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Antonio Sempere

El Teleadicto

Antonio Sempere

Ion Aramendi x3

Ion Aramendi.

Es un caso insólito en la televisión pública. Al presentador Ion Aramendi podemos verle desde esta semana todos los días por las mañanas y por las tardes, al frente del magacín diario Mejor contigo y su concurso vespertino, y además los lunes en horario estelar, en La noche de los cazadores, grabado hace tiempo, que por fin llega a las pantallas.

El caso de Aramendi es frecuente en las televisiones privadas, donde los iconos de las distintas cadenas se repiten a lo largo y ancho de las parrillas, pero resulta novedoso en TVE, donde apenas Cayetana Guillén Cuervo, flamante nueva presidenta de la Academia de las Artes Escénicas, se permite presentar dos programas a la semana (Versión española y Atención obras).

A propósito de la omnipresencia de Ion Aramendi, donostiarra que ejerce de tal, y de qué manera, quisiera hablar un instante sobre lo que pueden marcar la falta de referentes, no sólo de género, de orientación sexual o de estereotipos, sino también de origen geográfico, en quienes aparecen en la pequeña pantalla. Me sucedió a mí hasta el año 1990 en que llegaron las televisiones autonómicas y las privadas, entre mis quince y mis treinta años. El único rostro que llegó a lo más alto fue el de la alcoyana Marisa Abad. Presentó La tarde, 300 millones, 625 líneas, Gente joven y Al galope, entre otros.

La enorme Marisa era una gota de agua entre la pléyade de profesionales procedentes de unos cuantos puntos relevantes del Estado muy localizados. En la actualidad, son paisanos de Aramendi la presentadora de La hora de la 1 Silvia Intxaurrondo, que llegó a la tele de la mano de Iñaki Gabilondo, o Martín Llade, que sustituyó en los conciertos de Año Nuevo a Pérez de Arteaga. Eso sí son referentes. Con San Sebastián en la boca las 24 horas.

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