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Ellas toman la píldora, pero ellos no quieren usar preservativo

Aumentan las enfermedades de transmisión sexual porque los varones jóvenes se resisten a usar profilácticos

Una pareja joven en el paseo marítimo.

Una pareja joven en el paseo marítimo. tony sevilla

El 95% de los jóvenes universitarios alicantinos utiliza un método anticonceptivo en su primera relación sexual.relación sexual Este dato que a priori hace pensar que la educación en esta materia y las campañas emprendidas para prevenir enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados han surtido efecto, tiene trampa.

Un estudio realizado por el sociólogo de la Universidad de Alicante y actual decano de la facultad de Ciencias Económicas, Raúl Ruiz, y la enfermera especializada en Sociología Alba Navalón sobre los factores de riesgo sexual en la población universitaria alerta de que en un 68% de los casos estos alumnos no utilizaron métodos de barrera, es decir, que las chicas toman la píldora pero los chicos no usan el preservativo con la frecuencia que sería deseable. Entre un dos y un tres por ciento habían utilizado como anticonceptivo la píldora postcoital y todavía quedan jóvenes que consideran la «marcha atrás» como un método anticonceptivo.

Además, según explicó Navalón, el 78% de los alumnos encuestados había mantenido su primera relación sexual con una pareja estable. «El otro 22% se inició en las prácticas sexuales con una relación esporádica, lo que conlleva más riesgos. Y también comprobamos que quienes mantuvieron sexo con su pareja a la larga relajan las medidas anticonceptivas porque la percepción de riesgo disminuye».

Así, la conclusión a la que llegaron tras las encuestas, realizadas a estudiantes de Administración y Dirección de Empresas y de Enfermería, es que «en la población universitaria siguen presentes conductas que conllevan riesgos para la salud, no encontrándose influenciados por la estructura familiar de origen» y que «existe cierta disociación entre la información que reciben los estudiantes y las conductas inseguras que llevan a cabo».

El 70% de los estudiantes afirma haber iniciado las relaciones sexuales completas entre los 16 y los 18 años de edad, seguido de los 13-15 años con un 24,4% de los casos. Para los autores, que citan otros estudios similares realizados en otras partes del mundo, «es necesario que este grupo poblacional tome conciencia del peligro que implica iniciarse en las relaciones sexuales de manera temprana, y aún más si éstas son sin protección».

Además, el 17% afirmó haber mantenido relaciones con más de una pareja durante la misma época, mientras que el 84% dijo haber tenido sexo con dos personas diferentes en el último año, seguido de un 20% que afirmó haber tenido tres parejas sexuales. En este sentido, el estudio recuerda que la búsqueda de la aceptación social incita a los universitarios a mantener contactos sexuales esporádicos, lo que propicia las conductas de riesgo. En este sentido, los datos arrojan ciertos patrones «machistas» que perduran como el hecho de que la promiscuidad en los hombres está mejor vista que en las mujeres.

El estudio también tuvo en cuenta la estructura familiar de los encuestados, pero no se apreciaron diferencias significativas en las conductas sexuales de los jóvenes procedentes de familias biparentales o monoparentales.

Los autores dejaron a un lado las preguntas sobre las redes sociales y las aplicaciones disponibles para mantener sexo porque probablemente lo aborden más adelante en otro estudio pero reconocen que estos fenómenos multiplican las conductas sexuales de riesgo entre los jóvenes.

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