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Hoy es martes en Orihuela

¡Qué fútbol, ni qué ocho cuartos!

El presidente del Orihuela CF, Antonio Felices, y dos directivos -el vicepresidente segundo, Francisco Llor, y el secretario, Fran Rabasco- ha dimitido después de nueve años en el cargo. Felices lo ha dado todo por el Orihuela, incluso una huelga de hambre, en 2012, y sin embargo ahora, muy a su pesar, ha salido del club casi por la puerta de atrás. No se saben los motivos por los que Felices y sus directivos se han ido, aunque nos los imaginamos. El caso es que -como persona- deja un hueco que va a ser complicado llenar/cubrir, porque, se quiera o no, el fútbol, en Orihuela, está maldito, pese a contar con más licencias federativas que cualquier otro deporte y haber sacado/parido profesionales como Poyoyo, Correte, Indio, Cartagena, Bellod, etc... Con todo y con eso, «a rey muerto, rey puesto». A las pocas horas «corrió el escalafón» y el vice primero, Luis Terrés, pasó a ocupar el sillón. Parece que «el deporte rey» está maldito en la capital de la Vega Baja, como lo demuestra el hecho de que apenas si tiene respaldo institucional o empresarial. Recordemos que la directiva de Pepe Cuartero tuvo que pagar las torres de luz para poder jugar partidos nocturnos en Los Arcos y que una comparsa de moros y cristianos, Moros Musulmanes Escorpiones, se hizo cargo del club porque nadie daba el paso para evitar su desaparición. Francisco Marcos Ferrer, pasó a ser el presidente, porque lo era de la agrupación festera, que tuvo que reconvertirse en «Asociación Cultural y Deportivapara gestionarlo». Con Pepe Esquiva y el Orihuela Deportiva en Segunda División -categoría en la que cuajó una magnífica e irrepetible temporada- se descendió por el impago de una cantidad que hoy se antoja irrisoria, «cien millones de pesetas» (600.000 euros), cantidad que viene a ser lo que cobra un jugador de clase y calidad media en un club de la categoría de plata» (hay futbolistas en Segunda B que, proporcionalmente, cobran más y sino que se lo pregunten al Hércules).

El entonces alcalde de Orihuela, Luis Fernando Cartagena, se comprometió a que el club nunca descendería por problemas económicos. ¡El resultado todos lo saben! Después de estar peleando por el ascenso a Primera División el club fue dejado de la mano de Dios -¡y de los hombres!- descendiendo a Segunda B. El doctor Cristiá tampoco lo tuvo fácil y hasta sufrió manifestaciones en la puerta de su consulta/casa.Con Antonio Felices, la historia se ha repetido. Su directica tuvo que pelear hasta la extenuación para cobrar «la deuda histórica» que la televisión autonómica -Canal Nou- mantenía con la entidad deportiva. La corporación que presidió Monserrate Guillén apenas colaboró con el club amarillo -no «escorpión», porque ese era el Orihuela Deportiva y éste es el Orihuela CF- y tanto Felices como su vicepresidente primero, Luis Terrés, tuvieron que hacer malabares y muchos viajes a la Esquina del Pavo para reclamar unas perras muy necesarias para hacer frente a los pagos cotidianos/diarios: farmacia, desplazamientos, arbitrajes, etc?

Otra cosa era la nómina de los futbolistas, que, la mayoría de veces, salía del bolsillo de algún directivo, casi siempre el del «Pichón», lo mismo que los gastos para arreglar el césped de Los Arcos o las obras para acondicionar el «viejo recinto deportivo», aunque, no lo olvidemos, ¡es de propiedad municipal! Sin embargo, la directiva oriolana pagó la instalación de gradas supletorias para poder jugar partidos oficiales tras la última gota fría, porque la Concejalía de Deportes, que dirige el pepero Víctor Bernabéu, no estaba por la labor y, según me comentaron, pensaba más en abandonar a su suerte al vetusto campo del Camino Viejo de Molins que en «reflotarlo», aunque ahora, según parece, se va a gastar un dinero que hubiera venido muy bien en aquel momento.

No hace mucho, algunos amigos, como Pepe Gómez o Mariano Pedrera, me preguntaban si sabía algo del Orihuela, que, «gracias» al coronavirus, «salvó la categoría». Ahora, Pepe, Mariano, ya se sabe algo: que el Orihuela está abandonado a su suerte, porque la venta que estaba negociándose, para tratar de salvarlo, también se ha «esfumao», lo que viene a confirmar que, un año más, se pasarán putas para «pergeñar una plantilla» con la que afrontar la temporada 20/21.

Me barrunto que Luis sigue por «asuntos personales».

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