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Tudi Torró: «La exención de Valenciano debe desaparecer. Nadie cuestiona el inglés, que no es una lengua oficial»

Ocupa desde el pasado noviembre la plaza que dejó vacante en la AVL el fallecimiento de la profesora Carme Miquel

Tudi Torró, nueva miembro de la Acadèmia Valenciana de la Llengua.

Tudi Torró, nueva miembro de la Acadèmia Valenciana de la Llengua. MATÍAS SEGARRA

Las comarcas más meridionales de la Comunidad están representadas desde el pasado mes de noviembre en la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) en la persona de Tudi Torró, como buena conocedora de la situación sociolingüística del sur de la provincia. Nacida en Ontinyent en 1955 pero residente desde 1977 en Elche, ha sido maestra y profesora universitaria pero sobre todo pedagoga, campo en el que ha elaborado diversos libros y materiales para la docencia de Primaria y Secundaria. También ha sido inspectora de Educación, y en la anterior legislatura autonómica estuvo al frente de la Dirección Territorial de la Conselleria en Alicante. En la AVL ocupa la plaza que había quedado vacante el pasado junio con el fallecimiento de la profesora Carme Miquel.

P Ha desarrollado prácticamente toda su carrera profesional en el extremo sur de la Conunidad, en el Baix Vinalopó y la Vega Baja. ¿Cree que su nombramiento es una forma de dar visibilidad a la AVL en las comarcas más meridionales del territorio?

R Imagino que eso ha pesado, es una forma de vertebrar el País Valenciano y de tener información acerca de la gente que vive y trabaja allí. Yo soy de Ontinyent pero toda mi vida profesional ha sido aquí. Creo que el sur no está visible, que siempre está lejos [de València]; cuesta mucho más venir aquí desde allí que ir allá desde aquí. Y por otra parte, sustituyo a Carme Miquel, que era una luchadora por el valenciano, una pionera a la que yo admiraba. Pienso que el elemento fundamental pudo ser que buscaban a alguien con un perfil similar, más por el fomento y el uso del valenciano que por su enseñanza en sí.

P ¿Cómo ve la evolución del valenciano en las comarcas del sur en los últimos 40 años?

R Cuando llegué a Elche, el valenciano no estaba presente ne la vida pública, pero si «escarbabas» un poco lo encontrabas. La consolidación de la democracia hizo que las cosas se fueran regulando y, en este sentido, Elche es una de las ciudades que ha hecho un mayor esfuerzo por normalizar el valenciano, darle el lugar que le corresponde como lengua oficial. En Alicante, en cambio, la cosa ha sido totalmente diferente, la lengua siempre ha estado en un nivel mucho más bajo.

P En las comarcas castellanohablantes el valenciano es continuo objeto de controversia. ¿Cuál cree que sería la forma de normalizar la situación?

R Lo primero sería eliminar la exención de la asignatura de Valenciano, es una irregularidad que debería haberse desterrado hace ya tiempo. Nadie cuestiona que no sea obligatorio el inglés, que no es una lengua oficial. Ahora bien, implementaría una didáctica específica para personas no valencianohablantes, que entrara a trabajar las actitudes: qué nos aporta el valenciano y trabajarlo. Un ejemplo: en Albatera, de donde procede mi familia política, se usan muchísimas palabras y expresiones que proceden del valenciano, y eso forma parte de su historia, su territorio y su identidad. Habría que trabajar aspectos como ése, informando a docentes, alumnos y familias, e incidir al mismo tiempo en el uso de la lengua en todos los ámbitos y en todo el territorio.

P La exención del valenciano se recoge en la Llei d'Ús i Ensenyament de 1983. ¿Piensa que fue un error el dar esa opción?

R Se suponía que la exención era provisional, pero al cabo de 37 años tenemos generaciones enteras a las que han quitado el derecho a aprender una lengua oficial, aparte de crearles un problema, porque si luego quieren ser docentes o trabajar en la Administración tendrán que enfrentarse a un esfuerzo sobrehumano. Y ahora, la Ley de Plurilingüismo dice que tendrán que darse clases en valenciano pero sin eliminar la exención; eso es una utopía.

P Hablando de la Ley de Plurilingüismo, ¿qué le parece el rechazo generado en zonas castellanohablantes a que el 25% de las clases sean en valenciano?

R Creo que la principal carencia es que no se ha superado el tema de la exención. Además, se necesita una buena formación del profesorado, y criterios más claros en cuanto a, por ejemplo, qué materias son más idóneas para impartirse en valenciano o explicar cómo el tratamiento integrado de lenguas da pie al aprendizaje de diversos idiomas. Pero en general creo que la ley tiene bondades y deja mucha autonomía a los centros para crear su programa lingüístico, con ese mínimo del 25% de presencia del valenciano. Eso sí, la política debe quedar absolutamente fuera de la lengua.

P La Llei d'Ús i Ensenyament no ha conseguido por completo el objetivo de dar más visibilidad social al valenciano. ¿Qué considera que ha pasado?

R Aún estamos debatiendo sobre el uso del valenciano en la Administración, me parece muy triste. Hasta 1995 se fueron dando pasos, a marcha lenta pero íbamos avanzando. Después, creo que los gobiernos del PP no vieron nada en el valenciano como lengua oficial, y no derogaron nada pero tampoco implementaron. Si se empiezan a quitar recursos y a cuestionar programas de inmersión lingüística, o que la lengua pertenece a todos, estamos perdidos. Hay que dar visibilidad al valenciano, que no sea sólo algo de la escuela sino que haya una promoción pública, que los políticos la usen, que esté en los medios de comunicación, en los rótulos en la calle y en las campañas turísticas. Es nuestro signo de identidad, la lengua que nos define y debemos conocer, y tener derecho a usar.

En corto

P ¿Cree que existen ciertos prejuicios hacia el sur de la Comunidad desde otras comarcas?

R La línea Biar-Busot sigue en el subconsciente colectivo. La gente no tiene la visión de pertenecer a un territorio vertebrado, y es un problema. Es importantísimo mirar hacia el sur; no se puede estimar aquello que no se conoce, así que hay que conocerlo y estimarlo. Cuando se dice despectivamente que la Vega Baja «es Murcia» es normal que la gente no se sienta estimada, pero allí vive gran parte de la población de la provincia.

P ¿Cómo considera que se podrían atajar esos prejuicios?

R Hay que hablar más de las diferentes comarcas, y ver al mismo tiempo que el territorio es uno solo, vertebrarlo. Estamos igual que hace 40 años en transporte público, por ejemplo; yo no tengo cómo ir de Elche a Ontinyent si no es en mi coche. Y también hay que ver que la lengua es cultura.

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