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El clavo, una de esas especia que andan por cualquier armario de casa podría tener parte del secreto para retrasar el envejecimiento. Eso al menos es lo que ha descubierto un grupo de investigadores de Tecnología Agroalimentaria de la Escuela Politécnica Superior de Orihuela (EPSO) de la Universidad Miguel Hernández (UMH) que lo ha identificado como "la mejor especia antioxidante por tener, entre otras propiedades, un mayor contenido en compuestos fenólicos", destaca el gabinete de comunicación de la institución académica. El objetivo del estudio era incorporar en los alimentos, principalmente en los productos cárnicos, esta especie como antioxidante natural y, con ello, retrasar los procesos degenerativos. La investigación aparece en el último número del Flavour and Fragance Journal y, además, ha sido recogida por el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Una de las autoras del estudio e investigadora de la UMH Juana Fernández-López explica que "de los cinco métodos antioxidantes probados, el clavo presenta la capacidad más alta de donar hidrógeno, una buena reducción de la peroxidación lipídica y el mayor poder reductor del hierro". Por ello, el estudio sitúa esta especia como el mejor antioxidante natural.

Dieta

Los resultados revelan que el uso de las especias de la dieta mediterránea, o sus extractos, como antioxidantes naturales es viable también para la industria alimentaria, "siempre y cuando las características del alimento no se vean afectadas", adelanta la investigadora de la UMH.

El equipo que ha publicado esta investigación ha estado formado por los profesores Manuel Viuda-Martos, Yolanda Ruiz Navajas, Elena Sánchez Zapata, Juana Fernández-López, Esther Sendra, Estrella Sayas, Casilda Navarro y José A. Pérez-Álvarez, y también ha valorado el efecto antioxidante de los aceites esenciales de otras especias de la dieta mediterránea como el orégano, el tomillo, el romero y la salvia. "Estas sustancias muestran una alta capacidad antioxidante y podrían inducir efectos beneficiosos para la salud", afirma la investigadora Juana Fernández-López.

La oxidación es una de las principales causas de deterioro, que conlleva una pérdida significativa del valor nutricional. Esta alteración da como resultado una disminución de la vida útil del alimento. Para evitar este deterioro, la industria alimentaria utiliza en sus formulaciones antioxidantes sintéticos, los cuales, debido a su naturaleza química, han sido cuestionados por su posible toxicidad y efectos secundarios.