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Almoradí

Una educación muy audaz

Aves rapaces participan en un programa formativo dirigido a escolares y personas con discapacidad psíquica

«¡Guauu!». Es la expresión qué más se repitió ayer entre los usuarios del Centro Ocupacional ADA para personas con discapacidad psíquica de Almoradí cuando entraron en el aula Rayo y Maruja, un águila de Harris y una hembra de búho real. Son las dos aves rapaces que participan en un innovador programa educativo puesto en marcha por la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana y la Asociación de Amigos de la Sierra de Benejúzar gracias a la iniciativa del conservacionista y cetrero benejucense Evaristo Rodríguez. Ayer le tocó a este centro, pero son ya casi una decena los colegios de toda la Vega Baja que han recibido la visita de Rayo y Maruja.

El objetivo de esta iniciativa es «conseguir la concienciación y el respeto por las aves rapaces, dada su importancia en el ecosistema, y eso es lo que les pretendemos inculcar a todos los participantes en este programa», explica Rodríguez, enfermero de profesión, que cría aves rapaces en su casa. Tras la sorpresa inicial de la treintena de usuarios del centro ocupacional, el silencio se hace en el aula para escuchar las explicaciones de Rodríguez. El conservacionista les cuenta las características de cada ave, su alimentación y la importancia que desempeñan en la naturaleza para erradicar plagas de ratas y ratones y animales enfermos, además de ser el mejor aliado en los aeropuertos para evitar que palomas u ocas puedan provocar un accidente aéreo.

Rodríguez señala que eligió estas dos aves para las charlas por sus características ya que el águila de Harris es bastante dócil y sociable y el búho real es el ejemplo de la mayor rapaz que anida en la Vega Baja, donde entre Sierra Escalona y los Montes de Benejúzar se encuentra la mayor densidad de estas aves de hábitos nocturnos de toda Europa. «Es un ave autóctona y los chavales se suelen sorprender de que anide tan cerca de sus casas en la comarca», comenta. Entre la parte didáctica, está la conservación de los montes y sierras de la Vega Baja «y cómo deben disfrutar de la naturaleza que tenemos pero siempre por los caminos transitables, nunca saliéndose de las rutas porque eso molesta a las aves y es una causa de abandono de nidos».

Tras la didáctica charla llega el turno de las preguntas y todos los usuarios del centro demostraron la capacidad que tienen para coger «al vuelo» las explicaciones que acababa de dar Rodríguez. Entre las cuestiones, cuántos huevos pueden poner, cómo atacan a sus presas o si duermen. «A estas personas les sirve como terapia poder ver y tocar a estos animales y perderles el miedo en muchas ocasiones», explica el conservacionista quien añade cómo les ha estimulado los sentidos esta relación tan especial que han tenido con las aves rapaces. El tocar a estas aves forma parte del programa educativo que hoy estará en Rojales y en los próximos días en Rafal o La Aparecida en Orihuela.

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