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La inestabilidad política en la UE amenaza el filón del turismo residencial en la Costa Blanca

La venta de segundas residencias movió 5.000 millones de euros en 2017 al beneficiar a toda una pirámide de actividades vinculadas al sector servicios. Los extranjeros son clave al seguir parado el mercado español

Benidorm ofrece un ejemplo de la simbiosis que existe entre el turismo convencional y el residencial. Muchos visitantes que llegan al hotel acaban comprándose una vivienda. DAVID REVENGA

La inestabilidad social y política que sacude la Unión Europea -al margen de los casos concretos de España e Italia-, y una subida del petróleo, alimentada por las decisiones que pueda tomar Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, se han convertido ahora mismo, mucho más que el posible efecto Brexit, en los dos factores que pueden sacudir la consolidación del turismo residencial en la Costa Blanca, basado fundamentalmente en la inversión extranjera. Promotores y ayuntamientos de la provincia observan, de momento, la coyuntura con cautela porque se trata de un segmento del sector turístico que genera al año (contabilizadas todas sus derivadas) un volumen de negocio en torno a los 5.000 millones de euros, cerca del 18% del PIB de la provincia de Alicante.

Un informe del Observatorio del Turismo Residencial en la Costa Blanca -entidad creada por Provia con la colaboración del Patronato Provincial de Turismo- elaborado por el profesor Francisco Llopis, profesor del Departamento de Organización de Empresas de la Universidad de Alicante, revela que la provincia de Alicante ha desbancado ya a la Costa del Sol en turismo residencial, gracias a un total de 547.397 viviendas de segunda residencia, de las que 200.000 se destinan al mercado de alquiler turístico, moviendo anualmente cerca de mil millones de euros. Además, el turismo residencial sostiene al año unos 50.000 empleos repartidos en los subsectores de alimentación y restaurantes, actividades de ocio, transporte, mantenimiento de las viviendas, a los que se añaden los cerca de seis mil empleos que genera la construcción de casas nuevas al año.

En total, la provincia se juega 5.000 millones de euros al año que están este año en riesgo por la inestabilidad política que sacude ahora mismo la Unión Europea y España. Un mercado, el nacional, que sigue sin reaccionar tras la explosión de la burbuja inmobiliaria hace ya diez años. Los promotores creen, no obstante, que si la situación no se desborda hay trabajo y demanda de compradores para los próximos 5 años y reclaman, para ello, mayor agilidad y una revisión del Pativel. Ahora mismo, además, Alicante es la segunda provincia española, tras Madrid, en población residente de la Unión Europea, con un total de 190.672 personas y también es la segunda con mayor porcentaje de residentes extranjeros en relación a su población (19%).

El turismo residencial es, para promotores y expertos, una de las fortalezas que presenta la actividad económica de la provincia porque, a los inversores directos, en los últimos años se ha unido una legión de turistas convencionales que tras conocer la Costa Blanca en un viaje de vacaciones, terminan convirtiéndose en residentes. Según datos de Provia, en 2017 se vendieron en la provincia 22.000 viviendas (primera y segunda mano) a turistas de hasta 19 nacionalidades, aunque británicos, belgas, nórdicos,alemanes y rusos siguen siendo los compradores principales. Los rusos han bajado, sin embargo, desde la crisis de Crimea, lo que ratifica el temor de que una desestabilización política y social en Europa traería derivadas letales para el sector que mantiene 50.000 empleos entre directos e indirectos.

Xàbia, destino predilecto

Por otro lado, tres mil familias residentes en España han elegido, a través de una iniciativa desarrollada por Homeaway, plataforma global en alquiler vacacional, a Conil de la Frontera, San Sebastián y Xàbia, como los destinos más familiares de España este año. El objetivo del proyecto, que nace con vocación de continuidad, pretende ser el reconocimiento de las familias y de HomeAway a la labor que realizan los municipios españoles para acogerlas y garantizar que pasen unas vacaciones memorables.

El mayor número de destinos se ha encontrado en Andalucía. La región ha contado con diversos candidatos que han postulado en la categoría de costa, quedando en primer, segundo y quinto lugar en la votación final. Junto con Conil de la Frontera, la ganadora, Isla Cristina, en Huelva, se ha llevado la cuarta parte de los votos mientras que la localidad malagueña de Torremolinos ha obtenido el 7%. Xàbia (Alicante) y Cambrils, en Tarragona, ambas con el 16 % del apoyo de las familias españolas, se sitúan en tercera y cuarta posición, y el municipio murciano de Cabo de Palos ocupa el sexto puesto con el 6% de los votos.

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