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Los expertos exigen que se prohíba fumar en las terrazas de los bares y en las paradas de los autobuses

Advierten de que muchos locales de ocio permiten el tabaco en zonas prohibidas por la ley y alertan del elevado número de jóvenes que se enganchan a la nicotina a través de los cigarrillos electrónicos

Los expertos exigen que se prohíba fumar en las terrazas de los bares y en las paradas de los autobuses

Los expertos exigen que se prohíba fumar en las terrazas de los bares y en las paradas de los autobuses

Cerco al tabaco. Médicos y expertos en salud pública exigen leyes más contundentes para evitar que siga aumentando la cifra de fumadores, especialmente entre los jóvenes. Lo hicieron en el marco del II Curso Nacional de Tabaquismo en Pediatría, celebrado ayer en el Hospital General de Alicante. Los especialistas reclaman en este sentido que la nicotina «salga de los espacios públicos, en especial donde hay mayor afluencia de gente, como las terrazas de los bares, donde se podría acotar su presencia al 10% de las mesas, o las marquesinas de los autobuses», como señala Ildefonso Hernández, catedrático de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández. Unas medidas que deberían ir acompañadas de otras que han demostrado su efectividad en aquellos países en las que se han implantado, «como el etiquetado genérico o el aumento del precio de las cajetillas».

Los expertos también han detectado que la ley de 2010 presenta resquicios, por lo que exigen su total cumplimiento. «Hay bares que en la entrada tienen una especie de terraza semicubierta por dos paredes y un techo y en la que se permite fumar, cuando la ley dice claramente que no se puede».

También las nuevas formas de consumo de nicotina preocupan a los médicos, especialmente en el caso de los jóvenes, que se están enganchando a cigarrillos electrónicos y otras modalidades de fumar a pasos agigantados. «Las empresas que los comercializan están aprovechando el vacío legal que existe para diseñar estos productos de manera que atraigan sobre todo a los jóvenes», advierte Regina Dalmau, cardióloga del Hospital La Paz de Madrid y presidenta hasta el pasado mes de marzo del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo.

Precisamente, el consumo más alto de estos nuevos dispositivos se da en la juventud, ya que en la población mayor es del 8% y en los jóvenes se eleva a más del 13%, según datos recientes del Ministerio de Sanidad. «Hay jóvenes que a través de estos dispositivos se han hecho adictos a la nicotina», señala Dalmau.

Por este motivo, los expertos reunidos ayer en el Hospital General piden que de una vez por todas el cigarrillo electrónico se equipare al resto de los productos con nicotina y que se prohíba su uso en espacios cerrados y su publicidad. Ildefonso Hernández reclama también más dinero y medios para luchar contra el tabaquismo, «porque no es posible que este problema genere un gasto de 20.000 millones de euros en nuestro país y en el Ministerio de Sanidad haya solo tres personas dedicadas a estos temas. Y lo mismo ocurre en las comunidades autónomas».

El catedrático de Salud Pública reclama también que se recuperen los fondos que Madrid daba a las comunidades autónomas para luchar contra este problema «y que fueron suprimidos en plena crisis económica».

Patricia Ros: «Damos mensajes contradictorios a los jóvenes respecto al tabaco y el alcohol»

Representante en España del programa de prevención de drogas Planet Youth

Islandia es un ejemplo de que se pueden reducir las cifras de consumo de tabaco y alcohol entre los jóvenes. En este país, el número de jóvenes que fuma ha pasado del 23% al 3%.

P ¿Cuál es el secreto de este éxito?

R Que decidieran tratar el tema a nivel nacional, implicando de abajo a arriba a todas las instituciones y a las familias. Además se partió de la evidencia científica, a través de un estudio en el que se hizo un diagnóstico de cómo estaba la juventud y a partir de ahí se tomaron las medidas. Con este plan no se dejó ni un barrio por tocar.

P ¿Qué medidas concretas se tomaron?

R El objetivo fue que el alcohol y el tabaco no estuvieran disponibles para los jóvenes. Se subió el precio de estos productos, se aumentó la edad para poderlos comprar y se prohibió todo tipo de publicidad.

P Las familias han jugado un papel esencial en el éxito de este plan. ¿Por qué?

R En 1998 los islandeses eran los que menos tiempo pasaban con sus hijos y había muchos adolescentes que trabajaban. Se invirtió en medidas de conciliación para que los padres pasaran más tiempo con sus hijos. También se dieron muchas ayudas para el fomento del deporte para que de esta forma los chavales no estuvieran solos en la calle con 12 años.

P ¿Cuál debe ser el mensaje de las familias?

R Aquí somos muy ambiguos con eso de «consume de forma responsable». Si hay una ley que lo prohíbe hasta los 18 años, se debe hacer cumplir sin mensajes contradictorios.

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