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La segunda pista del aeropuerto incumple la ley al proyectarse sobre 100 hectáreas de suelo inundable

La legislación de la Generalitat para prevenir inundaciones blinda el saladar de Agua Amarga, donde está previsto construir la nueva infraestructura aeroportuaria de 3.000 metros de longitud

Un grupo de técnicos de la empresa Lokímica fumigando anteayer el saladar. Al fondo el aeropuerto, cuya segunda pista invadiría la zona húmeda.

Un grupo de técnicos de la empresa Lokímica fumigando anteayer el saladar. Al fondo el aeropuerto, cuya segunda pista invadiría la zona húmeda. Álex Álvarez

El Plan de Acción Territorial contra las inundaciones prohíbe la construcción de infraestructuras en una parte de los terrenos, en concreto sobre las cien hectáreas del saladar de Agua Amarga, donde el Ministerio de Fomento tiene previsto construir la segunda pista de aterrizaje del aeropuerto, un proyecto que ya se ha remitido a la Dirección General de Medio Ambiente y que, al invadir la zona humedal, tiene más que complicado su futuro. Los terrenos que se ocuparían en el Saladar son inundables, según el Patricova, con un riesgo cuatro, un calado de 0,8 metros y un periodo de repetición de entre 25 y 100 años. La normativa de ese plan prohíbe la construcción de infraestructuras en esos terrenos (artículo 18) que además supondrían una gran concentración de personas, como es el caso de un aeropuerto. La advertencia está en manos de los técnicos del Ministerio para la Transición Ecológica y forman parte el informe remitido a Madrid por Ecologistas en Acción, organización a la que ha consultado la Dirección General de Medio Ambiente.

El Ministerio de Fomento baraja dos alternativas para la construcción de la nueva pista en el aeropuerto de Alicante-Elche. Ambas paralelas a la actual e invaden el saladar de Agua Amarga, pero una a 1.475 metros de la actual por la parte de atrás de la terminal, a la que se accedería por una calle que obligaría a soterrar la N-338, y sobre unos terrenos básicamente agrícolas por los que pasa ahora el tren de cercanías. La pista arrancaría cerca de IFA en dirección este hacia el mar invadiendo también una parte del Saladar de Agua Amarga y saltando por encima de la N-332.

Aena ya intentó en 2009 tramitar una revisión del Plan Director del aeropuerto planteando un escenario de crecimiento del tráfico aéreo hasta los 20 millones de pasajeros. Entonces se presentaron dos alternativas para la nueva pista de aterrizaje-despegue de los aviones, con una longitud de 3.000 m al norte de la pista actual que invadían el Saladar de Agua Amarga, zona húmeda incluida en el Catálogo de Zonas Húmedas de la Comunidad Valenciana en 2002 y en el Inventario Español de Zonas Húmedas en 2011.

La autoridad ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, en su Documento de Referencia de 8 de julio de 2009 impuso una serie de condicionantes a ese proyecto entre los que se encontraba el estudio de alternativas «primando la elección de alternativas que no afecten a espacios naturales protegidos o lo realicen en la menor medida posible». Parece ser que esos condicionantes explicarían el desistimiento de Aena.

Aena vuelve a proponer ahora la construcción de una nueva pista de 3.000 metros de longitud para un horizonte de tráfico de 17 millones de pasajeros, que ocuparía 291 hectáreas de nuevos terrenos e invadiría unas cien del Saladar de Agua Amarga. También se incluye la construcción de una nueva torre de control y diversas instalaciones adicionales como un viario de enlace entre las dos pistas, dos edificios del servicio de salvamento y extinción de incendios y nuevo aparcamiento de vehículos.

Un proyecto que, según Carlos Arribas, portavoz de Ecologistas en Acción en Alicante, tendría numerosos impactos ambientales, además de la destrucción del humedal, como el aumento del nivel de ruido que ya soporta la pedanía de Torrellano.

La nueva pista discurriría en paralelo a la actual, a una distancia de 1,5 kilómetros. Se desplazaría al norte y al este para evitar la afección a la Institución Ferial Alicantina. «Esa proximidad a los edificios de IFA limitará las maniobras de los aviones que no podrán aterrizar de tierra hacia el mar en los primeros 500 metros de la pista por problemas de seguridad aérea», apuntó ayer Carlos Arribas. Además, la pista invadiría la carretera CN-332 (Almería-València) a su paso por el Saladar de Agua Amarga «y no se propone ninguna alternativa de trazado para esa carretera de la Red de Carreteras del Estado».

La ubicación de las pistas de los aeropuertos atiende al régimen de vientos para que los aviones no se vean afectados, o se aprovechen en el despegue. La pista actual está trazada de este a oeste, y la pista propuesta sigue el mismo sentido. «En la documentación presentada no se justifica porqué han elegido esa dirección y no dan la alternativa de que discurra en perpendicular, que también tendría un régimen de vientos favorable. Esta última alternativa tendría menos afecciones ambientales», denunció ayer Carlos Arribas.

Los ecologistas critican el desprecio hacia la zona húmeda

«El desprecio de Aena hacia el saladar es histórico, pues ha luchado denodadamente para que la zona húmeda nunca adquiera niveles altos de biodiversidad (presencia de avifauna, existencia de una lámina de agua), con la excusa de la seguridad de la navegación aérea a pesar del bajísimo riesgo de colisión de las aeronaves con la avifauna. Ahora Aena lo culmina declarando sus intenciones de acabar con esa zona húmeda protegida», subrayó Arribas.

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