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La fumigación contra la Xylella acaba con el 30% de los panales de abejas de la provincia

La Generalitat arranca en lo que va de año más de 36.000 almendros en El Comtat y las comarcas de la Marina, los territorios más afectados por el descenso de ejemplares

La producción de miel se ve también afectada. juani ruz

El sector de la apicultura enciende las alarmas. Al cambio climático y a la pertinaz sequía que sufre la provincia de Alicante, se les suma otra incertidumbre, la desaparición progresiva de las abejas. Principalmente, este fenómeno es debido a dos causas: la existencia de las plagas de Xylella y la escasez, cada vez más notable, de recursos para alimentar a estos insectos polinizadores. Según denuncian los apicultores, desde el pasado mes de diciembre, se han perdido el 30% de las colmenas de abejas por las actuaciones directas de la Conselleria contra esta plaga fastidiosa en comarcas alicantinas como El Comtat y La Marina.

Este escenario abre varios frentes para los expertos que, por un lado, observan cómo las consecuencias del descenso de este insecto amenaza al sector profesional, que cada vez tiene más problemas para la producción de miel, y por otro, el impacto medioambiental que se produciría si continúa la progresiva desaparición de las abejas, puesto que son el principal agente polinizador y el 75% de los cultivos alimentarios dependen de ellas.

Los más afectados, los cultivos de almendra y los cítricos. Hasta la fecha, la Generalitat Valenciana ha arrancado cerca de 36.000 árboles de almendra en la Marina Baixa, la Marina Alta y El Comtat, donde habitan la mayor cantidad de colmenas de abejas de la provincia. Por su parte, en las tres comarcas, la producción de cítricos supera las 154.000 toneladas, con un impacto económico próximo a los 30 millones de euros.

Todo este panorama, amenazado por la disminución de las abejas, algo que los apicultores denuncian desde hace varios años, se agrava aún más por las escasas cifras de producción de miel. Así lo explica uno de los profesionales afectados, Anscari Fuentes, de la asociación Natur Alacant. Apicultor que trabaja en Sella, afirma que la sequía y los brotes de Xylella terminarán por acabar con el sector, herido de gravedad.

«Casi no ha llovido en lo que va de año y las abejas han consumido sus reservas, además de que tienen serios problemas para aumentar su población», explica Fuentes.

En esos términos, apunta que el círculo vicioso comienza cuando las abejas no producen miel debido, entre varias causas, a la falta de recursos por la poca lluvia. Ello produce que, por un lado, los apicultores se queden sin miel, pero también sin abejas, porque no son capaces de incrementar su número. «Los apicultores que venden abejas no han podido multiplicarlas, por lo que tienen menos ingresos». Sobre la producción de miel, señala que hace un año, por estas fechas, disponían de 800 litros de miel, «por ahora tenemos cero».

Además, indica que el problema se acentúa con la muerte de centenares de abejas por los tratamientos preventivos de la Conselleria contra la Xylella fastidiosa. «Hemos perdido el 30% de colmenas en lo que va de año», sentencia. Este año han sido constantes las tensiones entre los apicultores y el Consell por estas actuaciones.

El pasado mes de enero, otro apicultor, dueño de 270 colmenas en Tàrbena, denunció ante el Seprona el «exterminio» de sus abejas por las fumigaciones llevadas a cabo por la Generalitat en un bancal próximo a su apiario para acabar con la plaga de la Xylella.

Todo por cumplir así con el intenso protocolo marcado por la Unión Europea contra la Xylella para acabar con la bacteria que se ha adueñado de muchos bancales alicantinos en las comarcas de la Marina Baixa, la Marina Alta y El Comtat.

Otro apicultor de Cocentaina expone su preocupación por el cambio climático, que está provocando en gran medida una pérdida de los recursos para alimentar a estos insectos. Cuenta que es cada vez más frecuente acudir fuera de la provincia en busca de flores, lo que ocasiona más gastos a los profesionales. «Por supuesto que el cambio climático afecta a la abejas, y además de una forma muy importante porque no tienen tantas fuentes de alimento», apunta Natxo Company, apicultor que dispone de 1.200 colmenas en Cocentaina. Añade Company que si continúa en esta medida el exterminio de los árboles de los almendros, supondrá que las abejas se quedarán sin una de las principales fuentes de néctar.

Día Mundial de las abejas

Hoy lunes, 20 de mayo, es el día mundial de este insecto «fundamental» para la existencia del ser humano. Existen más de 20.000 especies, de las cuales solo siete producen miel.

Las especies occidentales producen 1,6 millones de toneladas de miel al año. En la Comunidad Valenciana, el número de colmenas se ha reducido un 13,5% desde 2008, mientras que ha aumentado en más de 18 puntos en el resto de España. Concretamente, en la autonomía, el número de colmenas instaladas se ha recortado en 55.979 desde 2008, al pasar de 414.216 unidades a 358.237. Sin embargo, en el conjunto del Estado, ahora hay un 16,8% más de colmenas que en 2008, con un total de 2.868.337.

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