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Fabra obtiene el peor resultado de la historia para el PP y el PSPV podría gobernar

Los socialistas sufren una sangría, pero podrían asumir el timón con Compromís y Podemos

Mónica Oltra votando ayer.

Mónica Oltra votando ayer. KAI FORSTERLING / MANUEL BRUQUE / EFE

Salvo una falta de acuerdo que se antoja prácticamente inviable, la izquierda asumirá de nuevo el poder en la Comunidad Valenciana tras 20 años de gobiernos populares. El PP se hundió en las elecciones autonómicas de ayer y el PSPV también sufrió un retroceso considerable respecto a los comicios de hace cuatro años. Pero la irrupción de Podemos, por una parte, y los históricos resultados de Compromís, por otro, abren la puerta a un cambio en el Palau. Y eso, que Esquerra Unida (EU) confirmó los peores pronósticos y se ha quedado fuera de las Cortes al no alcanzar el 5% de los votos que fija la ley. Se quedó en un exiguo 4,27% -a falta de escrutar un pequeño porcentaje de votos-.

Por partes. Si una formación sale «tocada» de la cita con las urnas es, sin duda, el PP. Desde que Eduardo Zaplana arrebatara la Presidencia a Joan Lerma allá por 1995, los populares no habían cosechado unos resultados tan pobres como los de ayer. Se quedaron en sólo 31 escaños, 24 menos de los que logró Francisco Camps en 2011 cuando se encontraba al borde del procesamiento por la causa de los trajes de Gürtel. Ese caso, unido al goteo de escándalos que se han venido sucediendo a lo largo de la legislatura, han dañado sobremanera a la formación de la gaviota.

Ni el tan ansiado pacto con Ciudadanos (C's) le serviría para retener el Consell. El partido capitaneado por Carolina Punset cosechó 13 escaños, que sumados a los 31 de los populares darían una suma de 44. A todas luces insuficientes.

El batacazo electoral del PP se extiende de norte a sur de la Comunidad. En la provincia de Alicante, por ejemplo, ha pasado de los 20 de hace cuatro años a los 10 de ahora. Pierde un 50%. En Valencia pasa de 22 a 12, mientras que en Castellón contiene la sangría, aunque los 13 actuales se reducirán a 8. En total, los populares se han dejado por el camino alrededor de 600.000 votos y un 24% de apoyos.

La desolación que reinó ayer en la calle Quart contrastó con la euforia de la izquierda. En Blanqueries, mando de operaciones de los socialistas valencianos, el sabor fue agridulce. Puig y los suyos quedaron satisfechos de los resultados autonómicos pese a que han perdido la friolera de 200.000 votos y se han dejado 10 parlamentarios respecto a los comicios de 2011. Pero, pese a esa sangría, Ximo Puig podría convertirse en el próximo presidente de la Generalitat. ¿Por qué? Porque la suma de las tres fuerzas de la izquierda que entran al Parlamento les permitiría gobernar con mayoría absoluta.

Hasta ahí, la alegría socialista. La cruz fue la ciudad de Valencia, donde Joan Calabuig salió trasquilado. El PSPV se quedó como la cuarta fuerza en la capital del Túria, por detrás del PP de Rita Barberá, de Compromís y de Ciudadanos. Ese retroceso en Valencia podría servir para desbloquear un acuerdo con Compromís para el Consell. Pese a que hoy parece evidente que gobernará la izquierda, la gran duda estriba en quién será el o la presidente/a. Básicamente, porque pese a que los socialistas han sido la segunda fuerza más votada, el aspirante de Podemos, Antonio Montiel, se inclina más por Mónica Oltra para asumir el timón del Palau. El PSPV, sin embargo, negociará ceder la Alcaldía de Valencia a Joan Ribó, reservar un puesto de relevancia a Oltra en el Consell o como presidenta de las Cortes, pero a cambio de que Puig sea el presidente, según avanzó ayer un notable socialista.

La candidata de Compromís tendrá razones, y de peso, para negociar. Porque si el PP ha sido el gran derrotado de la cita con las urnas junto a EU, es una evidencia que la gran beneficiada ha sido la formación liderada por Oltra. Sus resultados han sido históricos. Nunca antes había alcanzado unos guarimos como los actuales, con 19 parlamentarios en la Cámara autonómica y más de 430.000 sufragios recibidos. El partido triplicará su número de escaños. Y claro, la sede de Compromís era ayer una fiesta. Nadie esperaba recibir un respaldo así y ahora dispondrán de margen para sentarse a negociar para formar el próximo gobierno.

En esa mesa también estará Podemos. Aunque las encuestas auguraban hasta 15 escaños para la formación de Pablo Iglesias, finalmente se ha quedado en 13. El resultado, con todo, es extraordinario. El partido entrará por primera vez en las Cortes y será decisivo para que la izquierda asuma las riendas de la Generalitat. Ese era su objetivo. En la provincia de Alicante, la formación rebasó el 12% de los votos -a falta de escrutar un pequeño porcentaje de sufragios- y aportará cinco diputados al Parlamento autonómico. El corte queda en Covadonga Peremarch, miembro del Consejo Ciudadano de la capital.

Entre PSPV, Compromís y Podemos suman 55 sillones. Curiosamente, los mismos que consiguió el PP en los comicios de 2011.

En esa unión de fuerzas no podrá estar EU. El partido encabezado por Ignacio Blanco concurría a los comicios con la duda de si podría superar el 5% de votos que fija la Ley d'Hont para poder entrar en las Cortes. Los sondeos apuntaban que o lo sobrepasaba por poco o se quedaba cerca de él. Ha ocurrido lo segundo. Al cierre de esta edición, con el escrutinio al 90%, se quedó en el 4,26%. Con esa cifra, deberá esperar al menos cuatro años para recuperar la representación parlamentaria. Buena parte de sus apoyos se han desviado a Podemos. Así lo constatan las candidaturas unitarias que ha apoyado el partido en los distintos municipios. Por ejemplo, en Alicante, donde Guanyar ha superado con creces las expectativas marcadas y ha conseguido seis concejales. Pero los apoyos de esas formaciones de unidad popular no se han traducido en sufragios para la lista autonómica de EU.

Y, por último, está Ciudadanos. Ha sido la cuarta fuerza más votada en la Comunidad con 13 escaños (por detrás del PP, el PSPV y Compromís), pero la debacle del PP impide que entre ambos puedan sellar una entente para que los populares mantengan, por quinta legislatura consecutiva, la Generalitat. Las urnas hablaron ayer. Hoy ya lo harán los candidatos a nivel interno. Comienzan las negociaciones.

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