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Actualidad de los cráteres de impacto

El choque de aerolitos del espacio exterior con la Tierra

La mayoría de las personas hemos observado en alguna ocasión un meteoro, normalmente conocidos como "estrellas fugaces". Estos rayos luminosos se producen cuando un cuerpo sólido, por ejemplo un meteorito, procedente del espacio interplanetario entra en contacto con la atmósfera terrestre provocando una ignición. A veces la intensidad de estas visiones se incrementa produciendo lo que se conoce como "lluvia de meteoros", hecho que acontece cuando la Tierra encuentra un enjambre de aerolitos que viajan en la misma dirección y casi a la misma velocidad que la terrestre; citar por conocidas las Perseidas o "Lágrimas de San Lorenzo", visibles cada año en torno al 12 de agosto. Es bien sabido que estos meteoritos, asteroides y cometas viajan por el Sistema Solar a gran velocidad y que ocasionalmente pueden chocar contra la Tierra creando oquedades en el terreno de enormes dimensiones denominadas "astroblemas", de las que se han identificado más del centenar en los cinco continentes.

La extraordinaria potencia de estos proyectiles queda explicada por la colosal velocidad (de 50.000 a 100.000 kilómetros por hora) y por su masa. La colisión genera modificaciones en las rocas originales sobre las que golpea, transformándolas en brechas además de un material fundido -designado en el vocabulario científico como "tectita"- compuesto por pequeños cuerpos vítreos de algunos centímetros de longitud de color negruzco y en forma de gota o lágrima, así como minerales indicadores de altas presiones, por los alrededores del ámbito afectado. Al principio era frecuente que muchos de los astroblemas fueran atribuidos erróneamente a procesos volcánicos, otras veces su grado de antigüedad hace que se desfiguren y no se muestren como el tipo de hondonadas que se trata.

El mayor cráter de impacto descrito a nivel global -con 300 kilómetros de diámetro- se encuentra en Sudáfrica, cerca de Johannesburgo, y toma el nombre de Vredefort por la población situada en el centro del mismo; se estima que el objeto causante tendría entre 5 y 10 kilómetros. Se le considera el más antiguo al estimarse que el colosal encontronazo se produjo hace 2.020 millones de años (Paleoproterozoico), por lo cual es considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El cráter de mayores dimensiones existente en América (250 kilómetros) se emplaza en la cuenca de Sudbury (Canadá); este país junto a EE UU albergan el 82% de las huellas meteoríticas existentes en ese territorio. Sin embargo el más famoso del continente es el de Chicxulub (México), ya que representa la prueba evidente de una gran colisión, acontecida hace 66 millones de años (finales del Cretácico), responsable de la aniquilación de los dinosaurios, así como de cerca del 50% de todas las especies vegetales y animales. Un 75% de las depresiones aerolíticas encontradas en Asia tuvieron lugar en Rusia, donde la más grande alcanza los 100 kilómetros de diámetro. En Oceanía, fue Australia la receptora de los 15 cráteres importantes, con una dimensión del mayor de 90 kilómetros. Los cráteres de gran tamaño detectados en nuestras latitudes (con dimensiones entre 52 y 4 kilómetros) se concentran, en un 85% de los casos, en los países noreuropeos: Finlandia, Península de Escandinavia (Noruega, Suecia y Dinamarca) y las Repúblicas Bálticas (Estonia, Letonia y Lituania).

En España se ha citado uno en la pequeña localidad de Azuara (Zaragoza), ubicada en el centro de la morfología circular creada, que alcanza un diámetro de 35 kilómetros y una edad eocena de unos 40 millones de años. Los hallazgos de esta tipología de estructuras geológicas no cesan. Así el 30 de diciembre de 2019, la revista "Proceeding of the National Academy of Sciences of the United States of America" recoge en un artículo ("Australasian impact crater buried under the Bolaven volcanic field, Southern Laos") el descubrimiento en el interior de la península de Indochina, dentro de la meseta de Bolaven (sur de Laos) de un cráter con morfología elíptica producido por el aerolito más grande que ha impactado en la Tierra en el último millón de años, originando una concavidad de 15 km de diámetro. Tardó tanto tiempo en descubrirse tal astroblema al estar oculta por lava volcánica.

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