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Gent de la terreta

El turismo sí tiene quien le escriba

Un torbellino de energía capaz de plantar cara al más gigante con tal de defender sus principios

El turismo sí tiene quien le escriba

El turismo sí tiene quien le escriba

Y allí estaba, sentada en las escaleras, dando la espalda al pórtico de la Gloria en plena plaza del Obradoiro. Allí se encontraba sin más ojos que para el teclado de su ipad, cuyas teclas aporreaba como si le fuera la vida en ello. Tras veinte kilómetros de camino meditando, devanándose los sesos, mordiéndose el labio, apretando los dientes y conteniendo su irritación ante el nuevo pulso que, bien temprano, mientras cumplía el último tramo del Camino, aparecía por el auricular del móvil enturbiando el feliz peregrinaje: «Políticos de la Comunidad Valenciana vuelven a la carga y anuncian públicamente su intención de imponer la tasa turística». Así que, a pocos metros del Apóstol, mientras juraba en arameo, brotó de nuevo el temperamento de Nuria Montes, la secretaria general de patronal hotelera, adalid del turismo, la mujer que marca la agenda de ese importante sector empresarial, dispuesta a desenvainar la espada para defender su parcela frente al sarraceno. Una batalla más, entre tantas otras, de esta madrileña accidental, que, al modo de Gardel, nació más o menos al cumplir los siete años en la alicantina Colonia Romana, impregnada de sol y mar.

Pues eso, sol y mar, elementos que han marcado su destino, providencialmente dispuestos en alguna parte de su adn, una cadena con origen en el empeño de su madre en subirla a un avión a los trece años con destino a Irlanda para aprender inglés; que la arrastró, siguiendo la tendencia universitaria, a estudiar Derecho; que despertó su interés por viajar a la menor oportunidad por los rincones más recónditos del planeta para empaparse de mundo; y que colocó en el camino a su tío, el empresario José Luis Montes Tallón, para tentarla con una oferta de trabajo en Benidorm,donde quedó vinculada profesionalmente al sector turístico para los restos. La inquietud vital solo se tomó un respiro para cubrir el plano íntimo: en ese reposo acabó casándose con el vecino de enfrente. Para ciertas cosas no hace falta viajar tanto.

Cosas de la Montes, un torbellino de energía capaz de plantar cara al más gigante con tal de defender sus principios, que suelen coincidir con los del sector turístico, esa obra que requiere tener siempre a punto el más puro de los teatros, donde no caben permisos para saltarse el guión original. Por ello, se revuelve ante la tasa turística que algunos tratan de imponer; por ello salta del asiento cuando le toca defender a los suyos, sobre todo a los del escalón más bajo. Podría dar fe un alto dirigente de una cadena hotelera, que, en tiempos de estrecheces, no tuvo mejor ocurrencia que sugerir poner freno a las justas demandas de las camareras de piso. Y ahí volvió a aparecer el temperamento y la firmeza de la directiva de Hosbec, una mujer que ha luchado por lo que quiere y se ha enamorado de lo que hace, convencida de que el mundo hotelero se crea con mujeres, devota de las kellys (denominación que jamás utiliza), cuya labor coloca en un pedestal. « ¿Quien aspira a ser camarera de piso? A tal desempeño solo se llega por el camino de la necesidad. Y ante eso, solo cabe defensa, la justa defensa a un gremio maltratado».

Airea en redes sociales que no le gustan los lunes, pero quien la conoce afirma lo contrario. Entre ellos Toni Mayor, el presidente de la patronal, que, como Pere Joan Devesa o Paco Saval, bendice el día que cayó en Benidorm para batallar por sus intereses. Se trata de Nuria Montes, una mujer de este tiempo, una profesional que decidió apostar y defender ese petróleo inagotable que riega el Mediterráneo.

Un día le pregunté si el Brexit le quitaba el sueño: «Si no se lo quita a los ingleses, ¿me lo va a quitar a mí?». Veremos qué pasa cuando pase, pero yo, de momento, me quedo más tranquilo. Lo ha dicho la Montes. Y de esta historia, todos sabemos que sabe mucho.

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