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Semana Santa

El arte de la palma blanca de Semana Santa en Elche

Los talleres artesanos de Elche trabajan a pleno rendimiento para que los ramos, lisos y rizados, lleguen a tiempo a toda España

Una artesana de Elche confeccionando una de las palmas blancas rizadas que saldrán a la calle el próximo Domingo de Ramos.

Una artesana de Elche confeccionando una de las palmas blancas rizadas que saldrán a la calle el próximo Domingo de Ramos. antonio amorós

Este año la Semana Santa llega un poco más tarde de lo habitual, pero eso no se nota en los talleres de palma blanca , donde desde hace algunas semanas trabajan a pleno rendimiento mientras no deja de sonar el teléfono para pedir nuevo encargos.

«Este año hemos empezado un poco más tarde y ahora llegan los apretones de trabajo», reconoce Paqui Serrano, que sigue la tradición en el taller de la familia Serrano Valero, una de las muchas que se dedican a la palma blanca en Elche, donde el Domingo de Ramos está declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Desde talleres como este saldrán durante las próximas semanas palmas lisas y rizadas a un sinfín de ciudades de España, y también al extranjero. «Todos los años recibimos pedidos de Francia y de Italia, que luego se reparten por varios ciudades», explican los artesanos ilicitanos.

Las modas también influyen en esta tradición, que durante los últimos años está llevando a que la demanda de palmas de menor tamaño sea mayor. Los grandes ejemplares, los que más se lucen en las procesiones del Domingo de Ramos, ya no se piden tanto, pese a existir una clientela que sigue siendo fiel.

Una palma rizada de unos dos metros de altura lleva mucho trabajo. Una persona experta puede emplear hasta tres jornadas de trabajo para confeccionarla por completo.

Una destreza que se adquiere con la práctica y el esfuerzo, como el que realizan los alumnos que cada año llenan los talleres municipales de palma blanca de Elche, que durante estas semanas están a rebosar, mañana y tarde.

Nunca es tarde para aprender este oficio ligado a una de las tradiciones más especiales de Elche. Si no que se lo digan a Alberto Esteve. Este vecino de Elche tiene 64 años y reconoce que «me animé a aprender a rizar palma blanca hace poco, y con la intención de conocer mejor una de las tradiciones más bonitas de Elche ligada a la Semana Santa». Este alumno del taller municipal de palma blanca de Elche explica que «ahora he retomado la costumbre de salir en la procesión del Domingo de Ramos con mi nieto».

En Elche la tradición de la palma blanca se transmite de padres a hijos. Por este motivo, en la mayoría de los casos muchos de los talleres que siguen trabajando este oficio en la ciudad han superado la cuarta y la quinta generación de palmereros y expertos en palma blanca.

Paqui Serrano es la quinta generación, y tras ella se van incorporando, en la medida de sus posibilidades, sus hijos y sobrinos. «Yo me he criado entre la palma blanca. Empecé jugando a hacer figuras cuando llegábamos del colegio, con el bocadillo, y aquí estoy, con mi familia», apunta la ilicitana, mientras atiende las llamadas de clientes que apuran al máximo para hacer pedidos.

Lo más complicado para los artesanos de la palma blanca, aunque no imposible, es realizar copias de las palmas. «Los clientes siempre te piden lo mismo que el año pasado, y tenemos que tirar de fotografías para recordar lo que hicimos, cuando es mucho más fácil crear modelos nuevos, en función de las características de cada palma», aseguran los expertos.

Expectación

Además de los pedidos que salen desde Elche para familias, iglesias, o catedrales de multitud de ciudades, también son muy nombradas las palmas que se elaboran cada año para personalidades como el Papa Francisco o los Reyes. Estos ejemplares se guardan en las cámaras como oro en paño, hasta que llegue el día en el que el Ayuntamiento de Elche las presente oficialmente.

Un poco más de tiempo, al menos unos días más, habrá que esperar para ver las joyas que presentarán las familias de artesanos de la palma para el concurso que se organiza cada año en la ciudad. La víspera del Domingo de Ramos se darán a conocer los trabajos que participarán en el certamen y que llamarán más la atención en la procesión de la palmas ilicitana.

Para que llegue ese día y las palmas luzcan en las calles es necesario pasar antes por un laborioso proceso que arranca con muchos meses de antelación en los huertos de palmeras.

Proceso

Los palmereros empiezan a preparar las palmeras con más de un año de antelación. En invierno se lleva a cabo el atado de las palmas de las palmeras, que están así hasta pasado el Domingo de Ramos. Después, explican los expertos palmereros, se lleva a cabo el encaperuzado. Este trabajo consiste en colocar una envoltura exterior en forma de cono con la parte de arriba abierta. De esta forma se consigue que las palmas nuevas se queden blancas. En septiembre de ese mismo año arranca el proceso de la recolección de las palmas, que pasan, después, por un proceso de clasificación y limpieza según su tamaño y características.

Al final, unas se conservan lisas y otras se destinan al rizado. Todas se ponen a la venta la semana previa al Domingo de Ramos en superficies comerciales y mercados tradicionales. De esta forma tradicional se ha ido transmitiendo el oficio de palmereros y el de rizador de palma, que pervive en la actualidad.

Una tradición que ha hecho Elche famosa en el mundo entero, y que cada Domingo de Ramos atrae a la ciudad a miles y miles de personas para ver como sus calles se tiñen de blanco.

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