Opinión

El afán por reinventarse

Una oficina del SEPE.

Una oficina del SEPE. / INFORMACIÓN

Acaba de darlo a conocer la Encuesta de Población Activa: los parados de 50 años ya son el 45% del total y suponen la mayoría de los registrados. Estarán los ocurrentes que digan que los cincuenta son los nuevos treinta. A ver si miran alrededor y se dan cuenta que no tiene gracia.

   Quedarse colgado de la brocha a los cincuenta y tantos se convierte así en un trago difícil de digerir, del que no es sencillo ni mucho menos reponerse y los afectados lo afrontan de distinta manera. Aunque seguro que existen, no sé cuántos casos se dan que lo encaren como lo hizo un buen amigo algunos años atrás. Poco tiempo después de romperse la relación con la empresa en la que trabajó durante décadas, C. se puso manos a la obra y miró hacia la enseñanza para encontrar refugio en ella. Preparó el máster que lo habilita a la hora de ejercer como docente y a continuación se fue a por el Mitjà hasta conseguir formar parte de la bolsa de trabajo aquí y en Francia, de cuyo idioma con inmersiones vacacionales por las estribaciones de Carcassonne presenta un currículum «très bon». La oportunidad se produjo en pleno arranque invernal. Lo llamaron desde Viella y hubo de presentarse de un día para otro con el aliciente añadido de ser recibido por dos metros de nieve. De allí empezó a bajar, curso a curso, hasta situarse a tiro de piedra de la casa familiar. La semana pasada le confirmaron que en el transcurso del 25 alcanzará la meta lo que, acordándose del debut en el Valle de Arán, celebró con un par de montaditos en la orilla del mar bajo un sol de justicia poética.

   Lo más grande es que su hijo se miró en el espejo y, dado que con una cría que está para comérsela no tenía ni chispa de ganas de volar a Galicia y demás por una estrategia de expansión, se sacó las oposiciones y puede llevarla al cole. Como entenderán decir que admiro a mi amigo es poco. Hay que sentirse inconformista, tener determinación y ser todo un carácter para sortear un atolladero de esas proporciones. También es verdad que es alcoyano.