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F. J. Bernabé

Cortina de humo y ruido

Panem et circenses. Ya lo sabían los romanos, nada mejor para distraer la atención del pueblo y ocultar hechos controvertidos que acudir a espectáculos de mayor o menor calidad. Y en Alicante es sabido que una mascletà gusta, y si es de Reyes Martí... Así que al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Alicante no le habrá costado mucho llegar a la conclusión de que la mejor manera de intentar tapar el fiasco de las luces de Navidad de este año era anunciar el disparo, no de una, de dos mascletás, una para despedir el año, el 31 de diciembre, y otra como preámbulo de la Cabalgata de Reyes, el 4 de enero. Qué más da que hace tres meses se anunciara su supresión aduciendo el mal estado de la fuente de los Luceros -aunque sea más creíble que se la cargaban por ser una herencia del tripartito de izquierdas-. Parece que el edil de Fiestas, el popular Manuel Jiménez, prefiere moverse en su zona de confort y se siente más a gusto entre petardos que entre luces de Navidad. Eso sí, argumenta que la razón es impulsar el comercio y la hostelería, así como «contentar a la gente», aunque no nos conste ningún repentino clamor popular en este sentido. Una cortina de humo y ruido de manual.

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