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Admite que mató de 21 puñaladas a su padrastro en Torrevieja y alega problemas de drogas y mentales

Un jurado popular enjuicia en Elche al acusado de un crimen ocurrido en 2020 en Torrevieja

El acusado se tapa la cara ayer en la Audiencia de Elche, en presencia de su abogado defensor y del de la acusación particular. | ANTONIO AMORÓS

Mató a su padrastro, de 65 años, asestándole 21 puñaladas en una vivienda de Torrevieja pero asegura que no lo recuerda. Un ciudadano islandés de 41 años reconoció ayer ante un jurado popular en la Audiencia de Elche que asesinó al compañero sentimental de su madre la madrugada del 12 de enero de 2020, aunque alegó que padece problemas mentales y que cuando cometió el crimen llevaba siete días consumiendo estupefacientes, en concreto cocaína, metanfetamina y cannabis. «Cuando tomo esas cosas no soy yo», indicó al acusado.

El procesado admitió su culpabilidad en un juicio donde se alcanzó previamente un acuerdo de conformidad entre la Fiscalía y la acusación particular, ejercida por el abogado Luis Manuel Albuquerque en nombre de los hijos de la víctima, y el letrado de la defensa, Alfredo Arrién Paredes.

Este acuerdo de conformidad entre las partes, supeditado al veredicto que emita el jurado popular al finalizar el juicio, contempla una rebaja en la petición de penas al pasar de 31 a 17 años de prisión por delitos de asesinato con alevosía y ensañamiento, allanamiento de morada y amenazas, con la concurrencia de las circunstancias atenuantes de drogadicción y trastorno mental transitorio.

La defensa, que alega que su cliente padece una esquizofrenia y que en Islandia le tienen reconocida una minusvalía psíquica por ello, admitió esta petición de penas y también la solicitud de indemnizaciones por un total de 100.000 euros para los dos hijos y para una hermana de la víctima.

Los hechos objeto de la acusación ocurrieron poco antes de las tres de la madrugada en una vivienda de la urbanización de Los Balcones en Torrevieja. Según las conclusiones de la Fiscalía y la acusación particular, admitidas también por la defensa, el acusado acudió al domicilio con la intención de acabar con la vida del compañero sentimental de su madre, de nacionalidad islandesa como el procesado. Tras escalar un muro de dos metros accedió a un patio y se colocó unos guantes de jardinería para protegerse de los cortes con el arma blanca que portaba para el crimen: un cuchillo con una hoja de 19 centímetros y un mango de 13 centímetros.

La víctima se despertó por los ruidos y salió de la habitación donde dormía. Se colocó junto a una cristalera y el acusado aprovechó ese momento para lanzar una bombona de butano. El cristal se rompió y el acusado se abalanzó sobre su padrastro y comenzó a apuñalarlo, sin que tuviera posibilidad alguna de reacción tras el impacto de la bombona. La agresión continuó cuando la víctima estaba en el suelo y cuando la madre del asesino trató de mediar para no siguiera apuñalándolo el hijo levantó su mano con el cuchillo hacia ella, por lo que salió corriendo.

Mientras esperaba la llegada de la Guardia Civil, la madre intentó que su hijo para que no se marchara de la casa. No obstante, pudo salir e intentó huir en un coche. Ocultó el cuchillo debajo de la alfombrilla del coche y arrancó para darse a la fuga pero fue apresado por la Guardia Civil. Los servicios de emergencia no pudieron hacer nada por salvarle la vida a la pareja de la madre del acusado.

Tres semanas antes del crimen, el acusado ya protagonizó un episodio violento, según explicó antes del inicio del juicio el abogado de la acusación particular.

Una vez alcanzado el acuerdo de conformidad, las partes renunciaron a la declaración de muchos testigos, aunque sí comparecerán en la Audiencia de Elche varios peritos para analizar sobre todo la imputabilidad del acusado del crimen y el trastorno mental y los problemas de drogas que alega como desencadenante del brutal asesinato.

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