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Análisis

Un bipartito sin aliados

El gobierno de Barcala prevé iniciar esta semana con la oposición las negociaciones del Presupuesto sin apoyos claros. El PP mira a Vox, que ya ha puesto sus líneas rojas, y Cs confía en el PSOE, cuya participación está en el aire

Un bipartito sin aliados

Con posibles aliados que marcan distancia como medida preventiva. Con unas nubes bajas en el horizonte que impiden ver el final de un camino que se prevé más sinuoso que hace un año, cuando la cita con las urnas despejó pronto la niebla. Un trayecto, las negociaciones para sacar adelante el Presupuesto municipal de 2020, que en la cuarta planta del Ayuntamiento, en los despachos de Alcaldía, se espera que arranquen esta próxima semana, aunque todavía no existe fecha oficial.

Siempre abierta a posibles modificaciones, la hoja de ruta trazada pasa por una presentación pública del borrador de las cuentas de este año (el documento pactado entre los socios del gobierno), que dará paso a la ronda de contactos con la oposición municipal. En torno a esa mesa no se prevé que se vaya a sentar ningún representante del PSOE, salvo que pasen por alto la condición que impusieron esta misma semana al alcalde, Luis Barcala (PP), para participar en las negociaciones. El portavoz socialista, Francesc Sanguino, fue extrañamente claro: «El grupo municipal socialista no negociará con PP y Cs si no dejan a Vox fuera de las conversaciones sobre el presupuesto. No vamos a sentarnos en la misma mesa en la que se negocia con un partido xenófobo, negacionista de la violencia machista, antiautonómico y pseudopatriota».

Una exigencia que ya se conjuga en pretérito. Y todo porque Barcala cogió este pasado viernes el guante lanzado días antes por el socialista, y lo hizo para rechazar la petición del principal grupo de la oposición y el aliado preferencial de Cs en las negociaciones del Presupuesto. «Hicimos una primera ronda y ahí nadie puso condiciones. Si el PSOE quiere buscarse una excusa para decir que no, que lo diga, y sino que se siente y escuche», subrayó el alcalde, cerrando la puerta a un «cordón sanitario» a Vox, el grupo en el que más se confía en Alcaldía para sacar adelante las cuentas de 2020, pese a que Ciudadanos espera que el respaldo (bastaría con una abstención) llegue desde el otro lado del espectro ideológico, del PSOE. También en eso chocan en un equipo de gobierno que, durante las conversaciones con la oposición, pondrá en juego una cohesión que ya cuenta con grietas.

Los ultras, pese a la respuesta de Barcala a los socialistas que les mantiene dentro de la ronda de negociaciones, siguen firmes en sus peticiones iniciales. Y mantienen que son «líneas rojas». Inamovibles y, además, todo apunta a que se incrementarán cuando los dos concejales de la formación de extrema derecha conozcan el contenido de un borrador que hoy todavía no pasa de ser un mero objeto de deseo para los cuatro grupos de la oposición.

En Vox ya han anunciado que votarán en contra de las cuentas si el bipartito no reduce a cero las partidas destinadas a LGTBI y Cooperación, dos áreas de corte social en manos de un Ciudadanos que se niega a tocarlas. Así lo dijo la vicealcaldesa, Mari Carmen Sánchez, y con rotundidad. Líneas rojas enfrentadas. Difícil parece, pues, un acuerdo en un punto que para Vox resulta condición «sine qua non». O se eliminan o votarán en contra. Y lo dicen a todo aquel de la Corporación que les pregunta por los pasillos del Ayuntamiento.

Otros ritmos, otros tiempos

Y así llega el bipartito al arranque de unas negociaciones que no se prevén como las últimas, en las que un Barcala en solitario al frente del gobierno local y a meses de las elecciones municipales priorizó las conversaciones con Ciudadanos (entonces en la oposición) y con Guanyar, para invitar a la mesa, un mes después, al PSOE y a Compromís (que finalmente se sumó a la abstención de Cs y Guanyar, dejando a los socialistas solos en el «no»). Esa ronda de contactos se inició a principios de diciembre de 2018 y acabó en un pleno extraordinario en marzo de 2019. En este 2020, ya superada la cita con las urnas y con tres años por delante para los próximos comicios, todavía no hay fecha para unas negociaciones que en Alcaldía anuncian para la próxima semana, aunque la fecha ha ido corriendo en el calendario. De hecho, Barcala llegó a comprometerse a que los Presupuestos se aprobarían antes de terminar 2019. Una promesa, a modo de deseo, que fue un imposible, ya que las negociaciones en el seno del equipo de gobierno finalizaron este pasado diciembre.

Frente a la incertidumbre de Alicante, con las cuentas ya aprobadas arrancan el año municipios como Elche, Benidorm, San Vicente, El Campello o Mutxamel. También en la Diputación, donde el bipartito de PP y Cs alcanzó un inédito acuerdo con Compromís.

Primeras propuestas sobre la mesa de PP y Cs

Primeras propuestas sobre la mesa de PP y CsAunque todavía no han comenzado las negociaciones entre el bipartito y la oposición, ya se conocen algunas propuestas que los grupos pondrán sobre la mesa cuando se sienten con PP y Ciudadanos. Al margen de las peticiones de Vox eliminación presupuestaria en áreas, los ultras también han avanzado que reclamarán un aumento de la plantilla de la Policía Local y un mayor protagonismo para el área de Familia. Desde Compromís, por su parte, propondrán la construcción de un nuevo Centro de Intervención de Baja Exigencia en Alicante y potenciar la lucha contra la emergencia climática, además de poner en uso la segunda y tercera planta del edificio consistorial. Desde Podemos, han deslizado que sus propuestas girarán en torno a la emergencia climática, social y feminista, el PGOU y las inversiones en barrios.

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