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Luis Prats

Un gol al arco iris

Luis Prats

Dogma de fe

Aceptemos que el Hércules es como una especie de religión para los herculanos. Un conjunto de creencias acerca de la destreza o habilidad sobre el equipo basadas en el pasado más victorioso en conjunción con los sentimientos hacia el escudo y la elástica blanquiazul, que se visualizan en los sacrificios y fidelidad como normas esenciales de la afición. Por tanto si así lo determinamos, es lógico que el concepto dogma de fe, aparezca igualmente como consecuencia de lo anterior. Y este se lo aplicamos directamente a la labor que tiene que desarrollar, y el éxito que se espera en ella el ya, tras largos meses de negociación, nuevo director deportivo Carmelo del Pozo, responsable único de la parcela deportiva en el Hércules. Todo lo que proponga Del Pozo ha de ser tenido por cierto e innegable, creer en él pasa a ser obligatorio para todo herculano, y no por que sí, que también, sino por que no nos queda más remedio. En esta temporada crucial todos hemos de arrimar el hombro como sea y desde donde sea. Una manera es practicando el dogma de fe.

Que para los festejos del centenario el equipo participe en la división de plata, no solamente sería de justicia histórica, sino imprescindible para la subsistencia de la propia entidad. Habrá que suponer que la tardanza exasperante para estampar su firma por el Hércules, ha sido debido a los condicionantes que ha tenido que poner en el contrato para que nadie del club, ni personas interpuestas, interfiera en su labor. Bien sabe el técnico cómo se las ha gastado en el pasado la propiedad con tal de meter mano donde no estaba capacitada para tomar decisiones que se ajustaran a la profesionalidad que exigen los conocimientos de la parcela deportiva.

La insistencia y terquedad de Ortiz para que Del Pozo acabara en Alicante ha sido determinante, de ello se desprende que el máximo accionista parece haber entendido que la mejor dirección es rodearse de los mejores pero sin cortapisas, dejándoles trabajar para que puedan llevar adelante con éxito sus compromisos y objetivos en beneficio de todos. La institución herculana necesita perentoriamente ascender a Segunda División. Inicio de una racha de militar en las categorías profesionales de nuestro balompié patrio, y de no retorno al ostracismo de las divisiones inferiores que desconectan a jugadores, club y afición, cuando no a la ciudad, de la visibilidad del resto de equipos, medios e instituciones de todo tipo y nivel. La comunión con el equipo y el club ha de ser el detonante que haga que el Hércules por fin consiga el ascenso tras siete años agónicos en la malditaSegunda B. Dejando atrás culpas, fracasos y decepciones, el empeño de terminar con éxito esta temporada de los 100 ha de llevar en volandas al equipo para rememorar glorias y hazañas pasadas, como la de aquel equipo con Humberto en Pamplona a principios de los setenta, o la del que logró también contra Osasuna en el Sadar el ascenso a primera en el 74, igualmente con el añorado paraguayo como arquero.

A partir de hoy, creemos en ti, Del Pozo, creemos en tu trabajo, en tu decisión irrevocable de mantener la plantilla lo más alejada posible de consejeros y otros seres que pululan por Zarandieta, creemos en el entrenador sin saber todavía su nombre y perfil, y creemos en el equipo que diseñes para obtener el premio del anhelado ascenso. Y aunque sea por una vez, y sin que sirva de precedente pero que sirva para algo positivo, creeremos en la palabra de Ortiz como máximo mandatario del Hércules. En consonancia con el dogma de fe: Amén.

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