa si se tiene en cuenta el número de pares importados, 11 millones. Aquí las importaciones cayeron un 11% en volumen y aumentaron un 5% en valor.

Sin embargo, en términos de valor, Italia continúa siendo el primer proveedor de calzado fuera de Asia, con 260 millones de euros, con una subida del 4,2% respecto al mismo periodo del año anterior, aunque en volumen baja un 2,86%.

Es decir, los principales competidores del producto fabricado en España, las empresas italianas, pierden cuota de mercado, mientras suben las importaciones procedentes de Bélgica (+29,2%), Francia (+9,3%) y Reino Unido (+22,4%).

Otros proveedores europeos que han disminuido las exportaciones en pares a España son Portugal, con un descenso del 18,1%, y Alemania, donde la caída de las importaciones ha sido del 30%.

La Comunidad Valenciana es el segundo destino del calzado que llega a España procedente de otros países. Concretamente, hasta la Comunidad Valenciana llegó al año pasado el 26,9% del calzado, valorado en 812 millones de euros. Fue un 2,31% más que el que se recibió durante el 2016, según los datos facilitados por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

El primer destino de las importaciones de calzado que llegan a España de otros países fue Cataluña, con el 28,2% del producto valorado en 852 millones de euros. En Cataluña las importaciones de calzado han aumentado en un 10,3%. En tercera posición está la Comunidad de Madrid, seguida de Aragón y Andalucía.

Durante la última década el volumen de las importaciones anuales de calzado ha ido fluctuando entre el máximo que se alcanzó en 2010, con 385 millones de pares, y el mínimo, que se anotó en 2015, con 287 millones de pares.

No obstante, lo que sí que ha mantenido una progresión positiva es el valor del producto que se ha importado. Si hace una década, en 2007, se importó calzado valorado en 1.752 millones de euros, el año pasado, en 2017, el producto alcanzó un valor superior a los 3.000 millones de euros. La tónica es que cada año el producto ha ido ganando más precio y, en teoría, más calidad.

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