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Almoradí invertirá 360.000 euros en un centro de interpretación de la huerta tradicional de la Vega

El municipio dispondrá de más de 4.000 m2 de parcela con distintos cultivos y una casa tradicional rehabilitada. La mitad del proyecto, ahora en licitación, está subvencionado por la Unión Europea

Almoradí invertirá 360.000 euros en un centro de interpretación de la huerta tradicional de la Vega

Almoradí está dispuesta a recuperar un trozo de su historia y cultura. El Ayuntamiento ya está recibiendo ofertas de empresas para adjudicarse el contrato de las obras para poner en marcha un centro de interpretación de la huerta tradicional. El proyecto incluye la rehabilitación de una casa huertana unifamiliar en una parcela de más de cuatro mil metros cuadrados. La iniciativa, la más ambiciosa en estos momentos en la Vega Baja para recuperar el legado de la huerta tradicional, supera los 360.000 euros de inversión, de los que la mitad estarán subvencionados con fondos europeos Feder. Una vez adjudicadas las obras tienen un plazo de ejecución de tres meses.

La vivienda unifamiliar a rehabilitar, de 164 metros cuadrados, situada junto al azarbe del Pino y la CV-912 del camino de Catral, está muy deteriorada. Las cubiertas se han desplomado y parte de los muros de piedra se han derrumbado, con lo que algunas partes de la casa, que conservará su estructura tradicional, amenazan ruina, tal y como reconoce el arquitecto en el proyecto. La casa está datada en 1830. Se levantó tras al terremoto que asoló muchas localidades de la Vega Baja -en Almoradí provocó 190 víctimas mortales-. Tiene las características propias de las casas diseñadas por el arquitecto José Agustín de Larramendi para recuperar la zona y proteger a la población ante futuros temblores, según indica la memoria de la iniciativa. Los terrenos son municipales - se adquirieron en la misma operación que facilitó en su día la ampliación de las instalaciones deportivas-, que están muy cerca.

José Antonio Latorre, concejal de Patrimonio, explicó ayer a preguntas de este diario, que el proyecto tiene como objetivo hacer visitable la vivienda, en especial a grupos de estudiantes, como una estancia característica de los agricultores tradicionales de la huerta del Bajo Segura, pero sobre todo, adaptar la finca a los usos y prácticas agrícolas todavía vivas en la comarca, aprovechando el paso de la acequia. Un uso divulgativo y lúdico que pasará por la representación del cultivo de alcachofa, pero también por otras actividades que el paso de los años y la dinámica económica de la comarca dejaron en el olvido, como la producción de seda, con los árboles de morera o la de cáñamo -la balsa se de la finca se reutilizará para ese uso-. Si la tramitación del proyecto cumple los plazos la ciudad podría contar con esta nueva instalación en noviembre. Almoradí todavía conserva una buena muestra de la huerta tradicional en torno al paso del río, y en especial de varias de las acequias que toman el agua para riego desde su ribera, gestionadas por el Juzgado de Aguas del Azud de Alfeitamí. Orihuela también ha redescubierto el valor turístico y divulgativo de la huerta -algo que ya hizo Rojales con un museo- tramitando otro centro de interpretación con un presupuesto más reducido.

Historia y cultura

Por otra parte, a finales de diciembre, el Ayuntamiento anunció la adquisición de la última casa en pie con los elementos constructivos originales que diseñó Larramendi tras el seísmo de 1829 en el casco urbano con un coste de 46.000 euros. La idea es rehabilitarla como sala de recuerdo del temblor que asoló la Vega Baja hace 190 años.

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