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Arte Crítica

La modernidad de Remigio Soler

Una cuestión que es fundamental para comprender la creación artística es reconocer el trabajo que implica conseguir un mundo propio; las claves de una vida, su desarrollo, son importantes a la hora de valorar una obra. Rubens, que fue un pintor con grandes facultades, adelantado a su tiempo, sin embargo, en sus primeras obras, solo se aprecia una cierta habilidad y el conocimiento que de algunos artistas poseía, sobre todo de Tiziano, en los que aprendió realmente esos avances a los que llegó en su obra, los principios básicos de la gran pintura.

También en la obra de Remigio Soler podemos recorrer sus pasos desde el momento inicial del aprendizaje de la técnica de la talla en madera, en el que se debate entre dos conceptos en su tratamiento. Aquel que responde al sentido más artesanal, de habilidad técnica; y el que busca una expresión que impacte, no por su virtuosismo sino por su concepto. Remigio Soler, como todo artista, necesita unos modelos y estos serán Gastón Castellón y Pepe Gutiérrez, para la escultura, y Gutiérrez, para su visión del dibujo. En sus primeros relieves vemos las formas plásticas planas de Gastón, autor que tanto influyó en las hogueras, creando un camino diferente al de Valencia. En las figuras exentas se basa en una forma dada, normalmente cónica, donde introduce todos los elementos de su lenguaje, de ahí todo ese barroquismo en la acumulación de detalles, símbolos, formas anatómicas, volutas, decoraciones, escenas, gestos.

Pero Remigio Soler introduce su propia lectura de la realidad que le imponían los medios de comunicación: el hombre llega a la luna, entramos en la economía capitalista... Se deja impactar por esa realidad, que se plasmó en su obra, buscando su propia visión, su concepto de la modernidad, en el que toma protagonismo su sentimiento religioso, un pensamiento social, crítico. Cristo aparece como un hombre real, social y filosóficamente superior. Cristo, la Mare de Deu, son sus iconos, su manera de ver el mundo. No tiene que inventarse nada, solo recrear esa imagen social, cercana, crítica. Esas son sus referencias. En el sacrificio de Cristo, quien lo mata es el capital, un asesino pagado con dólares. El Cristo no está colgado en una cruz, sino atado de manos. Una imagen similar a aquella que provoca un gran impacto en los periódicos del momento, la del vietnamita ajusticiado en plena calle. La actualidad se une con la pintura crítica de Ensor, de Gutiérrez Solana. En esta última obra encuentra su camino de modernidad y en ella están sus mejores logros, su legado. Hombre sencillo, humilde, religioso, al que impactaron los acontecimientos. Los astronautas que pisaron la luna no vieron a Dios. Juega con esa imagen de manera irónica, ingenua, en el buen sentido de la palabra, propia de una persona buena, en esa concreción de su lectura de la vida, de lo espiritual y de lo social.

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