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Natxo Bellido Suay

No molestar

El presidente de la Diputación, Carlos Mazón, este miércoles en su despacho dirigiendo el pleno telemático. | INFORMACIÓN rubénmíguez

Cualquiera que asista a los actos institucionales que se celebran por estos lares meridionales del país de los valencianos, se habrá percatado que Mazón habla mucho, pero no dice demasiadas cosas, más allá de su estilo dicharachero. Sin embargo, sí que repite invariablemente una frase, “He venido a No Molestar”. Y está bien que el pluriempleado líder del PP y desaparecido dirigente institucional, e incluso Rey Mago en sus ratos libres, pretenda no molestar, pero creo que deberíamos analizar qué hay detrás de estas palabras, porque la cosa tiene más recorrido de lo que parece.

Porque cuando la derecha dice que no quiere molestar sabe de lo que habla. Se está dirigiendo a un sector muy concreto de la sociedad, y no precisamente el mayoritario. Cuando dicen que no quieren no molestar significa que no pretenden chafar los callos de un determinado statu quo cuyos intereses no siempre están bien avenidos con el interés general. Es un aviso a navegantes que ya conocemos y que está relacionado con parte de las crisis políticas y sociales que protagonizaron los peores años de la democracia autonómica valenciana. Y no molestar, desde la marjal de Pego hasta el Mojón de Pilar de la Horadada, ha tenido bastante que ver con la dureza de las crisis económicas y sociales; los monocultivos que asociaban ladrillo y pelotazos; la brocha gorda y la lluvia fina de la corrupción; los estériles y demagógicos cantonalismos frente a la docilidad ante la marginación de las inversiones del Estado; la pobreza expresada en términos de renta per cápita; la sustitución de la autoestima por el autobombo; la desarticulación territorial y la adoración del turismo; no como una actividad económica relevante, sino como una religión que no admite debates, ni matices. El “No Molestar” ha tenido consecuencias.

No molestar era los que nos decían en la época de la especulación urbanística bajo la presión de los PAI’s y los PAU’s y las consabidas tramas de corrupción que azotaron el territorio valenciano, y muy especialmente las comarcas alicantinas, en los tiempos del mentor de Mazón y sus seguidores.

No molestar significa que la política se debe hacer a un lado frente a los intereses privados de una minoría. Que el poder debe de estar alejado del control democrático de las instituciones. En la ciudad de Alacant conocemos eso perfectamente. Recordamos cuando la ciudad tenía amo.

No molestar quiere decir no atender la amenaza de la crisis climática, frente a proyectos insostenibles que nos venden progreso infinito y desenfrenado y que siempre resultan dañinos para el futuro de nuestro territorio y calidad de vida.

No molestar significa que hay que mantener privilegios y bajar los impuestos a los que más tienen. A aquellos que si no existen servicios públicos potentes siempre se podrán pagar la asistencia privada o acudir a la pública si las cosas se ponen feas. Y las clases medias a pagar y las clases populares a sufrir los recortes. Una medida de lo más progresista, a criterio del PP de Mazón.

Con todo coincidimos con el Sr. Mazón en su voluntad de que no moleste. Y le vamos a ayudar a no molestar. Desde Compromís trabajaremos por volver a ganar la confianza ciudadana y reeditar un tercer Botànic, dejando a Mazón seguirse disputando el liderazgo de la oposición frente a sus aliados ultras a los que están dando alas blanqueando y legitimando su discurso y compartiendo buena parte de su radicalizada y retrogada agenda política. Tiene razón, Sr. Mazón, no moleste. Hay que seguir gobernando y trabajando. Seguimos en pandemia y en crisis. Están mejorando las cifras del paro, la recuperación económica se va abriendo paso, pero seguimos teniendo un modelo productivo con evidentes debilidades sobre el que hay que actuar y fortalecer. Haciendo política, poniendo vacunas y prudencia frente a la pandemia, ayudando a las empresas a crear empleo y garantizando una vacuna social para no dejar en la cuneta a las personas que necesitan una respuesta pública de apoyo.

No queremos molestar de forma gratuita, pero como explica la Vicepresidenta Mónica Oltra se debe atender a los retos del colapso ecológico y las desigualdades sociales. Se debe seguir gobernando con estabilidad y hoja de ruta para mejorar la vida de las ciudadanas y ciudadanos valencianos. Alzando la voz ante Madrid, reivindicando mayores equilibrios territoriales a la Generalitat hacia nuestra ciudad y las comarcas alicantinas y exigiendo mayor esfuerzo fiscal a quien más puede hacerlo. Y eso tal vez moleste a unos pocos. Pero hay que ser responsable y gobernar. Para la mayoría. Con mirada verde, verde esperanza. Y con la sonrisa naranja y valiente de Compromís.

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