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Ver, oír y gritar

Lucha sin cuartel

El presidente Sánchez sigue buscando apoyos a los presupuestos y combate en varias aguas con el fin de dar curso a los ciento cuarenta mil millones de la UE para la recuperación y sostener el tenderete de la legislatura en medio de la tormentosa pandemia. La mitad en créditos a bajo interés y a devolver a muy largo plazo y el resto a fondo perdido. Y es palpable que sin la mayoría de investidura no obtiene continuidad el Gobierno, sin perjuicio de que los demás (o algunos) puedan arrimar el hombro no solo en el asunto de las cuentas públicas, sino en las reformas estructurales que quiere Europa. El PP puede vislumbrar dos opciones. Estar cerca de la ultraderecha de Vox o distanciarse de algún modo hacia posiciones (imposibles) de centralidad.

Últimamente, los populares, con Casado a la cabeza del pelotón, han esgrimido la idea de que se estrechaba el cerco sobre Unidas Podemos y Pablo Iglesias en particular. El terrón de ciertas acusaciones contra la formación morada se diluye. Pero no pasa lo mismo en la acera de enfrente con los casos de corrupción que viven y colean como el ‘caso Kitchen’, que afecta directamente a la anterior cúpula del Partido Popular.

Es decir, prevaricación, descubrimiento y revelación de secretos y malversación. Presunto (acreditado por el juez) espionaje del Ministerio del Interior al extesorero Bárcenas y destrucción de pruebas que perjudicasen al partido en el oscuro negocio de su caja B con fondos reservados. ¿Conocían o tenían indicios del entramado los actuales dirigentes? Por mucho que otros grupos hurguen, lo negarán en la comisión de investigación del Congreso de los Diputados. Veremos qué ocurre y ya se verá qué sucede judicialmente.

Respecto a la reducida relevancia de Ciudadanos en el mapa español, Inés Arrimadas tiene el dilema entre pactar los presupuestos generales o la búsqueda de un mayor entendimiento con el PP (aun llevando pinzas en la nariz) que facilite la posible creación de un nuevo partido de centro derecha que arañe votos o no al PSOE. Ser o no ser de una u otra manera, esa es la cuestión. La duda en el ámbito permanente de la crispación política y del enfrentamiento.

Es gracioso que el grupo popular, uno de los fervientes adalides de la Constitución, la justicia y la sociedad española, sea el primero en violentar las tres cosas con sus actitudes desde antaño. Y no da igual el hecho de con quién se aprueben las cuentas con tal de que salgan adelante. Enseguida viene el día después y no es lo mismo de cara a la firmeza o la debilidad de un proyecto determinado. Doña Inés no quiere a Pedro, porque no es su don Juan. Mete más cizaña y desea dividir al Ejecutivo de coalición.  

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