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Un nuevo edificio para el Barrio de la Justicia

El proyecto del inmueble diseñado para acoger los juzgados penales y civiles de Alicante prevé una plaza de uso público en su interior

Recreación virtual del nuevo edificio diseñado para albergar los juzgados.

Recreación virtual del nuevo edificio diseñado para albergar los juzgados.

Hacia un Barrio de la Justicia. El camino para albergar en un nuevo edificio la jurisdicción penal y civil en Alicante ya está en marcha con una construcción que aspira a dinamizar la zona de Benalúa, que ya acoge el Palacio de Justicia y el edificio judicial de Pardo Gimeno. Los responsables del proyecto, la joya de la corona de la Conselleria de Justicia en esta ciudad, han mantenido esta semana reuniones con profesionales de los colectivos que van a usarlo a fin de determinar cuáles son las necesidades de espacio dentro de las futuras dependencias. El proyecto se ha adjudicado a la mercantil Ayesa, la misma que ha construido la Ciudad de la Justicia de Córdoba.

El nuevo complejo se ubicará frente a los actuales juzgados de Benalúa, al otro lado de la avenida de Aguilera, en los terrenos sobre los que se levantaba el antiguo cuartel de San Fernando, hoy un aparcamiento público tras varios intentos fallidos a lo largo de los últimos años para iniciar la obra.

El edificio huye de las estructuras mastodónticas de otras construcciones judiciales y apuesta por una arquitectura más humanizada y funcional, tanto para el usuario como para quienes trabajan allí. Un Barrio de la Justicia que estará formado por un total de tres construcciones: los actuales edificios de Pardo Gimeno y la antigua prisión y el de nueva planta.

Este nuevo edificio se construirá sobre una parcela de 5.542 metros cuadrados, que contará con un total de 39.000 metros cuadrados construidos (cuatro plantas, ático y sótanos). A falta de que se defina el proyecto de ejecución la inversión total se estima en más de 53 millones de euros. Para todo este año las actuaciones previstas se ciñen a la tramitación burocrática para poner en marcha su ejecución, pero a partir de 2020 comenzarían las obras y se culminarían a finales de 2022, según las previsiones que se barajan en la Conselleria de Justicia.

Espacios abiertos

De entrada, las nuevas instalaciones apuestan por los espacios abiertos, con una plaza con vegetación dentro del mismo edificio desde la que se accederá hasta las distintas dependencias: directamente al juzgado de guardia, al Registro Civil y el resto de las instalaciones del Palacio de Justicia. Esta potenciación de los espacios abiertos hacen posible la iluminación natural desde todos los ángulos. La distribución del espacio ayudará también a que en los días festivos solo se tengan abiertos los servicios de guardia, manteniendo cerradas el resto de las dependencias. Aunque habrá vigilancia, la previsión es que ese espacio público cierre durante la noche como ocurre con algunos parques.

El edificio contará con dos sótanos destinados al archivo y a plazas de aparcamiento para el personal. En total, se estima que las instalaciones albergarán unas 260 plazas que permitirán liberar espacios de estacionamiento en las calles. Asimismo, en el semisótano se ubicarán las dependencias policiales y el Instituto de Medicina Legal. En la actualidad, este servicio carece de salas de autopsias propias en su sede y debe salir a otras dependencias para poder realizarlas. En estas zonas de sótano también se encontrarán los calabozos, que tendrán una zona específica para los arrestados que sean menores de edad evitando que se mezclen con los mayores. Y desde los nuevos calabozos habrá acceso directo a las salas de vistas para que el traslado de detenidos no se realice por las zonas comunes del edificio.

La zona de las salas de vista contará con dependencias multiusos para practicar otro tipo de diligencias y habrá zonas de espera para las víctimas para garantizar que no van a tener ningún contacto con el acusado mientras están esperando para declarar en una vista oral

La nueva construcción acogerá además una planta baja, otras cuatro alturas y un ático retranqueado para las instalaciones de aire/calefacción. La planta baja y la primera acogerá aquellas dependencias de más uso público, como el juzgado de guardia, el Registro Civil o las salas de vistas. El resto de pisos estarán destinados a las oficinas de los juzgados y de la Fiscalía. También está previsto que haya espacio para que puedan instalarse los refuerzos de jueces y de personal que se habiliten, ya que uno de los problemas que tienen en estos momentos es que carecen de espacio físico propio y han de ser reubicados donde buenamente se puede.

Traslado de jurisdicciones

Por el momento, las jurisdicciones que se trasladarán al futuro Palacio de Justicia son la Pena y la Civil, lo que incluye los juzgados de Instrucción, Primera Instancia, Penal, Violencia sobre la Mujer y Menores.

Las instalaciones estarán diseñadas para que sean flexibles de modo que en un futuro puedan adaptarse a la nueva oficina judicial. Uno de los principales problemas que tenía el Palacio de Justicia de Benalúa es que para poner en marcha la nueva oficina era necesario disponer de grandes espacios abiertos para el trabajo de los funcionarios, algo que por las características del edificio no era posible. También estará dotada de sistemas de eficacia energética y protección contra el sol.

En la actualidad, los distintos órganos judiciales están disgregados en varias sedes y locales diferentes. La sede del Palacio de Justicia actual presenta ya evidentes signos de deterioro, donde todas las obras de acondicionamiento se habían ido quedando en meros parches, porque el verdadero problema es que las instalaciones son obsoletas. Un edificio que se proyectó aprovechando la estructura de una antigua cárcel. Cuando se construyan las nuevas, éstas quedarán liberadas para someterlas a una reforma integral y albergar otros usos judiciales. Entre las posibilidades que se están barajando desde la Conselleria de Justicia está el ubicar allí el Instituto de la Memoria Histórica, ya que en sus calabozos murió el poeta Miguel Hernández, o construir una sala de vistas especial para macroprocesos.

Un proyecto aplazado

A lo largo de los últimos años varios han sido los intentos y anuncios para una Ciudad de la Justicia en Alicante, aunque el estallido de la crisis económica y el inicio de las políticas de austeridad acabaron por enterrar el proyecto. Los recortes provocaron la sustitución por objetivos más modestos, como la reforma integral de la Audiencia Provincial y la del edificio de Benalúa. El primero de los proyectos se terminó pero en el caso del segundo, a medida que pasaba el tiempo, era más evidente que lo más operativo era un edificio nuevo.

En estos momentos, se están haciendo pequeñas actuaciones en el viejo edificio para lavarle la cara mientras se ejecuta el otro. Entre estos trabajos está la adecuación de la plaza de acceso a los juzgados, el saneamiento de la fachada del edificio o la reforma del juzgado de guardia, aunque esta última actuación no ha sido muy bien recibida por los magistrados porque no han tenido en cuenta sus necesidades para las guardias. La Conselleria se ha comprometido a dar una solución a las peticiones de los magistrados que, aunque la obra está acabada, se niegan a trabajar allí hasta que se pongan medidas para que el público no entre a sus despachos.

El proyecto de la Ciudad de la Justicia anunciado a finales de los años 90 ha sido rescatado del olvido, se ha «transformado» en barrio y se ha puesto en marcha la maquinaria para levantarlo. La voluntad y el tiempo dirá si del proyecto sólo quedarán los planos o si acabará siendo una realidad que Alicante necesita.

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