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20.000 vehículos al día

Fomento reordena la circulación en la rotonda de la UA para agilizar el tráfico de 20.000 vehículos al día

Carreteras la transforma en una «turbo rotonda» en la que señales horizontales dirigen a los automóviles por carriles que les llevan a sus salidas

Fomento reordena la circulación en la rotonda de la UA para agilizar el tráfico de 20.000 vehículos al día

Fomento reordena la circulación en la rotonda de la UA para agilizar el tráfico de 20.000 vehículos al día

El Ministerio de Fomento ha cambiado esta semana la señalización horizontal (señales pintadas en la calzada), en la rotonda de acceso a la Universidad de Alicante a fin de agilizar y ordenar el tráfico en su interior -20.000 vehículos al día-, colapsado en las horas punta de acceso y salida de un campus por el que diariamente pasan unas 40.000 personas, de las que el 40% llegan en su coche particular desde Alicante y resto de municipios de la provincia. La señalización de la bautizada desde esta semana por Tráfico y expertos como «turbo rotonda» va a acompañada de carteles verticales que informan a los conductores sobre el carril a tomar una vez se entra en la rotonda (San Vicente, Universidad, Elche, Valencia o Alicante) instándoles a que no lo abandonen.

¿Efectividad? De momento parece complicada, y el éxito dependerá de si los automóviles respetan lo que les indican. De entrada, Tráfico recuerda que en una rotonda no se puede circular a más de 40 km/hora. Las líneas continuas separan los carriles dentro de la rotonda y encauzan y guían desde la entrada hasta la salida. Las señales hacen posible, según los expertos, esta conducción guiada desde que el vehículo entra en la rotonda. El objetivo es mantener a cada vehículo encauzado hasta la salida, evitando cruces de trayectorias y colisiones. Evidentemente, el riesgo solamente desaparece si los conductores respetan la señalización.

La puesta en marcha de la «turbo rotonda» no ha pasado desapercibida para los conductores que diariamente deben cruzar por el interior. En general, satisfacción a la espera de los resultados cuando haya un gran volumen de tráfico, pero también algunas quejas por las dificultades para entender el mensaje de las señales y, sobre todo, porque en su interior hay un «ceda el paso» que, de no respetarse, puede provocar problemas.

José Juan Seva, usuario habitual de la rotonda, alertó ayer, vía Facebook, a los conductores que circulen con precaución. «Han modificado el sistema de carriles y la han convertido en una «turbo rotonda». Yo ya la he visto en otros sitios de España pero la conducción es diferente a una rotonda habitual y puede crear confusiones y accidentes». Se asemeja a la rotonda que hay cuando termina la autovía de Alcoy, según Seva.

Las «turbo rotondas» son un tipo de intersección con un diseño especial que da un giro de tuerca al concepto convencional de glorieta. En ellas rige la misma norma: los vehículos que circulan dentro tienen prioridad sobre los que pretendan acceder. Pero también hay ciertas diferencias entre unas y otras. La principal es que, en cada carril de una rotonda turbo el tráfico va encauzado hacia distintas salidas, de tal forma que no es posible hacer el circuito completo por el carril exterior.

«Durante la aproximación a una de estas glorietas es fundamental observar la señalización para situarse correctamente antes de entrar», explica José María O'Mullony, jefe de la sección de Formación Vial de la DGT en la revista oficial Seguridad Vial. «Las turbo rotondas son más sencillas, hay menos toma de decisiones, la circulación es más ágil y tienen mayor capacidad. Además, al eliminar los cambios de carril en la circulación interior, se reducen los puntos de conflicto», apunta Carlos Suárez, ingeniero e importador del concepto y diseñador de las primeras «turbo rotondas» en España.

Paso subterráneo

La solución adoptada es un «puente» entre la situación actual y la definitiva, que debe pasar por construir un paso subterráneo de acceso. El Ministerio de Fomento ha encargado el primer estudio para valorar cómo acometer el problema de los atascos que se producen todos los días en la autovía A-7 por el colapso de los accesos a la Universidad de Alicante, campus por el que pasan diariamente 40.000 personas entre alumnos, profesores y personal no docente, de las cuales el 40% utiliza su vehículos particular, y el resto se mueve en autobuses y TRAM.

La solución, a falta de contar con el estudio final, proyecto y presupuesto, pasaría por trazar un túnel subterráneo por debajo de la rotonda principal de acceso a la Universidad, punto en el que confluyen los vehículos que acceden al recinto universitario desde Elche, la Vega Baja, Medio y Alto Vinalopó, l'Alacantí y la propia ciudad de Alicante. El atasco diario es de hasta tres kilómetros de retención.

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