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Hogueras 2018

Rotundo colofón en Luceros

Hermanos Sirvent cumplen con las expectativas con un potentísimo final terrestre y un interminable bombardeo aéreo

Rotundo. Apoteósico. Con el ADN Sirvent. Y tal y como esperaban los alicantinos amantes de la pólvora: con un terremoto terrestre potentísimo y un interminable bombardeo aéreo que supuso un fin de fiesta difícil de mejorar en el día de San Juan, en el colofón de los espectáculos pirotécnicos en Luceros. Y con un hito: con unos alicantinos, la empresa Hermanos Sirvent, liderada por Pedro Luis, disparando por primera vez en Luceros la mascletà más esperada del año, la del día grande de unas Hogueras que, además, este año celebran su noventa aniversario.

El colofón de la pólvora se desarrolló según el guión previsto: con una mascletà marcada por su rotundo final, al que nada le hizo sombra, con picos de 130 decibelios. Más de veinte segundos de terremoto final, con una potencia complicada de superar, empezando en General Marvá y haciendo temblar todo el entorno de Luceros gracias a un amplísimo diseño a dos alturas y un posterior bombardeo aéreo interminable, de más de medio minuto, con máxima intensidad y continuas ráfagas.

Terminada la mascletà, Luceros se envolvió en una tremenda nube de humo y el público recompensó el disparo con una ovación de las grandes, mientras los cascos de los pirotécnicos, ya liberados de la tensión acumulada durante las horas previas, volaban en el entorno de los caballos. Intensa ovación, pañuelos blancos, muchos «10» en las manos del público, la reverencia del presidente de la Federació de Fogueres, Manuel Jiménez, y, por tercera vez en este concurso, gritos enérgicos de: «Esto sí es una mascletà». Un diseño con la esencia de siempre de Pedro Luis, con un tremendo remate, pero con la mano joven de su hijo pequeño, Adrián, de 21 años, responsable del disparo de ayer: con un principio novedoso, con cambios de ritmo y efectos, varios remates para anunciar nuevas secuencias y un arranque del fuego sobre el asfalto que fue ganando intensidad a la vez que la perdía la fase aérea.

2 meses, 7 horas y 6 minutos

El protagonista de la jornada de ayer fue un joven, con aspecto casi aniñado, llamado Adrián y apellidado Sirvent. Hijo de Pedro Luis y máximo responsable de una mascletà, la de ayer en el día de San Juan, que empezó a diseñar hace más de dos meses, según reconocía a los pies de los caballos de la plaza de Luceros. Un tiempo en el que fue retocando la composición pirotécnica, hasta llegar al espectáculo que se vivió ayer en el cierre del concurso de mascletàs. Toda la pólvora, junto al resto de elementos, llevaba ya dos días en las furgonetas, a la espera de llegar a Luceros, un lugar en el que casi amanecieron ayer los pirotécnicos de Hermanos Sirvent. «A las seis ya estaba arriba. Y a las siete estábamos aquí», relataba Adrián, ya despojado de unos nervios que no pudo ocultar hasta las dos y seis minutos de la tarde. Durante horas, siete personas montaron el diseño de la mascletà de San Juan, que fue inspeccionada al milímetro por agentes de la Guardia Civil y bomberos, que supervisaron durante más de una hora que el diseño no sobrepasaba ninguno de los límites: ni de kilos (los alicantinos quemaron el máximo permitido, 150) ni de espacios, limitándose a las zonas habilitadas sobre todo para las fases aéreas, las más peligrosas por la cercanía de unos edificios que, un día más, estaban llenos, al igual que las calles que confluyen en Luceros. No había hueco para nadie más en el 24 de junio.

Así, dos meses para pensar la mascletà del día de San Juan (un privilegio como ganadores del concurso del pasado año), siete horas para montarla y unos seis minutos para reventar Luceros que INFORMACIÓN vivió desde dentro, junto a la zona de fuego, codo con codo con unos pirotécnicos que no podían ocultar la presión en los minutos previos y que vivieron el disparo, esos casi seis minutos y medio, sin poner los pies en el suelo. Cosas de los nervios, de ser los primeros alicantinos, de la capital, en lanzar en Luceros el día grande de las Hogueras. «Ha habido muchos nervios, mucha responsabilidad, no podíamos defraudar a nadie, estamos en casa. Y en este concurso hay mucho nivel», concluía Adrián, ante la mirada de su hermano mayor, Pedro Luis, también pirotécnico.

Fuera del recinto de seguridad, el público empezaba con las cábalas: todos coincidían en que hay tres favoritas a la victoria en el concurso en Luceros más largo de la historia. El resultado, al término de los fuegos artificiales. Hay tiempo para apostar. Y aún más para echar de menos las mascletàs de Hogueras. Todo un año por delante.

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