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CRISPR contra el dolor

El dolor suele empezar en la periferia: en un brazo, pierna, en un órgano interno o en cualquier otro sitio fuera del sistema nervioso central. Una serie de neuronas y moléculas participan entonces en la transmisión de ese estímulo doloroso por la médula espinal hasta llegar al cerebro. Realmente es el cerebro el que interpreta y percibe la señal dolorosa.

Una forma de eliminar la sensación de dolor es bloquear esas moléculas que actúan de "transmisoras" del estímulo doloroso, evitando así que la señal llegue al cerebro. En un ensayo con ratones, los científicos han conseguido bloquear estas moléculas transmisoras mediante una modificación del genoma de los roedores. Para ello hicieron uso de la técnica de edición genómica de alta precisión conocida como CRISPR

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