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Sombras sobre Europa

Las señales se suceden. Primero fue la crisis financiera (de la que ahora se cumplen 10 años), que casi desembocó en el colapso de la eurozona, dividiendo a Europa entre los "aportadores del Norte" (capitaneados por Alemania) y los "receptores del Sur" (¿recuerdan cuándo se hablaba de expulsar a Grecia del euro?). Pero fue a partir del 23 de junio de 2016, momento en que el Reino Unido decide salir de la Unión Europea, cuando el desconcierto y la falta de estrategia empiezan a acelerarse en las élites de la UE, ante fuerzas que parecían dormidas desde 1945.

Y es que, pese a algunos triunfos parciales (como el del europeísta Macron en las presidenciales francesas, hace 16 meses, frente a la ultraderechista Marine Le Pen), no puede obviarse el ascenso constante de fuerzas populistas en el continente (los últimos, los Demócratas de Suecia, con casi un 20% del voto), colocándose en posiciones de gobierno (casos de Polonia, Hungría, Italia o Austria) y, más importante aún, condicionando la agenda de los demás partidos (como ya se ve en el giro restrictivo, en materia de inmigración, emprendido por la mayoría de países de la zona).

Pese a los intentos de mostrar la fortaleza de los valores europeos ante el avance de posiciones iliberales (tal como se ha apreciado en el voto del Parlamento Europeo contra la Hungría de Orbán), lo cierto es que los dos principales mandatarios, Angela Merkel y Emmanuel Macron, están en una posición de debilidad (la ultraderecha alemana está a punto de lograr el segundo puesto en los sondeos, mientras el presidente francés tiene niveles de popularidad inferiores al 30%) a la hora de impulsar reformas "vendibles", a un electorado que se pronunciará en las urnas el próximo mayo. Y todo augura que, en la nueva Eurócamara, el avance de las fuerzas antieuropeístas no se frenará.

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