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Análisis

Presupuestos que siempre llegan tarde

El Ayuntamiento acumula cinco años consecutivos llegando a final de año sin tener aprobadas las cuentas del siguiente ejercicio en tiempo y forma

Presupuestos que siempre llegan tarde

Los Presupuestos municipales de Alicante siempre llegan tarde. De hecho, en los últimos cinco años, el Ayuntamiento ha finalizado el ejercicio sin tener aprobadas las cuentas del siguiente año. La última vez que eso sucedió, que se llegó en tiempo y forma, todavía gobernaba la popular Sonia Castedo en la capital alicantina.

Esta vez, en 2020, tampoco ha sido distinto a lo habitual de los últimos años, y eso que el actual alcalde, el popular Luis Barcala, se comprometió a aprobar las cuentas antes de que 2019 llegase a su fin. Nada más lejos de la realidad. Por entonces, hace mes y medio, el bipartito todavía andaba pactando el documento a nivel interno. No fue un camino de rosas, aunque tampoco hubo un exceso de espinas entre los socios.

Así, el borrador no llegó a la mesa del interventor hasta hace tres semanas, el pasado 27 de enero, después de que Barcala firmase y entregase en el área de fiscalización el proyecto de Presupuestos municipales para 2020. El texto sigue todavía pendiente del visto bueno definitivo de Intervención, que recientemente devolvió el documento al alertar de errores en partidas de Recursos Humanos, según informaron desde Alcaldía.

En la cuarta planta del Ayuntamiento esperan que la próxima semana se active el procedimiento administrativo con el trámite de la Junta de Gobierno, que iniciará el periodo de presentación de enmiendas y que, en la práctica, será el pistoletazo de salida para las negociaciones entre el gobierno local y los grupos de la oposición, que tienen en sus manos aprobar las cuentas o bloquearlas. Y es que el ejecutivo de Barcala necesita que al menos un grupo (ya sea de la izquierda o de Vox) se abstenga. Los preferencias están claras: el PP quiere el respaldo de los ultras; Ciudadanos, de los socialistas.

Por ahora no hay fecha para esa reunión clave de la Junta de Gobierno, que el pasado año se celebró el 12 de febrero; en 2018, el 23 de enero; en 2017, el 2 de marzo, y en 2016, el 1 de marzo. En cambio, las cuentas de 2015 superaron el trámite de la Junta de Gobierno el 6 de octubre de 2014, lo que permitió que el pleno de aprobación de presupuestos, al menos el inicial, tuviera lugar el 15 de diciembre.

Con los tiempos de los últimos años, y si no existen más contratiempos, en el Ayuntamiento se estima que las cuentas puedan llegar al pleno para la aprobación definitiva el próximo mes de abril, que repetiría los plazos aproximados del año pasado, ya con Barcala al frente de la Alcaldía, y de 2016, con el primer presupuesto del tripartito. El mejor año, entre los recientes, fue en 2018, con el PSOE gobernando en solitario. El peor año fue el anterior, cuando las cuentas no se aprobaron de manera definitiva hasta mediados de mayo.

Estos retrasos no hacen más que condicionar la gestión municipal, sobre todo para la tramitación de proyectos. Aunque el principal problema llegaría si al final no se sacan adelante las nuevas cuentas y se completase el año con los presupuestos prorrogados.

Esa situación pondría en riesgo subvenciones europeas, como la destinada a la Edusi, y otras llegadas de administraciones públicas siempre que fuesen proyectos cofinanciados, además de subidas salariales o la esperada implantación de la carrera profesional.

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