Suscríbete

Información

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

SI ELLOS HABLARAN

El Mar Muerto de los perros

El Mar Muerto de los perros

Siempre he pensado que cuando conoces el desamor, el trabajo te da la espalda o pierdes a un ser querido y caes rodando sin esperanza por la vida, esa caída termina siempre en tu propio mar muerto, o lo que es lo mismo, en ese estado anímico en el que todo lo ves negro y no encuentras salida alguna.

Cuando eso ocurre, sólo llorar, gritar, correr o cansarse, alivia, entre otras cosas, porque el agotamiento te hace olvidar y porque hasta el dolor tiene un límite del que no se puede bajar.

En el caso de los animales abandonados, ellos también tienen su propio límite. En los albergues se ve claramente. Primero llegan a los mismos desconcertados, sin saber muy bien que les sucede. Asustados, miran a un lado y a otro, intentando encontrar una razón que explique su corto paso de una casa a una jaula. Recuerdan los últimos instantes junto a los suyos y repasan todo lo sucedido, por si descubren que pudo ocurrir para que acabarán allí. Abatidos, olisquean los rincones y huelen los tristes ladridos de sus compañeros de celda, mientras piensan que sus dueños pronto volverán a buscarles. Sin embargo, pasan los días y nadie vuelve. Entonces, poco a poco, van perdiendo sus esperanzas y les invade la desesperación. Es cuando los gritos aparecen, comienzan las carreras desesperadas y los lloros se suceden. A partir de ahí, es la propia realidad la que les abate, convirtiendo el abandono en su forma de vivir y haciéndoles caer sin remedio en su propio mar muerto.

Llegados a ese punto sólo la adopción puede ayudarles a salir del mismo. Si tienen suerte, una nueva familia conseguirá que dejen atrás su pasado e, igual que el mar muerto expulsa todo lo que en sus aguas se hunde y lo hace flotar, la adopción sacará del fondo a esos perros y les devolverá las ganas de vivir. Esa es la única esperanza que, de verdad, les queda a todos ellos.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats