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CORONAVIRUS

Terapia telemática para evolucionar tras un ictus en tiempos de coronavirus

Los técnicos de la Asociación de daño cerebral adquirido e ictus de la Vega Baja continúan el tratamiento con sus pacientes mediante llamadas y chats de vídeo para facilitar la recuperación

Sandra teletrabaja como logopeda de Acervega desde que se decretó el confinamiento. INFORMACIÓN

Un proceso de rehabilitación temprano y continuado en el tiempo es de vital importancia para las personas que sufren daño cerebral adquirido, siendo el ictus su principal causa. Se trata de un derecho reconocido en el Sistema Nacional de Salud aunque, en tiempos de coronavirus, gran parte de las terapias presenciales han quedado bloqueadas por la imposibilidad de acudir a los centros sanitarios. Aún así, existen pacientes que mantienen su tratamiento sin salir de casa gracias al ingenio y empeño de asociaciones como Acervega, que ha impulsado un protocolo de trabajo telemático tanto a nivel cognitivo, como físico y emocional para brindar apoyo a afectados y familiares.

Un ordenador, teléfono móvil, recursos audiovisuales y mucha motivación son las herramientas con las que Sandra Martínez, logopeda de la Asociación de daño cerebral adquirido e ictus Vega Baja (Acervega), guía a los usuarios en la senda de la recuperación hacia un mayor nivel de autonomía personal. «Antes de iniciar el protocolo de teleasistencia comprobamos cuáles son los recursos tecnológicos de los que dispone el paciente y la persona de referencia que lo acompaña, que suele ser un familiar». A partir de ahí, explica, se desarrolla la estrategia de trabajo en función de las necesidades para trabajar a nivel cognitivo, la atención, la memoria, el lenguaje o las funciones ejecutivas entre otros aspectos.

«Con algunos solo podemos trabajar mediante llamada telefónica porque no disponen de acceso a internet o no tienen conocimientos para el manejo del móvil o de un ordenador. No es lo mismo que cara a cara porque el nivel de cercanía es diferente, pero aún así se pueden hacer cosas, como una entrevista estructurada para valorar el nivel de orientación siempre que haya capacidad de comunicación mediante lenguaje oral. También se hacen actividades para trabajar la fluidez del lenguaje, la memoria o la semántica. Hay infinidad de recursos, como por ejemplo emplear trabalenguas para trabajar la articulación o recordar técnicas que ya habíamos trabajado a nivel de musculatura orofacial», ejemplifica.

Nuevos dinamismos

Cuando existe la posibilidad de acceso a un ordenador o de realizar videollamadas, prosigue la logopeda, el abanico de posibilidades se amplía y «podemos emplear el recurso de compartir pantalla para trabajar sobre un material concreto. El familiar se integra también en la sesión y creamos dinamismos curiosos y gratificantes que dan resultado», señala Sandra. Las sesiones suelen durar entre 40 y 60 minutos y la frecuencia varía en función de las necesidades de cada caso.

La rutina laboral de esta logopeda de 27 años se ha visto alterada con la irrupción del Covid-19. Ahora su horario de trabajo es más flexible para adaptarse a las posibilidades de los usuarios, que antes acudían a las instalaciones que Acervega mantiene en Granja de Rocamora. Se trata de un recurso que recibe subvenciones de la Generalitat Valenciana, la Diputación y de entidades privadas y que ofrece una rehabilitación integral e individualizada a partir de cuatro grandes áreas, que son la terapia ocupacional, neuropsicología, logopedia y fisioterapia.

El equipo de profesionales está compuesto por siete especialistas. Todos ellos trabajan estos días coordinados, sincronizados para estudiar la evolución de los casos y fijando objetivos para poder prestar una atención multidisciplinar y telemática a los pacientes que ya estaban tratando; aunque también están sirviendo como faro que guía a quienes recientemente han sufrido un accidente cerebrovascular, incluso en pleno confinamiento.

Paqui y su hija Silvia en una sesión con Sandra por videollamada.Información

Apoyo emocional

«Si llega un caso nuevo se hace una recogida global de información a través de un familiar. Con ello puedes hacerte una idea de lo que está pasando, pero hay limitaciones y no se puede valorar de forma completa. Aún así, puedes dar información y orientaciones para que los familiares puedan resolver dudas iniciales o conocer cómo pueden empezar a trabajar en casa. Hablamos, por ejemplo, de controlar la deglución de los alimentos para poder tener seguridad a la hora de comer y también tragar saliva, mas que nada porque se previenen otras patologías como pueden ser neumonías. También de la importancia de los cambios posturales. Intervengo yo, pero también el neuropsicólogo, fisioterapeuta y la terapeuta ocupacional. Conocer qué es el daño cerebral adquirido y dar apoyo emocional a los familiares es también muy importante», subraya.

Lo ideal, indica Sandra, es que dentro de poco se pueda trabajar como se hacía antes o, al menos, comenzar a visitar a domicilio a los usuarios que más lo necesitan. A su juicio, «la cercanía es muy importante, poder trabajar en persona, pero es igual de necesario seguir las terapias para que no haya una involución, tal y como se hace con los tratamientos farmacológicos, que no se interrumpen. Son personas que deben seguir progresando a pesar de las dificultades que vivimos y seguir la terapia es vital a pesar del coronavirus», concluye.

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